
Ahora que está a punto de acabarse el mes de Octubre, me acabo de encontrar por casualidad con la novedad que probablemente más me ha tentado. De hecho ya está pedida en la librería y sólo es cuestión de que llegue. Se trata de El ruletista, donde de la vida a la muerte se pasa a través de un simple juego. Está escrita por el rumano Mircea Cartarescu y publicada por Impedimenta a un precio de 9,95 euros.
Ni qué decir tiene que el juego que mencionaba de pasada es la ruleta rusa. Y es que ‘El ruletista’ ha estado prohibido durante años por la dureza y lo explícito de su argumento. En esta breve pieza de 64 páginas, extraída de hecho de un libro de relatos llamado Nostalgia, se narra la historia de un hombre al que nunca le ha sonreído la suerte, un auténtico perdedor, pero que sin embargo hace fortuna participando en mortales sesiones de ruleta rusa. Esto dará lugar a que la gente enloquezca en las ceremonias de muerte y redención en las que hace acto de presencia, llegando a formar largas colas para ver el morboso espectáculo.




A menos de un mes para agotar el 2009 puedo afirmar, sin dudarlo, que Georges Perec ha sido uno de los protagonistas literarios de mi año. De enero a noviembre he leído cuatro obras suyas, de las cinco que conozco. Lo descubrí casi por casualidad (¿cómo pude?, ¿por qué no antes?) y empecé por la cumbre, siguiendo sus instrucciones para manejar la vida. El riesgo que se corre al comenzar por lo más alto es encontrar insulso todo el antes y el después; sin embargo cada línea de Perec me ha sorprendido, me ha vuelto exclamativa, me ha hecho feliz de leer. Así ha ocurrido con mi última lectura perequiana del año que, curiosamente, tiene mucho que ver con la que inició el 2009,
Déjenme decirles los dos puntos fuertes de mi debilidad por la editorial Impedimenta. Primero, la selección de obras: pequeñas delicatessen poco difundidas de autores consagrados, hallazgos no divulgados en lengua castellana y, también, alguna que otra rareza de las letras. Segundo, el cuidado diseño de sus colecciones que logra que sus libros, al margen de su calidad literaria, sean bellos como objetos. Ambos aspectos, por supuesto, se cumplen en el presente título que inaugura ‘El panteón portátil de Impedimenta’.
Leer a Henry James es siempre una delicia. Lo son sus personajes, a quienes retrata con una profundidad psicológica aguda, de forma que hasta los que aparentan ser más superficiales nos ofrecen luces y sombras; deliciosos son también sus temas o, mejor dicho, el escenario, el momento y el ambiente en el que estos se desarrollan, y, por supuesto, es delicioso su lenguaje, su forma de presentar la historia a través del detalle, de lo que no se dice, del gesto minúsculo tras el que se revela el enigma.
Las editoriales Impedimenta, Libros del Asteroide, Barataria, Global Rhythm, Nórdica, Periférica y Sexto Piso, integrantes del proyecto
El Premi Llibreter de este año en la modalidad de narrativa ha recaído en la obra Botchan, del japonés Natsume Sôseki (1867-1916), publicada por 