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	<title>Papel en blanco</title>
	<link>http://www.papelenblanco.com</link>
	<description>Blog sobre literatura, el arte de los libros y el apasionante mundo de la lectura.</description>
	<pubDate>Sun, 17 Aug 2008 15:02:13 GMT</pubDate>
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      <title><![CDATA[[Lectura para el Verano] ‘El arte de viajar’, de Alain de Botton]]></title>
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      <pubDate>Sun, 17 Aug 2008 14:50:21 GMT</pubDate>
      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[	<p><img class="derecha" src="http://img.papelenblanco.com/2008/08/Bottom_viajar.jpg" alt="" />Viajar se ha convertido en una de las actividades más placenteras (o al menos, más ubicuas) de las sociedades pudientes. Y como cualquier otra actividad ligada íntimamente a la capacidad económica (con sus ofertas, con sus desplazamientos en manada, con sus colecciones de postales y fotografías con las que luego mortificar a familiares y allegados, con sus créditos para financiarse una semanita en una playa paradisíaca), uno termina desarrollándola con voracidad, sin preguntarse para qué sirve lo que está haciendo o si realmente ello le hace feliz. <strong>El arte de viajar</strong>, de <strong>Alain de Botton</strong>, si bien no responde del todo a estas preguntas, sí que pertrecha convenientemente al lector con las herramientas para empezar a viajar de otra manera, de una manera más satisfactoria e inteligente.</p>

	<p><strong>Alain de Botton </strong>(Suiza, 1969) es filósofo, aunque de los cercanos y divulgativos, nada pedantes, pero sí enciclopédicos, sobre todo cuando se pone a hacer referencias literarias: enseguida te entran unas ganas locas por leer todo lo que recomienda. <strong>Botton</strong> es ya autor de diversas obras que han acercado la filosofía al gran público desde prismas totalmente nuevos, como <em>Las consolaciones de la filosofía</em>, <em>Cómo cambiar tu vida con Proust </em> o <em>Ansiedad por el estatus</em>. Algunos de ellos, incluso, han tenido adaptaciones para la pequeña pantalla en forma de documentales, todos ellos altamente recomendables.</p>

	<p><a name="more"></a></p>

	<p>Así que, a la luz filosófica de <strong>Alain de Botton</strong>, viajar precisa de un adiestramiento propio del que pretende embarcarse en cualquier otra actividad artística o intelectual. Porque viajar puede ser algo muy serio y trascendente, y no una mera huida de la rutina diaria donde apenas importa el destino siempre que éste sea lejano. Para ello, <strong>Botton</strong> recomienda, en primer lugar, prescindir de las guías de viajes sobre los lugares que vamos a visitar. A su modo de ver, las guías de viaje nos impiden que nuestra curiosidad, la verdadera brújula que debe encaminar nuestros pasos, aflore y enriquezca la experiencia con encuentros fortuitos. Porque, aunque parezca increíble para muchos, la Torre Eiffel no tiene por qué ser lo que un turista de París necesite visitar para regresar a casa satisfecho. La mayoría de viajes guiados por los lugares comunes suelen defraudar al viajero. El verdadero viaje debe alimentarse previamente con lecturas y experiencias personales. </p>

	<p>Para ratificar su teoría principal, <strong>Botton</strong> divide cada capítulo de <strong>El arte de viajar </strong>en dos partes: por un lado se narra un viaje del autor, y por el otro se invoca a un escritor o un artista célebre para señalar algunos aspectos sobre la actitud que debe tomar un viajero. Así, además de las lúcidas descripciones y reflexiones de <strong>Botton</strong> en torno a los aeropuertos, las alfombras exóticas, los romances o los minibares de hotel, encontraremos apuntes de Baudelaire y Flaubert y su vindicación del movimiento geográfico; de William Wordsworth y su aprecio por la naturaleza; o de Edgard Hopper y Van Gogh y su afición por ilustrar sus viajes. Este último punto es relevante en la tesis de <strong>Botton</strong>: la necesidad de plasmar con dibujos lo percibido en el viaje (o escribirlo en un diario) debería suplir la obsesión por tomar montañas de fotografías en las que uno aparece siempre posando en los lugares típicos (fotografías que son como postales que pueden ser adquiridas o descargadas de Internet sin efectuar realmente el viaje). Sin embargo, una forma mucho más poderosa de capturar la belleza y la extrañeza de lo que vemos es dibujarlo en un cuaderno, o escribirlo, lo cual también añade un plus de exclusividad con la que ninguna postal puede rivalizar.</p>

	<p><blockquote><p>Un impulso dominante al encontrar la belleza es el deseo de aferrarse a ella: poseerla y darle relevancia en nuestras vidas. La necesidad de decir &#8220;he estado aquí, lo he visto y me ha importado&#8221;. Mas la belleza es fugitiva, la hallamos con frecuencia en lugares a los que puede que jamás regresemos, o bien es el resultado de una insólita conjunción de la época, la luz y las condiciones meteorológicas. ¿Cómo arrreglárselas pues para poseerla, cómo aferrarse al tren flotante, a los ladrillos con aspecto de torta dulce o al valle inglés?</p></blockquote></p>

	<p>En definitiva, un libro imprescindible para amantes de los viajes, muy bien documentado aunque nada denso, de uno de los filósofos más mediáticos del momento. Un libro que, incluso, abogará por reconocer con nuevos ojos los lugares que nos rodean, tal y como hizo Xavier de Maistre en 1790, que acabó emprendiendo un viaje por su propia habitación, titulando la crónica de lo que allí había visto de este modo: <em>Viaje alrededor de mi cuarto</em>.</p>

	<p>Editorial Santillana <br />
Colección Taurus Pensamiento, 2002<br />
246 páginas </p>

	<p>Sitio Oficial | <a href="http://www.taurus.santillana.es/ld.php?id=410">Editorial Taurus Santillana</a>  <br />
En Papel en blanco | <a href="http://www.papelenblanco.com/tag/lecturas+verano">Lecturas para el verano</a></p>



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    </item>
	
    <item>
      <title><![CDATA[[Lectura para el verano] Los muertos vivientes]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/2008/08/13-lectura-para-el-verano-los-muertos-vivientes</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/2008/08/13-lectura-para-el-verano-los-muertos-vivientes</guid>
      <pubDate>Wed, 13 Aug 2008 10:31:24 GMT</pubDate>
      <author>Jaime Valero</author>
      <description><![CDATA[	<p><img id="image3867" src="http://img.papelenblanco.com/2008/08/muertos.jpg" class="derecha" alt="Cubierta del primer tomo" />Este cómic nacido de la mente del guionista <strong>Robert Kirkman</strong> supone un soplo de aire fresco para el género de terror en general y el de los zombis en particular. </p>

	<p>Tras despertar de un coma en un hospital, el agente de policía <strong>Rick Grimes</strong> descubre que su pueblo está infestado de estos seres con gustos culinarios poco recomendables. Emprende entonces un viaje para encontrar a su familia y tratar de sobrevivir en un mundo que quizá ya nunca vuelva a ser lo que era.</p>

	<p>La decisión es vuestra. Podéis dedicar estos días de intenso calor a deambular por la calle con los ojos en blanco, andares cansinos y babeos ocasionales (sin olvidar los aullidos de hambres que se os escapan hasta alcanzar el chiringuito); o bien podéis sentaros en un lugar fresquito y tranquilo para devorar unos cereb&#8230;. digooo, unos cuantos números de esta serie. Aquí van unas cuantas razones por las que deberíais hacerlo:</p>

	<p><strong>1- No se trata de una historia de terror al uso.</strong> El propio autor lo deja bien claro en la introducción del primer volumen. La historia contiene, desde luego, escenas sangrientas y momentos de peligro. Pero la finalidad de Kirkman no es recrearse en estas situaciones, sino en el efecto que tienen sobre la personalidad humana.<a name="more"></a></p>

	<p><strong>2- Nos adentra de lleno en la psicología de los personajes.</strong> Al estar en constante peligro, como si de una guerra se tratase, los personajes viven sus emociones al límite. El miedo condiciona sus actos y sus relaciones con los demás. Su evolución durante la historia los llevará a actuar de formas que ni ellos mismos habrían imaginado. Kirkman apuesta por reflejar la vida cotidiana de una persona en contraste con el mundo hostil donde se desarrolla. En esta civilización devastada, tendrán que esforzarse al máximo para conservar su humanidad si no quieren acabar consumidos por la locura.</p>

	<p><strong>3- La atmósfera del blanco y negro.</strong> El aspecto visual del cómic está concebido en grises como si fuera una película antigua de George Romero. Es una lástima que <strong>Tony Moore</strong> abandonara el dibujo a partir del número 6 para ser sustituido por <strong>Charlie Adlard</strong>, que en un principio no me hacía demasiada gracia. No obstante, aunque no sea tan buen dibujante como Moore, Adlard consigue reflejar en los rostros de los personajes sus tensiones emocionales y construir escenarios claustrofóbicos en los que cualquier rincón puede convertirse en una trampa mortal.</p>

