‘Mis problemas con Amenábar’ de Jordi Costa y Darío Adanti
La última obra del tándem cada vez más simbiótico Jordi Costa (juntaletras) y Darío Adanti (juntarayas), Mis problemas con Amenábar, viene a confirmar tres cosas:
La primera, que la voz de Costa es una de las más alambicadas, abracadabrantes y entreveradas de cultura pop del panorama español (con permiso de Kiko Amat, Rubén Lardín, Nando Salvá, Carlos Marañón y otros).
La segunda, que Costa y Adanti practican un ejercicio de libertad políticamente incorrecta (o sea, de la necesaria) del tipo “¿que nos jugamos el puesto y hasta la salud con las caricaturas de Mahona? ¡Pues trae el papel y el plumier!”
La tercera, que, por mucha rabia que dé, el ejercicio de la crítica, siempre que esté bien fundamentado, puede arremeter contra cualquier cosa, incluyendo al niño de papá del cine español Alejandro Amenábar. O dicho de otro modo: no hay (ni debe haber) vacas sagradas. Ni cánones intocables. Ni belleza objetiva e indiscutible más allá de la fundamentada neurobiológicamente.
Fue una película la que me indujo a zambullirme en esta enciclopédica obra. Una película y, por su puesto, mi devoción por el erudito y contracultural Jordi Costa.
Los que estamos al tanto del movimiento cultural más o menos alternativo (y también del ortodoxo), ya sea en el ámbito del cine, la música o las letras, conocemos el erudito y pluscuamperfecto bolígrafo de Jordi Costa (Barcelona, 1966), colaborador omnipresente en diversos medios de prensa escrita y televisión. 