Quienes ya disfrutaron con Inteligencia emocional no pueden perderse esta nueva incursión del investigador y profesor de la Universidad de Harvard Daniel Goleman en las claves neurológicas de las relaciones humanas: Inteligencia social.
Si en su primer libro, Goleman se centraba en cuán importante eran las emociones y su gestión para conducirnos por el mundo, tanto o más que el cultivo de la inteligencia espacial, la matemática u otras, en Inteligencia social Goleman hace hincapié en que todos estamos programados para conectar con el prójimo. Es el propio diseño de nuestro cerebro es el que nos hace profundamente sociales. Y, por tanto, una persona completa es aquella que no desatiende esta importante faceta: su interacción con los demás. La soledad es la muerte, digan lo que digan los anacoretas o los misántropos.
En el fondo, somos más la gente que hemos conocido y cómo dejamos que ésta nos influya que nosotros mismos. Incluso una relación conflictiva con otra persona puede llegar a debilitar nuestro sistema inmunológico. Pues ningún hombre es una isla, somos animales sociales, aunque en el horizonte se vislumbre el hobbesiano el hombre es un lobo para el hombre.