	<p><strong>4- La administración de la intriga.</strong> También podría haberlo llamado &#8220;la miel en los labios&#8221;. Cada número finaliza con una impresionante splash-page que deja a los personajes en una situación de peligro o ante un importante descubrimiento que sólo se resolverá con la siguiente entrega. Así, Kirkman nos deja con ganas de más, ansiosos por la salida de un nuevo volumen de la colección.</p>

	<p><strong>5- Tú también puedes aparecer en el cómic.</strong> Esta curiosa iniciativa de los autores permite que los seguidores más fieles aparezcan en la historia bajo la forma de zombis hambrientos que acabarán recibiendo su merecido. Este servicio lo gestionan a través de su web oficial y por lo visto ya son muchos los que se han animado a enviar sus fotos.</p>

	<p><img id="image3868" src="http://img.papelenblanco.com/2008/08/WalkingDead16.jpg" class="centro" alt="¡Vienen por ti!" /></p>

	<p>La edición española de Los muertos vivientes corre a cargo de <strong>Planeta DeAgostini</strong>. Hasta la fecha han salido 6 tomos que llegan hasta el número 36 de la edición yanqui en formato comic-book. El desenlace aún parece lejano y la caja de sorpresas de Kirkman sigue llena a rebosar. Si buscas una lectura terrorífica pero a la vez inteligente, no hace falta que busques más.</p>

	<p>Sitio del autor | <a href="http://www.kirkmania.com/">Robert Kirkman</a><br />
En Papel en Blanco | <a href="http://www.papelenblanco.com/tag/lecturas+verano">Lecturas para el verano</a><br />
Más información | <a href="http://www.zonafandom.com/tag/robert+kirkman">Zona Fandom</a></p>


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    </item>
	
    <item>
      <title><![CDATA[[Lectura para el verano] 'Ladrones de Atlántida', de José Ángel Muriel]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/2008/08/12-lectura-para-el-verano-ladrones-de-atlantida-de-jose-angel-muriel</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/2008/08/12-lectura-para-el-verano-ladrones-de-atlantida-de-jose-angel-muriel</guid>
      <pubDate>Tue, 12 Aug 2008 10:48:40 GMT</pubDate>
      <author>Luisfer Romero Calero</author>
      <description><![CDATA[	<p><img id="image3861" src="http://img.papelenblanco.com/2008/08/PORTADA%282%29.jpg" class="derecha_sinmarco" alt="Ladrones AtlÃ¡ntida" /></p>

	<p>Lo confieso: soy poco dado a las novelas históricas. No es que sea una repulsión, pero me suele suceder que si tengo dos libros pendientes por leer, empezaré antes por el que no sea de índole histórica, sea cual sea el género, posponiendo el otro, cuya lectura me resultará a priori más tediosa y menos estimulante.</p>

	<p>La primera novela del sevillano <strong>José Ángel Muriel</strong> (1972- ), &#8216;<strong>Ladrones de Atlántida</strong>&#8217;, a pesar de sus evidentes defectos de novato, ha conseguido cambiar mi visión lectora, rescatando desde lo más profundo de mi ser el interés por la historia que tenía cuando aún jugaba con los Playmobil.</p>

	<p>&#8216;Ladrones de Atlántida&#8217; es la historia de una travesía marítima en la que es fácil imaginarse el ambiente mediterráneo y respirar la brisa como si se encontrara uno en el mismo barco donde transcurre gran parte de la novela. Dentro del elenco de personajes que se lanza a la aventura, destaca el joven egipcio Weni Imhotep, que suele servir de eje argumental a las tramas paralelas que se van sucediendo.<a name="more"></a></p>

	<p>Muriel, además de escritor, es matemático. Y se nota, por su narración detallista y su exagerado uso de epítetos, que ciertamente dificulta mucho su lectura al principio. La presentación de personajes no es tan fluida como se desearía, y da una sensación demasiado prolongada de que la historia no termina de arrancar. Asimismo, el autor opta por una especie de épica relajada, una novela de aventuras que no es tal, y centrándose más en el aspecto lírico del viaje, en el misterio de lo que les aguarda, en la misma línea que describía <strong>Stanislaw Lem</strong> el planeta Solaris, o deambulando por la literatura cuasi-turística propuesta por <strong>Julio Verne</strong> en muchas de sus obras.</p>

	<p>Los diálogos, por lo general son eclécticos y a veces algo intrascendentes. Es algo confuso que tenga una apariencia tan volcada en la literatura juvenil, porque las descripciones a veces provocan el efecto de explicar muchos acontecimientos dos veces. En todo caso, es digno de admiración la ingente labor de documentación, perfecta y precisa, y el riquísimo vocabulario que la que hacen gala ambos, el autor y la historia, dotándola de un tono menos maníqueo del que estamos acostumbrados con los best-sellers históricos de turno. Se nota que Muriel se parte la crisma con cada página que escribe, y eso, hoy en día, ya le pone por encima de la media dentro del panorama literario actual.</p>

	<p>Por suerte, a partir de la segunda parte, la cosa cambia. Y para bien. Las motivaciones de los personajes se hacen algo más claras, la nebulosa de descripciones largas desaparece para dar lugar a una narración con un ritmo mucho más acertado. A partir de ahí, el relato va a toda marcha, los personajes se matizan (con romances más insinuados que contados con explicitud) y el, hasta entonces aparatoso exceso de explicaciones y descripciones empieza a tener sentido, a formar un estilo propio y a, por fin, dotar de un aura enigmático la Atlántida, que emerge como el verdadero propósito del libro, además de compartir la pasión del autor por el Antiguo Egipto, tan evidente como didáctica.</p>

	<p>Estoy muy convencido de que Muriel, por su potencial y por el minucioso tratamiento de las palabras de los que puede presumir con naturalidad, hará una segunda novela mucho mejor, con algunos elementos del género fantástico (que aquí se ha reprimido por poco, y se nota), con un estilo mucho más limpio y más directo al grano. De todas maneras, &#8216;Ladrones de Atlántida&#8217; <strong>es una novela estimable, con un estilo muy visual y digerible, con una extensión muy adecuada de apenas 200 páginas, perfecta para leer en verano</strong>, y si es posible, con el ruido del mar de fondo, para ponernos en la piel de unos personajes tan fascinados con el mito que buscan como nosotros mismos cuando lleguemos a la última página. </p>

	<p>En Papel en Blanco | <a href="http://www.papelenblanco.com/2008/04/19-cm-una-editorial-sevillana-dispuesta-a-crecer">C&#38;M, una editorial sevillana dispuesta a crecer</a><br />
Página del autor | <a href="http://www.elautor.com/">José Ángel Muriel</a></p>


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    </item>
	
    <item>
      <title><![CDATA[[Lectura para el Verano] ‘Putas es poco’, de Hernán Migoya]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/2008/08/06-lectura-para-el-verano-aputas-es-pocoa-de-hernan-migoya</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/2008/08/06-lectura-para-el-verano-aputas-es-pocoa-de-hernan-migoya</guid>
      <pubDate>Wed, 06 Aug 2008 18:26:42 GMT</pubDate>
      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[	<p><img class="derecha" src="http://img.papelenblanco.com/2008/08/9788427033221.jpg" alt="" />Dicen que esta clase de libros son peligrosos, nocivos para la sociedad bienpensante. Y sin duda, <strong>Putas es poco </strong>es un libro con contenido de alto voltaje, pero también de alto octanaje: el asunto que trata es peliagudo pero lo hace con maestría y honestidad. <strong>Putas es poco </strong>es la segunda parte de <em>Todas putas</em>, volumen que fue censurado en numerosas librerías, siendo acusado de misógino, machista y apologeta de la violación. <strong>Putas es poco </strong>no ha disminuido ni un punto el alto voltaje de la primera parte, pero tampoco el octanaje.</p>

	<p>Porque ¿la ficción debe evangelizar? ¿El arte debe de plegarse a las exigencias morales de la sociedad en el que se manifiesta? ¿Dónde, pues, trazar la línea? ¿Quién le pone el cascabel al gato? ¿Quién decide si es más peligroso o irrespetuoso <strong>Todas putas </strong>que un pase de modelos de alta costura? Dicen que si no molestas a nadie, es que no has dicho nada. ¿Es más peligroso que de la lectura de <strong>Putas es poco </strong>nazca un violador o un machista (si es que eso es posible) o que de la lectura del último <em>bestseller borderline </em>nazcan mil idiotas? ¿Para cuándo una encuesta para decidir de una vez por todas sobre qué se puede o no se puede escribir para evitar que unas cosas se condenen caprichosamente y otras pasen inadvertidas? ¿El resultado de la encuesta sería que hay que censurarlo absolutamente todo?</p>

