
Una vez más, me rindo ante la editorial Impedimenta. Sus libros se meten por los ojos, como los bombones en una pastelería, con sus portadas preciosistas y sus tramas que te enganchan sin remedio. Hoy le toca el turno a La juguetería errante de Edmund Crispin, una novela de detectives bien cargada de humor inglés. El precio es 20,20 euros y yo ya me veo acariciando la portada con amor.
Richard Cadogan es poeta y acaba de tener una discusión con su tacaño editor. Para aliviar tensiones, marcha unos días a Oxford. Y cual será su sorpresa, ya que el primer día se encontrará con el cadáver de una mujer en una juguetería. Sorpresa que se hará mayor cuando avise a la policía y la juguetería haya desaparecido (cadáver incluido), encontrándose en su lugar una tienda de ultramarinos. Decidirá entonces unir sus fuerzas a Gervase Fen, un excéntrico profesor de literatura inglesa y detective aficionado, para descubrir qué se esconde tras el crimen. Persecuciones absurdas, pistas en forma de poemas y un asesinato imposible componen esta alocada novela de detectives.










