
Los bestiarios son libros que se popularizaron en la Edad Media y que intentan describir animales, pero también plantas e incluso rocas de nuestro mundo y de otros mundos fantásticos. Este volumen que presentamos hoy, ‘El Bestiario Fantástico’ de Tony Allan, promete ser una interesante incursión en el mundo de los seres fantásticos que han poblado las creencias de los hombres a lo largo de los siglos.
El subtítulo nos da detalles de cómo se presenta la obra, al estilo de los bestiarios tradicionales, con dibujos de las criaturas que aparecen en sus páginas: “La guía ilustrada de los seres más extraordinarios del mundo”.
Se pretende una relación de las creaciones de la imaginación humana, desde los vampiros a criaturas humanoides, desde seductoras mujeres-serpiente a dragones. Un compendio repleto de información acerca de monstruos fantásticos en todo el mundo y en todas las épocas,empezando por las crónicas de la antigua Grecia hasta la trilogía de El Señor de los Anillos.





En 1971 la escritora argentina Alejandra Pizarnik (1936-1972) publicó este texto sobre Erzébet Báthory, conocida como La condesa sangrienta por los crímenes atroces que se le atribuyen. Pizarnik fue una de las figuras clave de la literatura latinoamericana del siglo XX, amiga de Octavio Paz y de Julio Cortázar. Si bien cultivó sobre todo el género lírico, durante sus últimos años se adentró en la prosa y escribió más de 30 artículos y reseñas. Es precisamente este texto, que comenzó siendo una reseña para una revista literaria y terminó trascendiendo sus límites, el que se considera capital dentro de su obra en prosa; ella misma lo defendió del siguiente modo: ¿Cuál es mi estilo? Creo que el del artículo de la condesa. Insisto, una y otra vez, en la fascinación por el tema de mi nota. Nunca después volvió a sucederme algo parecido.
Espasa Calpe continúa con su recorrido histórico para los más pequeños con Pequeña historia del mundo, escrita por el historiador Fernando García de Cortázar e ilustrada por Julius. Con este libro, se pretende que los niños descubran, por un lado, lo apasionante de una materia que en ocasiones es vista con aburrimiento y, por otro, lo divertido que puede ser aprender. 