	<p><a name="more"></a></p>

	<p>Debates acerbos aparte, <strong>Putas es poco</strong>, de <strong>Hernán Migoya </strong>(1971, Ponferrada), es una antología de cuentos excepcional, en la que se mezcla una prosa estilizada y precisa (impresionante el despliegue narrativo que muestra el autor en una atroz secuencia de violencia de género) con puntuales expresiones vulgares o llanas palabrotas de la calle que (seré simple) en ocasiones me provocaban la pura carcajada. Mi cuento favorito, sin duda, es <em>Seguro que lo tengo</em>, donde Migoya es capaz de retratar una imagen desopilante y también terrorífica sobre la posibilidad de contraer el sida a causa de las servidumbres del deseo sexual.</p>

	<p>Sí, sida y risa, violencia de género (con un giro final del cuento), apología de la violación (¿también era apología del asesinato el clásico de Thomas de Quincey?). Migoya no déjara títere con cabeza, ni siquiera él se salva de la quema: en este volumen descubriremos la segunda parte del controvertido cuento <em>El violador</em>, aparecido en <em>Todas putas</em>, donde descubriremos la campaña de acoso y derribo a la que fue sometida el autor, en una especie de cuento autobiográfico, donde finalmente admitirá que sí, que todos tenían razón, que debería ser censurado y hasta encarcelado, porque es un maldito violador.</p>

	<p><blockquote><p>Su libro recién publicado incluía un cuento titulado <em>El violador </em>en el que, adoptando un hipotético punto de vista de un susodicho, el narrador se explayaba sobre las ventajas sexuales y afectivas que procuraba el uso de la violación por encima del resto de las relaciones sentimentales socialmente aceptadas y loaba los supuestos beneficios físicos, anímicos y psicológicos que conlleva forzar mujeres, así como el ahorro de tiempo que implica el no enredarse en el farragoso proceso de cortejo, conquista y apareo de la hembra humana. Todo desde un punto de vista explícitamente satírico, faltaría más. O eso creía el autor.</p></blockquote> <br />
<blockquote><p>-Pero… ¿por qué? ¿No se dan cuenta de que es humor?<br />
-Pues no les está haciendo ni puta gracia. Ni la más repajolera. Hoy día esos temas sólo provocan animadversión. Ahora mismo están todos a voz en grito para que prohíban el libro. <br />
-Pero… pero… es ficción. ¡No pueden hacer eso!<br />
Por si fuera poco, su editora, a la que había entusiasmado el relato en su momento, acababa de ser nombrada directora del Instituto de la Mujer. El escritor siempre había pensado que se trataba de un cargo anecdótico e insignificante dentro de la inevitable sección feminista –poseedora en todas sus encarnaciones de un <em>esprit de corps </em>que ni la Legión- del Ayuntamiento de su ciudad, pero nada de eso. </p></blockquote></p>

	<p>La diferencia entre los moralistas (sean del signo que sean) y los bufones, estriba en que estos últimos tampoco se salvan de su propio sarcasmo. Y <strong>Migoya </strong>es un bufón que dice lo que mucha gente piensa y que la mordaza de la corrección política no permite expresar (y esperemos siga su línea satírica cuando en breve se estrene como director de cine). En consecuencia, <strong>Migoya</strong> lo hace empezando por él mismo: en la portada del libro aparece una <em>Pin-up </em>posando como en un foto de los años cincuenta, que resulta ser el propio <strong>Hernán Migoya </strong>trasvestido. ¿No es genial?</p>

	<p>Obviamente, esta obra está dirigida a quienes consideran la serie South Park como el epítome de la lucidez, la libertad de expresión y la crítica corrosiva quintaesenciada en 20 minutos de dibujos animados esquemáticos con propensión a la coprolalia. Intelectuales apolillados, abstenerse.</p>

	<p>Ediciones Martínez Roca<br />
Colección Heterodoxia<br />
284 páginas   </p>

	<p>Sitio Oficial | <a href="http://www.edicionesmartinezroca.com/">Ediciones Martínez Roca</a><br />
En Papel en blanco | <a href="http://www.papelenblanco.com/tag/lecturas+verano">Lectura para el verano </a>   </p>



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    </item>
	
    <item>
      <title><![CDATA[[Lectura para el Verano] ‘Las ovejas de Glennkill’, de Leonie Swann]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/2008/08/05-lectura-para-el-verano-alas-ovejas-de-glennkilla-de-leonie-swann</link>
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      <pubDate>Mon, 04 Aug 2008 22:09:00 GMT</pubDate>
      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[	<p><img class="derecha" src="http://img.papelenblanco.com/2008/08/Las%20Ovejas%20de%20Glennkill343.jpg" alt="" />Hay novelas cuyo planteamiento, por sí mismo, ya resulta lo suficientemente atractivo como para captar nuestra atención. <strong>Las ovejas de Glennkill </strong>forma parte de esta clase de libros. </p>

	<p>Imaginad lo siguiente: en la pintoresca aldea de Glennkill, un aparente <em>locus amoenus </em>de la Irlanda rural, se comete un horrible asesinato. El pastor George Glenn ha aparecido en mitad de la pradera con una pala atravesándole el pecho. No existen pistas, no existen sospechosos, no existen testigos. Pero se da la circunstancia de que aquel pastor tenía la costumbre de leerle libros en voz alta a su rebaño de ovejas: cuentos de hadas, novelas románticas, tratados de enfermedades del ganado lanar y, sobre todo, novelas policíacas. De modo que aquellos rumiantes sobreinformados acuerdan dedicar todo su tiempo libre (que es mucho) y toda su sabiduría ovina (que es estrafalaria) a investigar la muerte de su pastor usando la mejor de sus armas: la simple observación de los enigmáticos comportamientos de los seres humanos que pueblan Glennkill.</p>

	<p>Una trama sin duda surrealista, pero que en manos de la autora, <strong>Leonie Swann</strong>, acaba siendo tremendamente divertida, ingeniosa y adulta, filosóficamente profunda.</p>

	<p><a name="more"></a></p>

	<p><strong>Leonie Swann </strong>(1975, Munich) se ha estrenado en el panorama literario con esta extraña novela que ha suscitado un inesperado interés en Alemania, donde fue el quinto libro más vendido durante el año 2006,  y posteriormente ha desembarcado con éxito a nivel internacional, traduciéndose en quince idiomas. Y es que <strong>Las ovejas de Glennkill </strong>lo merece: pese a ser una historia de misterio protagonizada por ovejas en vez del arquetípico detective privado, el lector acaba identificándose con el peculiar pensamiento de los animales, sintiéndose de pronto en una revisitación con ribetes de humor británico de <em>Rebelión en la granja.</em></p>

	<p>Ya en el comienzo, podemos asistir al curioso <strong>Dramatis personae </strong>(aquí, <em>Dramatis oves</em>), descubriendo las primeras pinceladas de personajes como Miss Maple, la más lista del rebaño, Mopple The Whale, provisto de una memoria prodigiosa, o Sir Ritchfield, que le falla el oído, le falla la memoria, pero al menos tiene una excelente visión. Pero, pese a las apariencias, no encontraremos aquí personajes de mentalidad antropomórfica, como los protagonistas de <em>Rebelión en la granja</em>, sino ovejas de verdad, con mentalidad de oveja, incapaces de hablar el idioma de los humanos, con las limitaciones propias del mundo de las ovejas. Ésta, quizá, sea la mayor baza de la historia: la candidez, la ingenuidad de las ovejas, su estupidez de oveja, en suma; ovejas que recuerdan a antihéroes como el inspector Closeau o Colombo, que, aunque parece que nunca concluirán con éxito sus erráticas investigaciones, al final, con una carambola, salen siempre airosos. </p>

	<p>Las mentes de las ovejas protagonistas, además de ser esquemáticas y estólidas (el acto de pastar, por ejemplo, es la mejor forma que tienen de templar gaitas) también nos muestran el mundo a través de un prisma de metáforas y símiles intrínsecamente “ovejil”: las nubes, por decir una, son como ovejas sin trasquilar.</p>

	<p><blockquote><p>Sir Ritchfield decidió contar ovejas, un procedimiento fastidioso: sólo sabía contar hasta diez, y no siempre, así que las ovejas tenían que formar pequeños grupos. Surgieron desaveniencias porque algunas ovejas afirmaron que no se las había contado, mientras que Ritchfield sostenía que ya lo había hecho. Todas las ovejas temían ser pasadas por alto en el recuento y que, en tal caso, pudieran desaparecer. Algunas intentaron introducirse a hurtadillas en otros grupos para ser contadas dos veces, por si las moscas. Ritchfield balaba y bufaba, y al final llegaron a la conclusión de que, en total, había treinta y cuatro ovejas en la pradera.<br />
Se miraron desconcertadas: sólo entonces repararon en que no sabían cuántas ovejas debía haber en la pradera. Aquella cifra que tan laboriosamente habían calculado carecía de valor para ellas. </p></blockquote></p>

	<p>La radiografía de las ovejas sobre el mundo humano, pues, es el motor que acaba despertando el verdadero interés del lector, no tanto la resolución del caso (que, además, esconde alguna que otra sorpresa). Una radiografía <em>made in </em>Forrest Gump: sus análisis simplificados y ensimismados arrancan detalles más lúcidos de los que cabría esperar. La mirada limpia e inocente que acaba evidenciando que Glennkill acaso no era la aldea idílica que parecía en un principio, y que los humanos esconden muchas más mezquindades de lo que aparentan. Una mirada tan entrañable que la autora jamás acaba tropezando en el moralismo. Una novela, en resumidas cuentas, deliciosa como un la hierba fresca.</p>

