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		<title>Magazine - jaume-ribera</title>
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Blog sobre literatura, críticas de libros, internet y letras.		</description>
		<pubDate>2012-02-13 06:27:47</pubDate>

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      <title><![CDATA[Lo que se vende gratis genera dinero o la estupidez de pagar por la cultura]]></title>
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      <pubDate>Mon, 10 Nov 2008 10:51:14 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" src="http://img.papelenblanco.com/2008/11/copyleft.png" alt="" />En Papel en Blanco ya se ha analizado en <a href="http://www.papelenblanco.com/tag/canon">numerosas ocasiones</a> la conveniencia de aplicar un canon en las bibliotecas. Por primera vez en la historia, gracias a Internet, podemos minimizar los gastos de distribución y copia de la cultura casi a cero. Así pues, no basta con recurrir a la respuesta que siempre se ha esgrimido sobre esta cuestión: &#8220;la cultura se paga al igual que se paga cualquier otra cosa&#8221;. Porque el fuego que mantiene encendida una vela puede encender otras velas sin menoscabo de la vela original, y rentabilizar eso económicamente provocará que muchos de nosotros nos quedemos a oscuras. No resulta una idea fácil de digerir, por supuesto, pues hemos nacido en otro tipo de mundo muy distinto al actual, y nos resistimos a adoptar nuevos esquemas mentales. </p>

	<p>Pero si los músicos, y ahora lo escritores, van a tener problemas para ganarse la vida con su trabajo (bueno, siempre los tuvieron, porque los que en verdad sacan tajada son las editoriales, los productores y los distribuidores) quizá deberían buscar otras formas de hacerlo que no sean perpetuar un periclitado modelo de negocio.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Aún recuerdo los días en los que casi nadie admitía que el intercambio de archivos a través de redes de pares era completamente legal (y hasta necesario para oxigenar la cultura). En los primeros y tímidos debates televisivos, por ejemplo, la mayoría de polemistas demonizaban estas actividades, sólo achacables a individuos nacidos del lumpen; incluso el público presente renegaba de los novedosos argumentos de abogados como <a href="http://www.filmica.com/david_bravo/" target="_blank">David Bravo</a> o periodistas como <a href="http://www.escolar.net/" target="_blank">Nacho Escolar</a>.</p>

	<p>Las cosas, afortunadamente, están cambiando. En los últimos debates televisados sobre piratería e Internet, las voces que criminalizan el intercambio libre de cultura o la necesidad de la copia privada para el desarrollo social se relacionan con lo carca, con lo inmutable, casi con lo mafioso. Teddy Bautista y Ramoncín (SGAE) han pasado de ser héroes (si alguna vez lo fueron) a convertirse en aburguesados tiburones de las finanzas que sólo intentan salvar un negocio sumamente lucrativo.</p>

	<p>Y las cosas están cambiando todavía más cuando se aprueban cánones injustos y desproporcionados que gravan toda clase de objetos susceptibles de facilitar el intercambio o almacenaje de cultura. Prueba de ello es el espléndido artículo de opinión que leía hace algún tiempo en El Periódico, casi a página completa, firmado por Jaume Ribera, profesor del IESE. En él habla del delito de la piratería o el top manta (no confundir con el intercambio de archivos sin ánimo de lucro) y de la injusticia de un canon que minimice las pérdidas económicas de la industria musical.</p>

	<p>Extraigo dos fragmentos:</p>

	<p><blockquote><p>¿Quién aceptaría en una democracia que la penalización por un delito se distribuyera entre todos los ciudadanos en vez de castigar a quien lo comete? Imaginemos que a partir de una estimación del número de conductores que exceden la velocidad límite en las autopistas, se calculara el total de multas a recaudar y se distribuyera esta cantidad a pagar entre todos los conductores con independencia de la velocidad a la que circulan. Se podría incluir en el precio del coche el promedio de multas que debería pagar cada conductor y así podríamos evitarnos la policía de tráfico. ¿Lo aceptarían los ciudadanos? Más o menos esto es lo que hace el canon digital.<br />
(...)<br />
Hay ya antecedentes de situaciones similares al canon digital. Los grandes almacenes incrementan los precios para compensar los robos de artículos de sus tiendas. La diferencia está en que entre los grandes almacenes hay competencia y como cliente puedo optar por cambiar si uno de ellos me aplica un canon de robo excesivo. Desgraciadamente, con el canon digital no tendré opción de cambio. Para aprovechar lo que ya me habrán cobrado, ¿tendré que convertirme en pirata?</p></blockquote></p>

