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		<title>Magazine - jordi-costa</title>
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Blog sobre literatura, críticas de libros, internet y letras.		</description>
		<pubDate>2012-02-13 06:17:47</pubDate>

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      <title><![CDATA[‘Mis problemas con Amenábar’ de Jordi Costa y Darío Adanti]]></title>
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      <pubDate>Thu, 11 Mar 2010 01:51:07 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" src="http://img.papelenblanco.com/2010/03/problemas-con-amenabar.jpg" alt="" />La última obra del tándem cada vez más simbiótico <strong>Jordi Costa</strong> (juntaletras) y <strong>Darío Adanti</strong> (juntarayas), <strong>Mis problemas con Amenábar</strong>, viene a confirmar tres cosas:</p>

	<p>La primera, que la voz de Costa es una de las más alambicadas, abracadabrantes y entreveradas de cultura pop del panorama español (con permiso de <strong>Kiko Amat</strong>,<strong> Rubén Lardín</strong>, <strong>Nando Salvá</strong>, <strong>Carlos Marañón</strong> y otros).</p>

	<p>La segunda, que Costa y Adanti practican un ejercicio de libertad políticamente incorrecta (o sea, de la necesaria) del tipo “¿que nos jugamos el puesto y hasta la salud con las caricaturas de Mahona? ¡Pues trae el papel y el plumier!”</p>

	<p>La tercera, que, por mucha rabia que dé, el ejercicio de la crítica, siempre que esté bien fundamentado, puede arremeter contra cualquier cosa, incluyendo al niño de papá del cine español Alejandro Amenábar. O dicho de otro modo: <strong>no hay (ni debe haber) vacas sagradas</strong>. Ni cánones intocables. Ni belleza objetiva e indiscutible más allá de la fundamentada neurobiológicamente. </p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Y la cuarta, en plan <em>bonus track</em>, es que un cómic puede perfectamente confirmar estas tres ideas con un dibujo esquemático a lo <em>South Park</em>, aunque ello le produzca <a href="http://www.piensoencomics.com/2009/09/un-indignado-indignante-vicente-molina.html">espumarajos a fulanos como Vicente Molina Foix</a>. Y soltar perlas del tipo:</p>

<blockquote>Un puto thriller de mierda que envasaba al vacío la sensibilidad mameluco de las juventudes del PP.</blockquote>

	<p>Refiriéndose a la película <em>Abre los ojos</em> (la cual, no obstante, he de confesar que me gusta). Sin duda Costa y Adanti han conseguido plasmar el contrapunto <em>destroyer</em> a la crítica cinematográfica <em>blandiblú</em>. Y que sigan por mucho tiempo.</p>

	<p><img class="centro" src="http://img.papelenblanco.com/2010/03/20091009elptenpor_3.jpg" alt="" /></p>

	<p>En Papel en Blanco | <a href="http://www.papelenblanco.com/ensayo/avida-mostrencaa-de-jordi-costa">¡Vida Mostrenca!</a> / <a href="http://www.papelenblanco.com/ensayo/hay-algo-ahi-afuera-de-jordi-costa">¿Hay algo ahí afuera?</a> </p>      ]]></description>
      </item>
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      <title><![CDATA[‘Hay algo ahí afuera’ de Jordi Costa]]></title>
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      <pubDate>Sun, 07 Jun 2009 12:52:49 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" src="http://img.papelenblanco.com/2009/06/hayalgoahiafueraluna.jpg" alt="" />Fue una película la que me indujo a zambullirme en esta enciclopédica obra. Una película y, por su puesto, mi devoción por el erudito y contracultural <strong>Jordi Costa</strong>. </p>

	<p>La película fue <em>Planeta prohibido</em> (1956), un extraño largometraje de ciencia ficción que se inspira en <em>La tempestad</em> de William Shakespeare. Una <em>space opera</em> que en gran parte de su metraje produce risa por los absurdos diálogos y la puesta en escena algo cutre, pero en la que se vislumbran ideas, tanto freudianas como especulativas, altamente atractivas. Una película, por cierto, protagonizada por un <strong>Leislie Nielsen</strong> que todavía no ha sido abducido por sus papeles autoparódicos en sagas como <em>Agárralo como puedas</em>.</p>