	<p>Ediciones Salamandra, 2007<br />
Colección Narrativa <br />
320 páginas </p>

	<p>Sitio Oficial | <a href="http://www.salamandra.info/">Ediciones Salamandra</a><br />
En Papel en blanco | <a href="http://www.papelenblanco.com/tag/lecturas+verano">Lectura para el Verano</a></p>



 ]]></description>
    </item>
	
    <item>
      <title><![CDATA[[Lecturas para el verano] 'Chesil Beach', de Ian McEwan]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/2008/08/04-lecturas-para-el-verano-chesil-beach-de-ian-mcewan</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/2008/08/04-lecturas-para-el-verano-chesil-beach-de-ian-mcewan</guid>
      <pubDate>Mon, 04 Aug 2008 17:01:31 GMT</pubDate>
      <author>Luisfer Romero Calero</author>
      <description><![CDATA[	<p><img id="image3824" src="http://img.papelenblanco.com/2008/08/chesilbeach.jpg" class="derecha_sinmarco" alt="Chesil Beach" /></p>

	<p>Como se suele decir: &#8220;Hablando del rey de Roma&#8221;. Se me propone que recomiende una lectura para el verano, y aparece de la nada, con pasos sigilosos pero profundos, la última novela del gran <strong>Ian McEwan</strong>. </p>

	<p>El escritor británico Ian McEwan (1949- ) es uno de los mejores de su generación. Lo demostró con &#8216;<strong>Expiación</strong>&#8217;, una novela de la que aún no he hablado y deberían apalearme por ello. Es una obra tan bella como la adaptación cinematográfica que realizó con solvencia Joe Wright. Ahora viene con &#8216;<strong>Chesil Beach</strong>&#8217; y señala con el dedo a todos aquellos que pudieran pensar que su talento en aquel libro fue flor de un día. &#8216;Chesil Beach&#8217; es la consolidación de su estilo, la reafirmación de sus obsesiones temáticas, pero también la prueba de que su virtuosismo literario se mantiene intacto.</p>

	<p>McEwan es un amante de la estética. Se abraza a ella aunque tenga que sacrificar por ello linealidad o mayor coherencia argumental. La base de su narrativa está en la sabiduría que demuestra, línea a línea, página a página, en el cariño y condescencia que siente hacia sus personajes, y en su tónica de encontrar siempre la palabra perfecta para causar un golpe de efecto en el lector.<a name="more"></a></p>

	<p>En la novela, el autor nos habla de una historia de época, que no se para mucho en ambientarla con eventos coetáneos, como suele hacer casi cualquier escritor, sino que se fija más en la moralidad del momento, en las costumbres, en los tabúes y en las rutinas. Edward y Florence es una joven pareja (vírgenes los dos, ojo al dato) que acaba de casarse, y que a pesar de que saben que han de consumar su deseo sexual, el puritanismo y las diferencias existentes entre ambos (que las hay y muchas, a pesar de lo que parecen amarse) impide que se realice con espontaneidad o con verdadera alegría.</p>

	<p>Se salta de atrás hacia adelante, o de adelante hacia atrás continuamente, y es posible perderse en el camino de las anécdotas que sitúan en el contexto de los personajes. Pero el ejercicio literario y prácticamente filosófico no se sostiene en seguir una historia de principio a fin, sino de recrearse en cómo McEwan aplica la sencilla historia de un matrimonio reciente en una magistral gama de preocupaciones universales, miserias humanas, silencios, diálogos, represiones, sentimientos&#8230; &#8216;Chesil Beach&#8217; es tremendamente visual si tenemos en cuenta la cantidad de veces que parece estancarse en reflexiones atemporales, y es muy fácil imaginarse la protocolaria cena en el hotel, la playa con los guijarros, el frío y el miedo que sienten los dos protagonistas absolutos. Edward y Florence están encerrados en sus propios temores, en esa irritante timidez que les provoca falta de empuje hacia todo. Se preguntan si no sería horroroso que aquel, el concepto de felicidad establecido por los cánones, no les satisfaciera del todo. Y entonces estarían perdidos.</p>

	<p>No sirve de mucho que siga hablando de esta genialidad. Lo mejor es que la lean cuanto antes, que disfruten de sus 184 páginas, que por supuesto se pasan volando. Y ya que estamos, tener &#8216;Chesil Beach&#8217; entre las manos, sentado en la playa mientras se escucha la brisa marina y el temible silencio meditativo de nuestro yo interior, es una experiencia inolvidable garantizada. Obra maestra, que supone una lección de estilo y una sabiduría literaria escasa de precedentes.</p>

	<p>En Papel en Blanco | <a href="http://www.papelenblanco.com/2008/04/05-chesil-beach-un-gran-mcewan">Chesil Beach, un gran McEwan</a></p>


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      <title><![CDATA[[Lecturas para el verano] Oveja mansa, de Connie Willis]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/2008/08/03-lecturas-para-el-verano-oveja-mansa-de-connie-willis</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/2008/08/03-lecturas-para-el-verano-oveja-mansa-de-connie-willis</guid>
      <pubDate>Sun, 03 Aug 2008 13:28:53 GMT</pubDate>
      <author>Jaime Valero</author>
      <description><![CDATA[	<p><img id="image3816" src="http://img.papelenblanco.com/2008/08/245.jpg" class="derecha" alt="Cubierta original del libro" />La protagonista de esta novela es <strong>Sandra Foster</strong>, una socióloga que estudia las modas para tratar de comprender cómo se originan y qué papel tiene la conducta humana en todo ello. Su investigación más reciente se centra en la tendencia de las mujeres a llevar el pelo corto a partir del primer cuarto del siglo XX. Sus estudios la conducen a las <em>flappers</em> (peculiar colectivo de mujeres surgido durante los años 20 en EE.UU.), a la Guerra Mundial y sus plagas de piojos, pero ninguna parece ser la razón desencadenante de esta moda.</p>

	<p>Foster trabaja para la compañía HiTek. Allí conoce a <strong>Bennet O&#8217;Reilly</strong>, investigador especialista en la teoría del caos que trata de arrojar luz sobre los mecanismos de transmisión de información dentro de un colectivo a través de un grupo de macacos. Pronto encontrarán conexiones entre sus investigaciones, especialmente cuando un cúmulo de errores e incompetencias por parte de <strong>Flip</strong>, encargada del suministro de materiales, deja a Bennet sin animales para llevar a cabo sus experimentos. Sandra decidirá ayudarle aportando un rebaño de ovejas, unos animales con un fuerte instinto gregario que quizá den respuesta a sus múltiples preguntas.</p>

	<p>¿Tendremos los seres humanos tan desarrollado este instinto que nos obliga a actuar como los demás? ¿Somos incapaces, por miedo o por pereza, de actuar al margen del rebaño (sociedad)? ¿Hay alguna explicación lógica a la expansión desmesurada de ciertas modas, que casi parecen actuar como si fueran virus? Estas preguntas son el punto de partida de esta divertida novela de <strong>Connie Willis</strong>, narrada con mucho sentido del humor y llena de reflexiones de lo más interesantes.<a name="more"></a></p>

	<p><strong>Oveja mansa</strong> es un término que se refiere a las ovejas que lideran a las demás dentro de un rebaño, son las que marcan sus pautas de conducta aún sin saberlo siquiera. El término en inglés es <strong>Bellwether</strong>, título original de la obra. El traductor se planteó diversas alternativas para este título, y aunque el finalmente elegido parece adecuado, me gusta enormemente la fuerza de uno de los que descartó: <strong>Genteovejuna</strong>.</p>

	<p>Cada capítulo de la obra se inicia con un pequeño fragmento relacionado con alguna moda que se ha extendido entre la gente durante diferentes épocas. Como sabemos, las modas no se limitan a la ropa, por lo que podemos encontrar modas científicas, culturales y de aversión (como la moda antitabaco que lleva años asolando Norteamérica y que en esta historia tiene un papel bastante significativo). </p>

	<p>En estos fragmentos encontramos pruebas del sentido del humor de su autora, como cuando se refiere a una serie de pelucas monumentales que se pusieron de moda durante el siglo XVIII en Francia, con peinados que reproducían imágenes novelescas o incluso batallas navales.</p>

	<p><blockquote><p>La moda pasó con la llegada de la Revolución francesa y la consiguiente escasez de cabezas donde poner pelucas.</p></blockquote></p>

	<p>A partir de estos fragmentos, la historia de la investigación de Foster va avanzando, aunque lentamente, con una de esas tramas en las que parece que no ocurre nada hasta que todo termina por ponerse patas arriba.</p>

	<p><img id="image3817" src="http://img.papelenblanco.com/2008/08/4426.jpg" class="centro" alt="La autora en la Worldcon de 2006" /></p>

