Cuarenta millones de Premios Planeta vendidos
José Manuel Lara Bosch, presidente del Grupo Planeta, ha aprovechado la presentación en Madrid de las dos últimas novelas premiadas para anunciar que con esta edición se rebasarán los 40 millones de ejemplares vendidos. El Premio Planeta lleva concediéndose 56 años, lo que implica que cada ganador y finalista han vendido una media de 700.000 ejemplares. Democrática estadística que no oculta que algunas ediciones habrán sido más solventes que otras. La presente, por ejemplo, promete ser dorada.
Juan José Millás y Boris Izaguirre, ganador y finalista, estuvieron arropados por Gustavo Martín Garzo y Soledad Puértolas. De la obra El mundo de Millás, Garzo dijo que la protagoniza uno de esos niños que viven en los agujeros de lo real y que se transforma en un cuento, que es mucho más que una novela.
Sobre Villa Diamante de Izaguirre, Puértolas opina que va más allá de la crónica social y política para conducir a los lectores al interior de unos personajes marcados tanto por las tragedias como por sus propios errores. Llega incluso a celebrar la experiencia del autor como guionista de telenovelas por la importancia de los diálogos y sus aspectos cinematográficos.
Si estos comentarios no parecen tener demasiada enjundia literaria es porque los verdaderos protagonistas de la presentación madrileña fueron los juegos de ingenio y los chascarillos que repartieron entre la concurrencia los homenajeados. Cierto que serían más propios de la crónica rosa, pero la notoriedad de sus autores obliga a recogerlos:
José Manuel Lara pasa por el Papá Noel de los escritores. Dice el mito que a los escritores les gustaría ser tratados como estrellas del rock, y que en España sólo Lara, con su barba blanca y su corpulencia bonachona, es capaz de obrar el milagro. Hay escritores que se acuestan soñando con recibir su llamada, aquella que les anuncie la fama y la fortuna, el éxito de ventas, las entrevistas en televisión.