	<p>En el otro extremo del debate, y descendiendo a las catacumbas de la oligofrenia y el buenrollista y meándrico discurso del <em>porro</em>, me encuentro con una entrevista realizada a Pau Doné, de <em>Jarabe de Palo</em>, por parte de <a href="http://www.elmundo.es/encuentros/invitados/2007/04/2433/" target="_blank">los lectores de elmundo.es</a>:</p>

	<p><blockquote><p>Pregunta: “No robes”‚“eres un ladrón”‚ ¿sabe usted que la copia privada no es un delito?<br />
Respuesta: No me vengas con rollos.</p></blockquote></p>

	<p>En este mundo, los cerebros de la gente funcionan a dos velocidades. O a tres, si nos ponemos quisquillosos. Los que funcionan a baja velocidad serían los que se empecinan en promulgar un modelo de negocio cultural basado en la venta de soportes físicos en estanterías físicas y bajo los dictámenes de distribuidores. Cada día están más lejos. Sus pataleos, en la distancia, ya casi parecen paródicos. La distancia también te otorga una visión entre asombrosa y terrible del cambio: vivíamos en una auténtica dictadura económica y social, que hasta comprometía las libertades fundamentales. No exagero.</p>

	<p>Luego hay cerebros que funcionan a muchas revoluciones por minuto, que están sincronizados con los vertiginosos cambios que impone la nueva sociedad de información, las redes sociales, las webs 2.0 y tantas otras cosas que seguramente aparecerán en pocos días, o minutos. Chris Anderson, editor jefe de la revista <em>Wired</em>, pertence a este segundo grupo, y así lo demuestra su artículo, que es una anvanzadilla de lo que será su libro <em>Free</em>, que aparecerá a principios de 2009.</p>

	<p>Gentileza de <a href="http://www.enriquedans.com/2008/03/chris-anderson-define-el-futuro-de-la-red-la-economia-de-lo-gratuito.html" target="_blank">Enrique Dans</a>, reproduzco sus impresiones tras la lectura del artículo de marras:</p>

	<p><blockquote><p>Chris desgrana de manera magistral las razones por las cuales, en una economía como Internet en la que los costes tienden a cero, el futuro de los negocios es el ofrecer productos gratuitos, en cualquiera de las seis versiones de gratuidad que propone en su taxonomía: <em>freemium</em>, publicidad, subsidios cruzados, coste marginal cero, intercambio de mano de obra y economía del regalo. Una taxonomía que va a convertirse en una especie de biblia para todo aquel que tenga un negocio que de alguna manera tenga su base o se extienda en Internet. Podemos discutir los costes inherentes a la actividad, los de almacenamiento, ancho de banda o lo que queramos, pero finalmente todo se reduce a lo mismo: que algo sea gratis no quiere decir que no vaya a generar dinero, de acuerdo con cualquiera de los modelos expuestos en la taxonomía. En el momento en que las actividades de una empresa rozan lo digital o la red, el modelo gratuito pasa a ser ya no una opción, sino la única opción.</p></blockquote></p>

	<p>Para los que manejen el idioma del Shakespeare, <a href="http://www.wired.com/techbiz/it/magazine/16-03/ff_free?currentPage=all" target="_blank">aquí está el artículo original</a>.</p>

	<p>Ah, se me olvidaba: el tercer grupo de personas son los que ni siquiera se mueven por sí mismos, no poseen ningún tipo de locomoción, sólo se dejan arrastrar por la marea y se contentan con lo que la misma marea les deja en la orilla. Los nuevos analfabetos funcionales que se creen que la Red sirve para pescar.</p>

	<p>En Papel en Blanco | <a href="http://www.papelenblanco.com/tag/canon">Todas las noticias sobre el canon bibliotecario</a><br />
Más información | <a href="http://www.free-culture.cc/freeculture.pdf">Free Culture</a>, de Lawrence Lessig (por supuesto, gratis)</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA['Todos los detectives se llaman Flanagan', de Jaume Ribera y Andreu Martín]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/novela/todos-los-detectives-se-llaman-flanagan-de-jaume-ribera-y-andreu-martin</link>
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      <pubDate>Wed, 16 Apr 2008 19:33:44 +0000</pubDate>

      <author>Luisfer Romero Calero</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image3079" src="http://img.papelenblanco.com/2008/04/flanagan.jpg" class="derecha_sinmarco" alt="Flanagan" /> </p>

	<p>Es el sueño de muchos preadolescentes. Convertirse en un detective privado juvenil, con cierta fama y rodeado de chicas. La Disney ya se adentró en este mundo con la estupenda, pero breve e injustamente desconocida serie &#8216;<strong>Stick with me, Kid</strong>&#8217;, donde Colin, un muchacho listo y simpático simulaba ser aprendiz del célebre y charlatán detective Grant Logan, y le resolvía todos los casos.</p>