	<p>Y es que estamos ante un libro de historia sobre el cine, de los primeros atisbos del cine de ciencia ficción. <strong>Hay algo ahí afuera, Una historia del cine de ciencia ficción, Vol. 1 (1895-1959), De la Tierra a MetaLuna</strong>, es un exhaustivo repaso a las primeras manifestaciones del fantástico. Desde esa imagen arquetípica de la luna con cara y con un ojo atravesado por un cohete, cristalizada en el imaginario popular por <strong>George Méliès</strong> hasta obras actuales como <em>Mars Attacks!</em> de <strong>Tim Burton</strong>.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Este primer volumen, sin embargo, sólo alcanza hasta 1959, así que la mayoría de películas que <strong>Jordi Costa</strong> desgrana con su irónica pluma son prácticamente desconocidas, salvo para cinéfilos de pro. Monstruos atómicos, serie B, escenarios de cartón, selenitas que son híbridos de pollos y langostas. Toneladas de feísmo mezcladas con la fascinación que produce un torrente de ideas y planteamientos exentos de diques de contención. </p>

	<p>El libro de Costa, pues, tal vez sea muy especializado, dirigido únicamente a los muy, muy interesados en la historia del cine menos ortodoxa. Sensación que se agudiza cuando no vemos casi ni un atisbo de la sofisticada y pluscuamperfecta prosa a la que Costa nos tiene acostumbrados. Aquí se limita a exponer los hechos, enciclopédicamente, funcionalmente, y sólo nos regala a los adictos de sus metáforas y su juegos de palabras llenos de verborrea algún que otro obsequio. Una lástima.</p>

	<p>Por otro lado, la obra es entretenida, llena de anécdotas e historias paralelas, amén de alguna que otra reflexión pseudofilosófica, así que, aunque el tema no sea especialmente de vuestro interés, tal vez disfrutéis de estas páginas de igual forma; como lo he hecho yo, que en principio sólo había llegado hasta aquí para que alguien como Costa me ilustrara acerca de esa película tan extraña de los años 1950 que me hizo recordar las novelas de <strong>Frederick Pohl</strong>: <em>Planeta prohibido</em>.</p>

	<p>Por ejemplo, ahí va una muestra de las dificultades que Jordi Costa encuentra a la hora de trazar las fronteras de la ciencia ficción:</p>

<blockquote><p>Hay quien lo ha resuelto de manera muy expeditiva, como el escritor e historiador del género John Brosnan que, tras afirmar que la definición de ciencia-ficción es extremadamente flexible, escribe en su libro ‘The Primal Screen. A History of Science Fiction Film’: “En esta situación en particular, una película de ciencia-ficción es cualquier película que yo diga que es de ciencia-ficción”. En el ámbito literario, el también novelista Norman Spinrad había definido como ciencia-ficción todo aquel libro susceptible de ser editado en una colección de ciencia-ficción. Honestas o no, estas diferentes formas de escurrir el bulto resultan cuanto menos ilustrativas de ese carácter fastidiosamente inaprensible de nuestro objeto de estudio.</p></blockquote>

	<p>Editorial Glenat<br />
Colección Biblioteca Dr. Vértigo<br />
182 páginas</p>

	<p>Sitio Oficial | <a href="http://www.edicionesglenat.es/">Editorial Glenat</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[‘¡Vida mostrenca!’ de Jordi Costa]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/ensayo/avida-mostrencaa-de-jordi-costa</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/ensayo/avida-mostrencaa-de-jordi-costa</guid>
      <pubDate>Sun, 17 May 2009 11:54:04 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" src="http://img.papelenblanco.com/2009/05/trenka.jpg" alt="" />Los que estamos al tanto del movimiento cultural más o menos alternativo (y también del ortodoxo), ya sea en el ámbito del cine, la música o las letras, conocemos el erudito y pluscuamperfecto bolígrafo de <strong>Jordi Costa</strong> (Barcelona, 1966), colaborador omnipresente en diversos medios de prensa escrita y televisión. </p>

	<p>Así pues, si os gusta su forma de escribir y su visión esquinada de las cosas, no os podéis perder el libro que nos ocupa.</p>

	<p><strong>¡Vida mostrenca!: Contracultura en el infierno postmoderno</strong> es una recopilación de los artículos que <strong>Jordi Costa </strong>escribió en la sección semanal <em>Vida Mostrenca </em>en el suplemento <em>Tentaciones</em> del diario <em>El País</em> desde el 3 de diciembre de 1999 hasta que le cerraron el chiringuito. </p>

	<p>Este no es un libro de cultura basura. O no exactamente. Es un alegato a favor de la originalidad, de los caminos poco transitados y de la lucha contra la homogeneidad, la apatía y el discurso oficial de la cultura. Aunque, sí, también es una excelente forma de conocer nuevas maneras de hacer cultura que pueden asquear o fascinar, o ambas cosas simultáneamente.  </p>

	<p>Según Costa, el término mostrenco es “aquel sujeto que no tiene casa, ni hogar, ni señor, ni amo conocido.” Es decir: ser mostrenco se parece mucho a ser libre. El arte mostrenco sería aquél que se resiste al encasillamiento taxonómico.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Así pues, en este, en ocasiones descacharrante, en otras denso y serio, libro de Costa hallaremos disquisiciones casi filosóficas acerca de personajes como Andy Kauffman, José Luis Moreno, la <em>troupe</em> de Gran Hermano, el creador del Kentucky Fried Chicken, Tamara, Osama bin Laden, Jar Jar Binks, Chuck Palahniuk, Raphael, Tom Green y demás paisaje y paisanaje español, internacional y, sobre todo, carpetovetónico.</p>

	<p>Con un estilo a los <strong>David Foster Wallace</strong> ebrio de innumerables referencias culturales de todo calibre (desde lo más suburbial o popular-vulgar hasta lo más elitista y esnob, sin jerarquías), Costa nos retrata el mundo desde su personalísimo punto de vista. Hay que leerle con atención, y aún así la mitad de los lectores no alcanzarán a procesar todos sus quiebros, chascarrillos, reflexiones, fulgores de diamante que jalonan interminablemente las páginas de <strong>¡Vida Mostrenca! </strong>Una sobresaturación de menorragia cultural que bien vale una exégesis en casi todos sus capítulos. O, por qué no, una tesina desde los cuarteles generales de la alta cultura. </p>

	<p>Acompañando a todos los artículos de Costa aparecen las ilustraciones de <strong>Darío Adanti</strong>, de “una sencilla complejidad o de una compleja sencillez”, que no se limita a retratar lo que dice Costa sino a reinterpretarlo. </p>

	<p>Un libro, en definitiva, de todo punto recomendable, tanto para pensar como para echar unas risas, y también para maravillarse de la capacidad que tiene Costa de conectar cosas, conceptos aparentemente distantes, con una prosa tan trabajada que roza la insultante pedantería.</p>

	<p><blockquote><p>Dos amigos de este mostrenco articulista viajaron a Nueva York el pasado verano combinando en su recorrido turístico paseos por el lado salvaje con relajantes inmersiones en las piscinas de la alta cultura. Una de las experiencias que trajeron en su equipaje (mental) de vuelta resulta particularmente reveladora para todo aquél interesado en pulsar el espíritu de su época: los curiosos turistas asistieron a un concierto de Fear Factory, celebrado en un antro de un barrio no demasiado apacible, y contemplaron, en primera línea de fuego, lo que podría considerarse como la última palabra en danzas finiseculares. Cuando el grupo empezó a descargar su magma ruidoso desde el escenario, el público se agrupó en la alineación coreográfica más desconcertante que esos ojos ávidos de novedad jamás habían visto: se formaron grandes corros integrados por imponentes brutotes con cara de pocos amigos, en cuyo centro los más arrojados (o los más sociables) del lugar salían (literalmente) a romperse la cara entre sí. </p></blockquote></p>

	<p>Ediciones La Tempestad<br />
No ficción, 5 (2002)<br />
348 páginas<br />
ISBN: 84-7948-960-X </p>

	<p>Sitio Oficial | <a href="http://llibresindex.com/tempestad/node/277">Ficha en Ediciones La Tempestad</a></p>      ]]></description>
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