	<p>Los personajes son uno de los puntos fuertes en la literatura de Willis. En este caso, los secundarios son individuos caricaturescos, aunque no por ello menos reconocibles en nuestra vida diaria, que parecen confirmar una y otra vez las teorías de la protagonista. El más irritante de todos es la jovencita Flip, encargada del correo y otras funciones menores en la empresa, esclava de toda moda imaginable que, paradójicamente, tendrá un papel decisivo en los acontecimientos debido a su desesperante incompetencia.</p>

	<p>Además de exponer ideas curiosas acerca de la moda y el papel de la suerte y la casualidad en los descubrimientos científicos, la autora aprovecha para ridiculizar el funcionamiento y la organización de las empresas (a través de la ficticia HiTek) y para subrayar con mordacidad el carácter superficial de muchas relaciones humanas, así como de las ideas de la gente.</p>

	<p><blockquote><p>El hecho de que la gente experimente cosas no significa que tenga ninguna capacidad de reflexión.</p></blockquote></p>

	<p>Esta historia deja en el tintero un buen número de dudas y preguntas que podremos rumiar durante nuestro tiempo libre para tratar de darles respuesta. A pesar de ello, el acierto de Willis ha sido escribirla con un tono ligero y humorístico que permite que nos devoremos la obra en unos pocos días. Por ello recomiendo este libro para las vacaciones, porque consigue hacernos pasar un buen rato sin necesidad por ello de apagarnos el cerebro. Además, se ha reeditado en una edición baratita de bolsillo tras pasar varios años descatalogada.</p>

	<p>Al margen de esta obra, que fue nominada al premio <strong>Nebula</strong> a la mejor novela en 1997, Willis ha escrito otras  como <strong>El día del juicio final</strong> y <strong>Por no mencionar al perro</strong> que le han proporcionado un papel destacado entre los escritores contemporáneos de ciencia-ficción.</p>

	<p>Sitio de la autora | <a href="http://www.sftv.org/cw/">Connie Willis</a><br />
En Papel en Blanco | <a href="http://www.papelenblanco.com/tag/lecturas+verano">Lecturas para el verano</a></p>




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    </item>
	
    <item>
      <title><![CDATA[[Lecturas para el verano] Los viajes de Gulliver, de Jonathan Swift]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/2008/07/26-lecturas-para-el-verano-los-viajes-de-gulliver-de-jonathan-swift</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/2008/07/26-lecturas-para-el-verano-los-viajes-de-gulliver-de-jonathan-swift</guid>
      <pubDate>Sat, 26 Jul 2008 18:01:19 GMT</pubDate>
      <author>Paolo Fava</author>
      <description><![CDATA[	<p><img class="derecha" id=image3764 alt=gulliver-villalta.jpg src="http://img.papelenblanco.com/2008/07/gulliver-villalta.jpg" />Lo más probable es que conozcas <strong>Los viajes de Gulliver</strong> de una de estas dos maneras: o lo leíste en tu infancia en una edición juvenil, o no lo has leído pero serías perfectamente capaz de hablar de él ya que conoces sus episodios más famosos (incluyendo, pero no limitándose a, el de protagonista despertándose en una playa tras un naufragio atado al suelo por un ejército de hombrecitos minúsculos). Mi sugerencia para este verano es que lo conozcas como su autor lo quiso, con los ojos de un adulto capaz de reconocer tras las bambalinas la sátira feroz contra la especie humana con la que se desquitó <strong>Jonathan Swift</strong>, aquél irlandés brillante y desdichado.</p>

	<p>Parece algo redundante contar de qué trata el libro, pero pongámonos en situación. Lemuel Gulliver es un médico naval con pésima suerte en los destinos que escoge. Su primer viaje le lleva a naufragar en Lilliput, isla desconocida habitada por hombres diminutos, que lo consideran patrimonio nacional hasta que las intrigas de corte le hacen caer en desgracia. Naufragará a continuación en Brobdingnag, habitada por gigantes; allí será considerado una rareza y tratado por los reyes como un animalito preciado, hasta que la envidia del (descomunal) enano de corte volverá a ponerle en peligro.</p>

	<p>Vendrá después la isla voladora de Laputa (y aquí es cuando de niño reías) habitada por sabios tan expertos en mirar los astros que no saben qué suelo pisan; países habitados por inmortales y en los que se resucita a los muertos; y finalmente la isla de los Houyhnhms, una raza de nobles e inteligentes caballos que comparten territorio con unas despreciables bestias llamadas yahoos, a los que el horrorizado Gulliver reconoce como humanos degradados en el epítome de sus defectos.<a name="more"></a></p>

	<p>Como hemos dicho al principio, Swift escribió Los viajes de Gulliver para desquitarse de los enfrentamientos y fracasos de su carrera tanto en el clero anglicano como en la política de las islas. Una edición crítica adecuada podrá indicarnos la relación de pasajes con hechos históricos. Por ejemplo,  Gulliver salva a la reina de Lilliput extinguiendo un incendio en su palacio al descargar el contenido de su vejiga encima, lo que ofende a la ingrata monarca; se lee aquí el reproche que hace Swift a la reina Ana por apartarle de su favor tras la publicación de sus panfletos obscenos.</p>

	<p>Pero estos episodios no dejan de ser anecdóticos. Los viajes de Gulliver logran ser la manera más elevada de sátira, aquella que trasciende tiempos y lugares. Y es que Swift es una máquina de destruir. Todo se hace trizas bajo sus manos: la política, las costumbres, el estado, las naciones, la ciencia, la cultura y finalmente, lo que es más importante, el ser humano. El autor pulveriza entre festivo y cruel todos los mitos e ideales entorno a nuestra existencia, los anhelos de vida eterna o de anteriores tiempos mejores. El hombre ha sido siempre un ser imperfecto y lo será, un cúmulo de errores que cifran el fracaso de las leyes y morales que nos deberían hacer buenos. La conclusión no puede ser otra que la misantropia, y es un Gulliver aborrecedor de los demás hombres el que concluye el último viaje, incapaz de reintegrarse en la sociedad tras haber aprendido demasiado.</p>

	<p>Se ha hablado mucho del carácter visionario de Gulliver, y en su escritura lo encontramos en la manera en la que aplica la visión relativa por delante de su tiempo. Gulliver gigante en Lilliput se permite juzgar los defectos de los enanos lilliputienses, pero en Brobdingnag es él el ridiculizado, y su descripción del Imperio inglés causa risa a un rey del tamaño de un rascacielos moderno. Con inmensa sagacidad Swift hace pasar a Gulliver por todos los estados: gigante entre enanos y enano entre gigantes, necio entre sabios y sabio entre necios, vivo entre muertos y muerto entre vivos, y finalmente lo coloca a elegir entre animales mejores que hombres y hombres peores que animales. </p>

	<p>La carga de profundidad satírica y decididamente nihilista no quita que Los viajes de Gulliver se puedan disfrutar de la misma manera que las colecciones juveniles quieren que lo hagamos. Se adivina a pesar de todo un gusto por la aventura en Swift, asi como un detallismo puntilloso que hacen la narración muy vívida. Es un carrusel de imágenes que merece el estátus de clásico que detenta, tan rotundas como la del Gulliver atado. En su gusto por construir mundos y situaciones fantásticas manteniendo la verosimilitud, la obra podría considerarse proto-ciencia-ficción. No hay más que atender a la explicación del mecanismo de levitación de Laputa o al combate de Gulliver contra avispas gigantes.</p>

	<p>Galaxia Gutemberg &#8211; Círculo de lectores edita una excelente edición ilustrada por el pintor Guillermo Pérez Villalta</p>

	<p>En Papel en Blanco | <a href="http://www.papelenblanco.com/tag/lecturas+verano">Lecturas para el verano</a></p>


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    </item>
	
    <item>
      <title><![CDATA[[Lecturas para el verano]: La dama y el unicornio, de Tracy Chevalier]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/2007/08/07-lecturas-para-el-verano-la-dama-y-el-unicornio-de-tracy-chevalier</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/2007/08/07-lecturas-para-el-verano-la-dama-y-el-unicornio-de-tracy-chevalier</guid>
      <pubDate>Tue, 07 Aug 2007 11:17:57 GMT</pubDate>
      <author>Eva Paris</author>
      <description><![CDATA[	<p><img class="derecha" id=image1473 alt="La dama y el unicornio" src="http://img.papelenblanco.com/2007/08/Ladamayelunicornio.jpeg" />Como ya hiciera la autora en <strong>La joven de la perla</strong>, esta novela se basa en la existencia real de una obra de arte para la cual ella crea todo un mundo alrededor: cómo surge, quién la crea, qué personajes la inspiran, cuáles son sus historias, cómo se va creando la obra&#8230;</p>

	<p><strong>La dama y el unicornio</strong> se fundamenta en la existencia de unos <strong>bellos tapices alegóricos del siglo XV</strong>, y a través de la novela conoceremos las vidas de los personajes que rodean la confección de dichos tapices y cómo les afecta ésta.</p>

