'Casa de misericordia', de Joan Margarit
Un anciano se asoma a la muerte que tiene la cara de su hija muerta con treinta años. El cántico lúgubre y crepúscular de un hombre al que sólo le queda desandar el camino. Joan Margarit toma la pluma y emprende un viaje a través de las entrañas gélidas y oscuras de la noche. Quiere regresar a la familia que fue, a la hija que murió y a la esposa con la que se quiso. Pero la llave no gira en la cerradura. Los radiadores de la casa están helados. Queda un refugio: la poesía, casa de misericordia para huérfanos de su pasado.
Perdida ella y él también perdido.
Huérfano de su hija en el hospicio
Con los cristales rotos del final de la vida.
Casa de misericordia, Premio Nacional de Poesía, es un poemario discreto y preciso que soporta el peso de una carga sentimental arrolladora. A pesar de lo que pudiera darse a entender, Margarit, catedrático de arquitectura, opera siempre de cabeza y con fidelidad al método. Cita con humor a Voltaire, cuando escribo que lloro no hace falta que llore, para indicarnos que estamos frente a un trabajo intelectual. Es una demostración sostenida y razonada del duelo. La imagen engañosamente frágil del viejo plañidero tiene cimientos sólidos que se enraízan con facilidad en el intelecto y el corazón.
El Premio Nacional de Poesía es el galardón lírico más importante que concede el Ministerio de Cultura de España, y su ganador este año ha sido el poeta catalán Joan Margarit (Lleida, 1938) con Casa de Misericordia. Este poemario, que también ha sido Premio Nacional de la Crítica, Premio Rosalía de Castro y Premio de Poesía de Catalunya, está inspirado por una Casa de Misericordia real, una antigua forma de orfanato. Margarit, arquitecto de profesión y catedrático jubilado de Cálculo de Estructuras, explica así la fascinación por el edificio que le llevó a escribir sobre él: