Existen palabras que, de mucho repetirlas, acaban por desprenderse de su significado. Por ejemplo, “cuchara”. Probadlo. Al final la palabra ya no estará tan fuertemente asociada al objeto que todos entendemos como cuchara, sino que será algo así como una sucesión de fonemas sin sentido.
También existen palabras que, desde un primer momento, ya no tienen significado, pero que son ampliamente usadas; e incluso fácilmente entendibles por todos. Un ejemplo de ello son las jitanjáforas: palabras que se suelen emplear en el ámbito poético pero que de buen seguro no figuran en ningún diccionario. Su creación se basa exclusivamente en que suenan bien.

