‘El poder de las tinieblas’, de John Connolly
Dos hechos aparentemente inconexos (un sangriento tiroteo durante el cobro de un rescate y el suicidio de un anciana en un bosque) acaban introduciendo al protagonista de El poder de las tinieblas, Charlie Bird Parker, ex policía convertido en detective privado, en el submundo de la mafia italiana, en el siniestro pasado de los bosques de Maine y, sobre todo, en la vida casi fantasmal de un villano cuyo nombre causa escalofríos: Caleb Kyle.
John Connolly (1968, Dublín) se dio a conocer en el panorama literario con la inteligente, elegante y culta Todo lo que muere, que fue galardonada con el Shamus Award a la mejor primera novela. La que nos ocupa es la segunda entrega de la serie de novelas protagonizada por el detective negro Charlie Parker, aunque su lectura puede ser independiente de la anterior.
El poder de las tinieblas está narrada en primera persona, desde el punto de vistta de Charlie Parker, así que está escrita en el tono duro, florido y sarcástico que epitomiza al detective arquetípico de los años cincuenta o sesenta (aunque la acción trascurra en la actualidad). Las metáforas y símiles empleados en la novela, pues, corresponden en gran parte a la idiosincrasia y la mundología de un personaje acostumbrado a tratar con los bajos fondos. Por ejemplo:
A más de un lector de novela negra le sorprenderá el título de esta anotación si no ha seguido con atención los últimos movimientos del sector editorial. ¿John Connolly, el premiado y best-seller autor de Tusquets, ha dado un giro tan brusco?