Después de hablar de Afania en un post anterior, ahora le toca el turno a otro lugar surgido de la ficción que tiene fuertes implicaciones con la literatura: Diccionópolis o la Ciudad de las Palabras.
Esta ciudad situada al pie de las montañas de la Confusión y acariciada por las brisas que proceden del mar del Conocimiento es mencionado en una novela del inglés Norton Juster titulada La cabina mágica, de 1962.
Tras las murallas de Diccionópolis se cultivan como si fueran rábanos todas las palabras que pueblan el mundo. Una vez a la semana, la gente acude al mercado de abastos para comprar las palabras que necesita (por ejemplo, “chatear” sería una apropiada) y vende las que ya no usa (como “escible”, ya en desuso). Si el comprador es especialmente creativo, entonces puede adquirir letras en vez de palabras ya formadas para construirse él mismo sus propias palabras. Como en el Scrabble.

