La génesis de ‘El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha’ (me refiero al primer libro, publicado en 1605) es incierta, las circunstancias de su composición son desconocidas y los datos que conocemos sólo nos llevan a elucubraciones más o menos acertadas y profundas. La fecha de composición de algunos episodios se remonta al menos hasta 1589 (tal es el caso de los capítulos 39-41, que cuentan los ‘sucesos del cautivo’, historia redactada por Cervantes años antes que el Quijote).
Son muchos los comentaristas (J.J. Allen, F. Rico, Stagg...) que sitúan en el encarcelamiento de Cervantes en la prisión de Castro del Río en 1592 y/o en Sevilla en 1597 como punto de partida de la que, a la postre, sería la mayor obra de nuestra literatura. Dichas estancias en prisión no fueron las únicas que debió sufrir Don Miguel. De hecho, el mayor tiempo que permaneció privado de su libertad fue en Argel. Allí pasó cinco años después de ser apresado en 1575 por unos piratas en el Mediterráneo, cuando volvía a España tras participar como soldado en varias empresas bélicas (la más importante: la Batalla de Lepanto, donde lo hirieron de un disparo de arcabuz en su mano izquierda). Esta etapa de su vida es clave para entender a Cervantes en toda su dimensión y de ella hablaremos en un futuro post.