	<p>Aquí no es Colin el protagonista, sino un tal Juan Anguera, alias <em>Flanagan</em>, un chico inteligente, despierto, enamorado de las mujeres, irónico, y con esos toques de ingenuidad propios de su adolescencia. Oriundo de un suburbio de Barcelona, narra en primera persona sus aventuras relacionadas con su labor detectivesca, aunque alterna esto con pasajes cotidianos relacionados con sus amigos o sus andanzas en el instituto, que se ganan totalmente la empatía de los lectores a los que va destinado este libro. Especialmente divertidas son las escenas que describen su relación con el gallito de la clase, al que Flanagan llama <em>Chuache</em> (en alusión a Arnold Schwarzennegger).<!--more--></p>

	<p>En una historia policiaca que le conecta con el mundo de los adultos, <em>Flanagan</em> echa mano de su madurez, su carácter abierto y avispado para verse inmerso en una trama que cada vez pinta peor, y a la que, como siempre en estos casos, entra en una mezcla entre la casualidad y la sugestión. A destacar el amplio entorno femenino que constituye el repertorio emocional del protagonista: Nines, su actual novia (pero que no llena); María Gual, eterna &#8220;amiga&#8221;; Carmen, su deseo del momento, y su hermana Pili, un personaje muy bien logrado porque muchas veces sirve de contrapunto al ímpetu de <em>Flanagan</em> y lo pone con los pies en la tierra. El realismo de este tipo de situaciones es el que salva otros bastante inverosímiles, sobretodo en cuanto a lo fácil que parecen salirle bien las cosas a <em>Flanagan</em>.</p>

	<p>El logro de <strong>Jaume Ribera</strong> y <strong>Andreu Martín</strong> es la construcción de un personaje bien fundamentado. El desarrollo argumental no es demasiado estimulante, ya que acostumbrados a este género, no podría considerársele un thriller por su irregular ritmo. Así que nos queda pensar en <em>Flanagan</em> como eje central de la novela, y ciertamente, lo han logrado. &#8216;<strong>Todos los detectives se llaman Flanagan</strong>&#8217; es la secuela de la también aceptable &#8216;<strong>No pidas sardina fuera de temporada</strong>&#8217;, y no defrauda. A estos libros le han seguido títulos más innecesarios que otra cosa, pero este libro es muy estimable. Ideal para leerse a los catorce o quince años. </p>

	<p>En Papel en Blanco | <a href="http://www.papelenblanco.com/2007/02/06-flanagan-detective-de-instituto">Flanagan, detective de instituto</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Flanagan, detective de instituto]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/novela/flanagan-detective-de-instituto</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/novela/flanagan-detective-de-instituto</guid>
      <pubDate>Tue, 06 Feb 2007 12:46:49 +0000</pubDate>

      <author>Eva Paris</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" id="image306" height=200 alt=Flanagan src="http://img.papelenblanco.com/2007/02/Flanagan2.jpg" />Hablábamos ayer del <strong>Encuentro de Novela Negra y de Misterio</strong> en Barcelona, que en la presente edición también hará un énfasis especial en aspectos y personajes que resultan atractivos para el público juvenil. Los organizadores del Encuentro, conscientes de que el género negro está presente de una manera destacada en el trabajo que se realiza en las escuelas y en los institutos, han querido hacer un hueco a <strong>Flanagan</strong>, uno de los personajes que más presencia tiene en las aulas y que hace las delicias investigadoras de muchos chicos y chicas.</p>

	<p><strong>Andreu Martín</strong> y <strong>Jaume Ribera</strong>, los creadores de Flanagan, se darán cita este jueves con los componentes de diversos Clubes de Lectura Flanagan. El joven detective protagoniza toda una serie de novelas juveniles: ya ha vivido once aventuras, desde <strong>No pidas sardinas fuera de temporada</strong> (1996), hasta <strong>Yo tampoco me llamo Flanagan</strong> (2006), además de una aventura <a href="http://www.iflanagan.com/CST/docs_html/aventura_inedita.htm">publicada exclusivamente en internet</a> titulada <strong>Mucho morro, Flanagan</strong>. Se trata de un personaje que va evolucionando y avanzando con el tiempo, desde un primer perfil más infantil hasta sus posteriores experiencias adolescentes, lo cual es de agradecer para sus lectores fieles, que se sitúan aproximadamente entre los 13 y los 16 años.</p>

	<p>Por cierto, en su página web encontramos una sección de <a href="http://www.iflanagan.com/CST/docs_html/juegos.htm">juegos, enigmas y misterios</a> para comprobar nuestras dotes de observación&#8230;</p>

	<p>Sitio oficial | <a href="http://www.iflanagan.com/">IFlanagan</a>, <a href="http://www.espacioflanagan.es/">Espacio Flanagan</a></p>      ]]></description>
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