	<p>Este invierno pude deleitarme en la visión de estas obras de arte, que se encuentran en el museo de Cluny (de la Edad Media, en París) y que siguen rodeadas de misterio en cada figura femenina y cada unicornio que las protagonizan.</p>

	<p>Ese misterio es el que lleva a <strong>Tracy Chevalier</strong> a viajar en el tiempo y retratar el momento de la creación de la obra de arte a través de la historia imaginada de los hombres que dieron vida a los tapices y de las mujeres que les rodeaban e influyeron.<a name="more"></a></p>

	<p>Una amena <strong>mirada caleidoscópica</strong> a través de distintos personajes que van tejiendo la historia que se esconde tras cada mirada, tras cada gesto, tras cada color en los tapices. Descubriremos por qué, en el tapiz central, aparece la inscripción &#8220;A mi único deseo&#8221;. Encontraremos amores prohibidos, desamores, pasión, trabajo, tradición, familia, ambición, venganza, choque de clases… Todo a través de historias cruzadas en París y Bruselas del siglo XV.</p>

	<p>Nobles, pintores, criados, damas de compañía, tejedores… toda una <strong>galería de personajes</strong> muy bien dibujados y dotados de vida, con una personalidad muy definida y de los cuales llegamos a adquirir una visión íntima gracias a sus respectivos relatos en primera persona.</p>

	<p>En definitiva, nos encontramos ante una historia llena de matices, con exquisitas descripciones y una aproximación a la época, a la técnica artesanal de los tapices, a las costumbres y a los distintos personajes muy bien fundamentada. Destaco la narración de la joven ciega, Aliénor, inmensa en matices, texturas, olores, sabores y sentimientos para suplir la falta de luz.</p>

	<p>La autora ha sabido tejer un mundo que obligará al lector a adentrarse en <a href="http://www.musee-moyenage.fr/esp/pages/page_id18368_u1l2.htm">los tapices encarnados por damas y unicornios</a>, para imaginar y descubrir en ellos toda la sensibilidad y todo el simbolismo con que surgieron. En ellos se narra, como en la novela, <strong>una historia de seducción entre las damas y los unicornios</strong>. </p>

	<p>Sitio Oficial | <a href="http://www.tchevalier.com">Tracy Chevalier</a><br />
Más información | <a href="http://www.puntodelectura.com/upload/primeraspaginas/84-663-6837-x.pdf?PHPSESSID=d8be48711b2b1ea8e28f2794176">Primer capítulo</a><br />
En Papel en Blanco | <a href="http://www.papelenblanco.com/tag/lecturas+verano">Lecturas para el verano</a></p>


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    </item>
	
    <item>
      <title><![CDATA[[Lecturas para el verano] Los escritores recomiendan...]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/2007/07/31-lecturas-par-el-verano-los-escritores-recomiendan</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/2007/07/31-lecturas-par-el-verano-los-escritores-recomiendan</guid>
      <pubDate>Tue, 31 Jul 2007 20:09:46 GMT</pubDate>
      <author>Paolo Fava</author>
      <description><![CDATA[	<p><img class="derecha" id=image1433 alt=libros_playa.jpg src="http://img.papelenblanco.com/2007/07/libros_playa.jpg" /><strong>Antonio Gamoneda</strong>: El Premio Cervantes recomienda al Premio Príncipe de Asturias. La sugerencia para este verano de Gamoneda es <strong>Una historia de amor y oscuridad</strong>, la autobiografía del israelí <a href="http://www.papelenblanco.com/tag/amos+oz">Amos Oz</a>. Su otra opción es <a href="http://www.papelenblanco.com/tag/cien+anos+de+soledad">Cien años de soledad</a>, como si a estas alturas la obra necesitara de recomendaciones.</p>

	<p><strong>Luis Antonio de Villena</strong>: El gran articulista y decadente propone aprovechar el verano para <em>introducirse con gusto en la poesía</em>, leyendo <em>la lírica directa y de gran calidad </em> de Jaime Gil de Biedma. De Villena recomienda también resucitar los clásicos con <strong>La Celestina</strong>, obra que se lee con otros ojos cuando no se está obligado escolarmente a hacerlo.</p>

	<p><strong>Álvaro Pombo</strong>: El rutilante premio Planeta y nuevo tertuliano televisivo va a veranear en los alrededores del 27. Por un lado, el <strong>Romancero gitano </strong>de Lorca. Por el otro, el <strong>Juan de Mairena</strong> de Antonio Machado.<a name="more"></a></p>

	<p><strong>Luis Goytisolo</strong>: El académico y poeta nos aconseja que releamos <em>los libros que nos han marcado</em> y comprobemos si han resistido el paso del tiempo. Goytisolo afirma haber descubierto de este modo <em>inagotable </em>a Tolstoi y <em>demasiado narcisista</em> a Hemingway. </p>

	<p><strong>Benjamín Prado</strong>: El discípulo de Alberti nos ofrece la propuesta más apropiada para los calores: los versos de estilo &#8220;fresco&#8221; de Juan Ramón Jiménez o la antología del poeta cubano Luis Rogelio Noguer <strong>Hay muchos modos de jugar</strong>, <em>desenfadada, con toques de humor y erotismo</em>. Para la prosa, una de terror: <strong>El traje del muerto</strong> de Joe Hill, hijo de Stephen King, <em>una lectura ligera y adictiva aunque un poco predecible</em>.</p>

	<p>Vía | <a href="http://es.noticias.yahoo.com/efe/20070731/ten-lorca-amos-oz-o-joe-hill-son-los-esc-bbad18b.html">Yahoo! Noticias</a><br />
En Papel en Blanco | <strong><a href="http://www.papelenblanco.com/tag/lecturas+verano">Lecturas para el verano</a></strong></p>


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    </item>
	
    <item>
      <title><![CDATA[[Lecturas para el verano] El talento de Mr. Ripley, de Patricia Highsmith]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/2007/07/29-lecturas-par-el-verano-el-talento-de-mr-ripley-de-patricia-highsmith</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/2007/07/29-lecturas-par-el-verano-el-talento-de-mr-ripley-de-patricia-highsmith</guid>
      <pubDate>Sun, 29 Jul 2007 16:25:02 GMT</pubDate>
      <author>Paolo Fava</author>
      <description><![CDATA[	<p><img class="derecha" id=image1419 alt=mr_ripley.jpg src="http://img.papelenblanco.com/2007/07/mr_ripley.jpg" />¿Quién dijo que las novelas policíacas sólo pueden tener por escenario ciudades modernas de cristales polvorientos, en dónde humean las alcantarillas y las luces de neón apenas dispersan la sucia oscuridad de los callejones? Varios de los autores clásicos del género se sentían mucho más fascinados por otro mundo: el de la Europa de la posguerra, de la que los americanos disfrutaban como de su legítimo botín y que ocultaba una sofisticada maraña de intrigas, ambiciones y traiciones.</p>

	<p><strong>Patricia Highsmith</strong>, una de las grandes damas del crimen que el siglo nos ha dado, tenía debilidad por Europa. Y le transmitió su antojo a su creación, Tom Ripley, uno de los malvados más pertubadores y elegantes de la ficción, un psicópata sutil que no necesita los histrionismos y la casquería de Annibal Lecter. </p>

	<p>Al contrario, Ripley es un enamorado de la belleza y la clase, y este libro la busca, atreviéndose a romper quizás con las convenciones del género. Aquí no hay callejones sino playas mediterráneas, ciudades monumentales, palacios renacentistas y cócteles en la Riviera. ¿El coste de todo ello? Un simple crimen.<a name="more"></a></p>

	<p>Tom Ripley es un timador de segunda que no quiere ser un perdedor toda su vida. Su gran oportunidad le sale al paso cuando un poderoso magnate le contrata para que encuentre a su hijo, Dickie Greenleaf, y le persuada para que deje la <em>dolce vita</em> de la que está disfrutando en Italia y regrese con su familia. Tom conseguirá ganarse la confianza de Dickie e incluso establecerá una más que tensa relación de atracción y dependencia con él. </p>

	<p>Gracias a Dickie, Ripley descubrirá la felicidad de vivir como un elegido. Pero cuando el caprichoso hijo de papá empiece a perder el interés por su nuevo amigo a instancias de una tercera persona, un Ripley desesperado deberá decidir entre perderlo todo o tomar por la fuerza lo que siempre ha deseado.</p>

	<p>Ripley es uno de esos seres fríos, mentirosos, sin remordimientos, de los que sólo se puede esperar lo peor. Pero al mismo tiempo es una criatura frágil e insegura, un niño perpetuamente rechazado. Es difícil sentir simpatía por Ripley. Pero Highsmith, en un giro magistral, nos transforma en cómplices de su crimen y su impostura. </p>

	<p>Con las manos cada vez más manchadas de sangre, nos vemos obligados a huir junto con Ripley bajo una máscarada de lujo, y pasamos de desear su destrucción a retener el aliento cada vez que alguien amenaza con romper su frágil coartada.</p>

