
No hace ni un mes que os hablaba de este libro y ya veis, finalmente no he podido evitarlo. Me lo llevé a casa y en un fin de semana un poquitín más largo de lo normal me lo he bebido. Intrigante desde las primeras páginas, Paul Pen aprueba con nota con esta primera novela.
Nos encontramos en Arenas de la Despernada, un tranquilo pueblecito cercano a Madrid. Cuenta con sus colegios, su Universidad e incluso su parque acuático. En este marco idílico conocemos a Aarón, que acaba de romper con Andrea, su novia de toda la vida. Como está cansado, le pide a David, su mejor amigo, que acuda él a llevarle unas medicinas al Sr. Palmer, el propietario de la tienda de la gasolinera. Y entonces ocurre la desgracia: David es tiroteado al tratar de salvar la vida de un niño durante un atraco y queda en coma al borde de la muerte.
Atenazado por el sentimiento de culpa, Aarón empezará a investigar por su cuenta, descubriendo en poco tiempo que no es la primera vez que ocurre un atraco de estas características en el mismo establecimiento. Comprobará entonces con pavor que los atracos siguen un patron determinado, repitiéndose el número de personas presentes y sus edades, aunque cambiando verdugo y víctima. Y aún más pavor sentirá cuando intuya que la próxima víctima podría ser un niño. Intentará entonces por todos los medios averiguar su identidad para salvarlo.


En estos momentos investigadores de la North Carolina State University y del Southside Virginia Community College (EE.UU.) se concentran en investigar la fecha de creación de algunos manuscritos medievales a través del estudio genético de la piel animal de los pergaminos. La iniciativa parte del hecho de que, si bien durante la Edad Media se escribieron interesantes libros de los que se conservan miles de ejemplares, de la mayoría de ellos se desconoce la fecha y el lugar de creación.
A nadie puede caberle duda de que los tiempos han cambiado con la ampliación del uso de las llamadas nuevas tecnologías de la información (que ya no lo son tanto) a los distintos ámbitos de la vida cotidiana. Por otro lado, son muchos los padres y maestros que se quejan de que a los chicos ya no les interesa la lectura o el estudio, porque prefieren estar siempre frente a una pantalla interactuando con cualquiera de las nuevas experiencias que le proveen los desarrollo de videojuegos que los llevan a imbuirse cada vez más en metáforas de los mundos virtuales y desatendiendo (¿?) el mundo real.
Recientemente el mercado literario se ha visto sacudido por una oleada de escándalos sobre autobiografías falsarias. Al desenmascaramiento de
Hace muy poco les hablaba de la planificación de la revista 

Qué razón tenía
Hay ciudades que enamoran y después está 