	<p>En Papel en Blanco | <strong><a href="http://www.papelenblanco.com/tag/lecturas+verano">Lecturas para el verano</a></strong></p>



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    <item>
      <title><![CDATA[[Lecturas para el verano]: De la Tierra a la Luna, de Julio Verne]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/2007/07/27-lecturas-para-el-verano-de-la-tierra-a-la-luna-de-julio-verne</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/2007/07/27-lecturas-para-el-verano-de-la-tierra-a-la-luna-de-julio-verne</guid>
      <pubDate>Fri, 27 Jul 2007 11:19:36 GMT</pubDate>
      <author>Hervé Joncour</author>
      <description><![CDATA[	<p><img id="image1409" src="http://img.papelenblanco.com/2007/07/de-la-tierra-a-la-luna.jpg" class="izquierda" alt="De la Tierra a la Luna, de Julio Verne" />Hay quien dice que hoy en día <strong>Julio Verne</strong> no interesa a nadie. Yo no estoy de acuerdo, aunque confieso que me pongo de parte del escritor porque es uno de mis favoritos, al haber devorado de pequeño decenas de títulos suyos que con el tiempo vuelvo a releer y disfrutar. No cabe duda de que el rigor científico pierde, valga la redundancia, el rigor con el paso del tiempo (tengamos en cuenta que por ejemplo <strong>De la Tierra a la Luna</strong> fue escrita hace 150 años), pero la capacidad de enganchar al lector desde la primera hasta la última página con inolvidables personajes y un sinfín de aventuras es algo sólo al alcance de los grandes.</p>

	<p><strong>De la Tierra a la Luna</strong> narra la ambición de un grupo de fabricantes de cañones y balas que se reúne bajo el nombre de &#8220;Gun Club&#8221;. Su presidente, <strong>Barbicane</strong>, realiza una propuesta que en un principio suena descabellada pero que pronto gozará del reconocimiento de todos sus colegas, en especial de su mejor amigo J. T. Maston (quizá el mejor personaje del libro). Barbicane pretende, ni más ni menos, <strong>enviar un proyectil a la luna</strong>.<br />
<a name="more"></a><br />
Tras entablar conversaciones con el observatorio de Cambridge, deciden que se hará cuando la Luna esté más cerca de la Tierra (su perigeo). Y empiezan los cálculos: basándose en su propia experiencia y mediante rigurosas comprobaciones científicas, estiman, como no podría ser de otra forma, que tanto la bala como el cañón deben tener unas proporciones inmensas y costará una cantidad ingente de dinero, aunque Barbicane no se preocupa por ello. Una vez realizado el presupuesto (que supera los cinco millones de dólares de la época), comienzan a pedir donativos, algo a lo que se prestan todos los países, incluída España, aunque colabora con unos pocos reales ya que &#8220;no es un país demasiado aficionado a la ciencia&#8221;.</p>

	<p>Como siempre, Verne nos prepara una sorpresa final. Un telegrama llega desde Francia, firmado por un tal <strong>Miguel Ardan</strong>. Su propósito, que deja boquiabiertos a todos (salvo a J. T. Maston, quien le considera ipso facto un héroe de nuestro tiempo): <strong>viajar a la Luna dentro del proyectil</strong>. Lo que sucede finalmente lo dejo en el aire para quien quiera disfrutar de la novela.</p>

	<p>Como dije más arriba, Julio Verne era capaz de entretenernos de forma asombrosa. Tenía, como pocos, esa pluma certera que te obliga a pasar de un párrafo al siguiente, de una página a otra, con la mayor rapidez posible, para no perder ni un detalle de la trama y continuar inmerso en las más grandes aventuras de todos los tiempos.</p>

	<p>Más información | <a href="http://es.wikisource.org/wiki/De_la_Tierra_a_la_Luna">Leer De la Tierra a la Luna en Wikisource</a><br />
En Papel en Blanco | <strong><a href="http://www.papelenblanco.com/tag/lecturas+verano">Lecturas para el verano</a></strong></p>


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    </item>
	
    <item>
      <title><![CDATA[[Lecturas para el verano]: Cuatro corazones con freno y marcha atrás, de Jardiel Poncela]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/2007/07/24-lecturas-para-el-verano-cuatro-corazones-con-freno-y-marcha-atras-de-jardiel-poncela</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/2007/07/24-lecturas-para-el-verano-cuatro-corazones-con-freno-y-marcha-atras-de-jardiel-poncela</guid>
      <pubDate>Tue, 24 Jul 2007 05:00:48 GMT</pubDate>
      <author>Eva Paris</author>
      <description><![CDATA[	<p><img class="derecha" id=image1377 height=280 alt=IMG_5688.JPG src="http://img.papelenblanco.com/2007/07/IMG_5688.JPG" />En la era del <em>botox</em>, de los <em>liftings</em> y de los colágenos reestructurantes, un invento como el que aparece en <strong>Cuatro corazones con freno y marcha atrás</strong> tendría un éxito arrollador. Al fin y al cabo, quién no ha sentido alguna vez el deseo de la eterna juventud.</p>

	<p>Sin embargo, en cuanto nos paramos a pensar qué sucedería si realmente ponemos freno a nuestros corazones, pueden surgir dudas e inquietudes muy variadas&#8230; <strong>Oscar Wilde</strong> plasmó lo trágico de la consecución de la eterna juventud mediante <strong>Dorian Gray</strong>.</p>

	<p>El mismo tema trascendente trata <strong>Enrique Jardiel Poncela</strong>, aunque con mucho sentido del humor, en la comedia que nos ocupa. La originalidad de la obra estriba precisamente en la perspectiva lúdica, desenfadada e intrascendente con la que aborda un tema tan <em>serio</em>. Se situá así en la línea del humor imaginativo, disparatado e ilógico que cultivaron otros autores de la época, como <a href="http://www.papelenblanco.com/tag/miguel+mihura">Miguel Mihura</a>.</p>

	<p>A través de la intriga que atrapa al lector desde el primer momento, de unos personajes variopintos, extravagantes, de unas situaciones inverosímiles y de unos diálogos refrescantes vamos a encontrar una aproximación muy lúcida a la inmortalidad y a la eterna insatisfacción humana. Probablemente acabemos pensándonos dos veces lo de vender nuestra alma al diablo (o tomarnos unas sales milagrosas) para ser eternamente jóvenes&#8230;</p>

	<p>Y no digamos ya, si lo que nos propone la pócima mágica es una marcha atrás en el tiempo e ir restando días y años a nuestros cuerpos y mentes. El disparate puede ser total. <strong>La ironía y el absurdo</strong> lo tiñen todo en esta obra que, a propósito, no nos restará demasiado de <em>nuestro valioso tiempo</em>, ya que sus tres actos transcurren en un santiamén.</p>


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    </item>
	
    <item>
      <title><![CDATA[[Lecturas para el verano] Seda, de Alessandro Baricco]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/2007/07/23-lecturas-par-el-verano-seda-de-alessandro-baricco</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/2007/07/23-lecturas-par-el-verano-seda-de-alessandro-baricco</guid>
      <pubDate>Mon, 23 Jul 2007 10:03:03 GMT</pubDate>
      <author>Paolo Fava</author>
      <description><![CDATA[	<p><img class="derecha" id=image1388 alt=seda.jpg src="http://img.papelenblanco.com/2007/07/seda.jpg" />Lo que más me gusta de la novela italiana moderna es su familiaridad con la evanescencia, lo suspendido y lo invisible. Culpo a <a href="http://www.papelenblanco.com/2007/06/28-las-ciudades-invisibles-de-italo-calvino">Italo Calvino</a> de haber abierto la senda, pero también están ahí <strong>Dino Buzzati</strong> y un puñado más construyendo mundos más sensibles que visibles, geografías sentimentales en dónde, a pesar de su fantástico colorido y sus descripciones minuciosas, todo está más intuído que dicho.</p>

	<p><strong>Alessandro Baricco</strong> es un alumno aventajado de los arquitectos de lo invisible. Con una diferencia: a él, hasta el suelo que pisan los personajes le sobra. <strong>Seda </strong>es una novela-antinovela en la intención del autor, siguiendo la premisa de <a href="http://www.papelenblanco.com/tag/gustave+flaubert">Flaubert </a>de intentar escribir <em>una novela sobre nada</em>. Pero al igual que con el francés, esta aparente nada, estos silencios, estas historias interruptas y estos finales que no llegan están llenos a rebosar de significados. Como la seda que es más transparente cúanto más preciada, Seda busca llenar el vacío sin cortarlo.</p>

	<p>Seda pretende ser seda, una arquitectura narrativa levísima, reducida al mínimo y delicadamente tramada. Hay, como en toda novela, un viaje al confín del mundo y un gran amor, tan enorme que confunde en sí el mundo y el viaje. Entre medias, la seda es sólo la excusa, y a la vez lo significa todo. Es un libro de singular hermosura, lograda por la excelencia del estilo de Baricco y su proceder mediante pequeños pasajes que no son ni capítulos, apenas estampas.</p>

	<p>Hay algo para cada uno en Seda. Para unos el viaje, para otros el regreso, para todos la búsqueda y para alguien, quizá, un sentimiento de complicidad para con quien ha sufrido <em>el dolor extraño de añorar lo que no sucederá jamás</em>.</p>

	<p>En Papel en Blanco | <strong><a href="http://www.papelenblanco.com/tag/lecturas+verano">Lecturas para el verano</a></strong></p>



 ]]></description>
    </item>
	
    <item>
      <title><![CDATA[[Lecturas para el verano]: La perla, de John Steinbeck]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/2007/07/17-lecturas-para-el-verano-la-perla-de-john-steinbeck</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/2007/07/17-lecturas-para-el-verano-la-perla-de-john-steinbeck</guid>
      <pubDate>Tue, 17 Jul 2007 05:00:20 GMT</pubDate>
      <author>Eva Paris</author>
      <description><![CDATA[	<p><img class="derecha" id=image1344 height=250 alt="La perla" src="http://img.papelenblanco.com/2007/07/Laperla.jpeg" /> </p>

	<p><blockquote>- Esta perla se ha convertido en mi alma. Si me deshago de ella, perderé también mi alma.</blockquote></p>

	<p>Estas palabras que pronuncia el joven protagonista hacia el final de la novela concretan el argumento de <strong>La perla</strong>, que se desarrolla de una manera dinámica enganchando al lector que desea saber si finalmente el alma del protagonista y de los que le rodean seguirá intacta.</p>

	<p><strong>La perla</strong> es una novela corta que nos adentra en una <strong>comunidad marcada por la diferenciación social, por el racismo, por la violencia y por la avaricia</strong>. Términos que, a pesar de leerse muchos años después de que Steinbeck les diera forma en 1847, nos resultarán tremendamente familiares, ya que se encuentran en la base del comportamiento humano más primario.</p>

	<p>La obra de <strong>Steinbeck</strong> está basada en una <strong>leyenda tradicional mexicana</strong> que cuenta cómo un joven indígena encuentra una perla de gran tamaño y las trágicas consecuencias que este hecho tendrá en su vida. Un ritmo trepidante y una prosa rápida y dotada de lirismo conforman un argumento sencillo pero que mantiene la atención lectora hasta desembocar en una tensión máxima hacia el final.</p>

	<p>La brevedad de la novela, que se desarrolla en 6 capítulos, no da pie a un análisis profundo de los personajes, lo cual confiere a la obra de un tono de alegoría, de cuento. Antes de empezar la novela, el narrador advierte:<a name="more"></a></p>


	<p><blockquote>Y, como en todos los cuentos que van de boca en boca y calan en los corazones de las gentes, sólo existen los extremos: lo bueno o lo malo, lo blanco o lo negro, cosas virtuosas y malignas, y no hay posiciones intermedias.</blockquote></p>

	<p>Sin embargo, será un reto para el lector encontrar personajes buenos entre los que aparecen en <strong>La perla</strong>, ya que la violencia, la ignorancia, la sumisión, la envidia o la ambición parecen teñir los corazones de todos ellos en mayor o menor grado.</p>

	<p>Y, a pesar del esquematismo de los personajes, <strong>La perla</strong> hunde sus raíces en una realidad concreta, en un medio físico existente: la ciudad mexicana de La Paz, que Steinbeck conoció. Una ciudad en la que conviven <strong>2 mundos separados por siglos de dominación: el mundo del hombre blanco y el del indígena</strong>.</p>

	<p>A través de esta dicotomía va avanzando la novela a partir de un primer capítulo que ya nos ofrece pistas sobre lo que vamos a encontrar más adelante, cuando el médico, hombre blanco y cruel, se niega a atender al niño indígena porque <em>él no es veterinario</em>.</p>

	<p>Nos hallamos ante una obra que apunta <strong>muchos significados</strong> y que, pesimista, desvela la inutilidad de las ansias humanas, lo nocivo de los deseos basados en la posesión y en el materialismo. Desvela la imposibilidad del individuo de escapar del orden social establecido porque la comunidad animalizada actúa como un bloque. Desvela la simbiosis de culturas y al mismo tiempo la separación entre ellas. Desvela una ciudad teñida de bruma que le confiere un aspecto fantasmagórico, lejano y, sin embargo, conforme vayamos conociéndola, conforme veamos actuar a sus habitantes, descubriremos mucha realidad en ella.</p>

	<p>En definitiva, y a diferencia de lo que el narrador apuntaba en el prólogo, <strong>La perla</strong> no es una simple parábola en la que sólo caben los extremos: el relato presenta una mayor riqueza y complejidad si buceamos entre sus líneas, como riqueza y complejidad se pueden ver en la superficie de la gran perla según se mire&#8230; </p>

	<p>Más información | <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/John_Steinbeck">Steinbeck en Wikipedia</a></p>


 ]]></description>
    </item>
	
    <item>
      <title><![CDATA[[Lecturas para el verano]: Un pez gordo, de Daniel Wallace]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/2007/07/10-lecturas-para-el-verano-un-pez-gordo-de-daniel-wallace</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/2007/07/10-lecturas-para-el-verano-un-pez-gordo-de-daniel-wallace</guid>
      <pubDate>Tue, 10 Jul 2007 17:24:51 GMT</pubDate>
      <author>Eva Paris</author>
      <description><![CDATA[	<p><img class="derecha" id=image1301 alt="Un pez gordo" src="http://img.papelenblanco.com/2007/07/bigfish.jpeg" />A muchos les sonará la versión cinematográfica de Tim Burton, que mantiene el título original, <strong>Big Fish</strong>.  Esta novela corta resulta una compañera ideal para llevar con nosotros de vacaciones. Ligera, entretenida, ágil, fantasiosa y bien escrita, no llega a ser una &#8220;novela de dimensiones míticas&#8221; como se quiso subtitular, pero sí se muestra una fábula muy agradable. </p>

	<p>En <strong>Un pez gordo</strong> encontramos el relato de un reencuentro entre hijo y padre ante la inminente muerte de éste. Un reencuentro que va más allá de lo físico, y se convierte en un acercamiento emocional intenso. Ésta es la excusa argumental que hilará <strong>una historia llena de aventuras y de fantasía narradas con la naturalidad del realismo mágico</strong>.</p>

	<p>El padre, Edward Bloom, convierte su pasado en una vida heroica, hasta el punto de que se borran las fronteras entre ficción y realidad. No sabemos dónde empieza y dónde acaba la leyenda. Y gracias a ese revivir de los recuerdos, que conocemos fundamentalmente a través del relato de su hijo William, parece que el padre renace y llega a ser inmortal, convirtiéndose en un mito.<a name="more"></a></p>

	<p>La obra combina de un modo ágil pasado y presente, aunque predomina la narración de los hechos acontecidos al absoluto protagonista, el padre, desde el día en que nace. Quizá se encuentre aquí el punto más interesante de <strong>Un pez gordo</strong>, cuando la hipérbole y la deformación del recuerdo crean una vida llena de fábula y de misterio a la que hay que echar mucha imaginación. </p>

	<p>La historia nos muestra, sin detenerse demasiado en la psicología de los diversos personajes, a un <strong>Edward Bloom</strong> que conoce el lenguaje de los animales y a mujeres de dos cabezas entre otros seres insólitos. Que realiza innumerables hazañas, como amansar al gigante que atemorizaba a todo un pueblo. Que lidia con ojos de cristal embrujados.</p>

	<p>Un protagonista que sale de casa a los 17 años y no puede parar ni un momento <em>porque quería ser un gran hombre</em>, un pez gordo: <em>se prometió a sí mismo ver mundo, y por eso siempre parecía estar en continuo movimiento, sin nunca detenerse demasiado tiempo en ningún sitio</em>. Así transcurre su vida, volviendo a casa de modo impredecible, manteniendo un contacto esporádico (aunque intenso) con su hijo, hasta que regresa para morir. Aunque, cómo él mismo dice,</p>

	<p><blockquote>Recordar las historias de un hombre lo vuelve inmortal</blockquote></p>

	<p>Y entre tanta peripecia legendaria, no hay que olvidar la <strong>vertiente más íntima y emocional</strong> de la vida de Edward Bloom: cómo se enamora de la que será su mujer, cómo pasó el día del nacimiento de su hijo, cómo le quiere y le transmite sus valores&#8230; hasta llegar al momento final de su vida. O puede que simplemente al momento final de la novela, en la que hay sorpresa, que puede ser cierta, o puede estar deformada como el resto de las historias que se cuentan por ahí...</p>

	<p>En fin, una compañera agradable para estas vacaciones. Eso sí, puede pasarnos muy rápida, en unos tres o cuatro buenos momentos lectores le habremos dado fin. Así que habrá que proveerse de otras lecturas para el verano&#8230;</p>

	<p>Más información | <a href="http://www.danielwallace.org/home.html">Daniel Wallace</a>, <a href="http://www.sigloxxieditores.com/1151.html">Siglo XXI Editores</a></p>


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    </item>
	

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