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	<title>Papel en blanco</title>
	<link>http://www.papelenblanco.com</link>
	<description>Blog sobre literatura, el arte de los libros y el apasionante mundo de la lectura.</description>
	<pubDate>Thu, 09 Oct 2008 22:20:14 GMT</pubDate>
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      <title><![CDATA[Los 10 libros que NO hay que leer antes de morir según el Times]]></title>
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      <pubDate>Thu, 09 Oct 2008 22:20:14 GMT</pubDate>
      <author>Paolo Fava</author>
      <description><![CDATA[	<p><img class="derecha" id=image4220 alt=101-cosas-no-hacer.jpg src="http://img.papelenblanco.com/2008/10/101-cosas-no-hacer.jpg" />Creo que no estoy de acuerdo en ni un sólo punto del decálogo que <strong>Richard Wilson</strong>, productor de televisión y autor de <strong>101 cosas que no hacer antes de morir</strong>, <a href="http://entertainment.timesonline.co.uk/tol/arts_and_entertainment/books/book_extracts/article4773601.ece?token=null&#38;offset=0&#38;page=1">ha publicado en el Times</a>. Imagino que a este personaje le gustan los libros como las teleseries, <em>&#8220;con una sinopsis que se pueda resumir en una sola frase en la que entre acción, romance, explosión al final y a ser posible un oso polar&#8221;</em>. Pero me ha parecido una manera divertida de plantear una discusión sobre los libros que nos sobran. Adelante Mr. Wilson con su donoso escrutinio:</p>

	<p>10.<strong> Ulises</strong>, de James Joyce: Wow. Eso no me lo venía venir. ¿Sólo el décimo puesto, de todas formas? Lo atribuyo a puro chovinismo anglo. <em>Suponía que la obligación de un libro era arrastrarte hasta la última página. Pero en cierto modo es bueno saberlo: si es famoso por ser difícil ya tienes la excusa para no liarte con ello.</em></p>

	<p>9. <strong>El Señor de los Anillos</strong>, de J. R. R. Tolkien: Vaya, esto ya es más original. Aunque la explicación de Wilson (que sin duda fue un adolescente atlético y popular con el que todas las chicas quisieron ir al baile de fin de curso) tira por la sociología topiquera. <em>Lo mejor que puedo decir de este libro es que es una herramienta muy buena para elegir a tus amigos en la escuela. Cargar con el monstruoso tomo de Tolkien era el equivalente a una campanilla de leproso: &#8216;¡Impuro! ¡Impuro!&#8217; (...) En pocos años esa gente estaría yendo a pases de Peter Gabriel y leyendo Dune. </em>Mira, eso último no va tan desencaminado&#8230;<a name="more"></a></p>

	<p>8. <strong>Por quien suenan las campanas</strong>, de Ernest Hemingway. <em>El estilo de Hemingway es impresionante al principio. Frases simples con pocas descripciones (...) Entonces te das cuenta de que es algo soso y aburrido, y cuánto más sabes sobre Hemingway más te das cuenta de que el tipo era un peñazo también: un terrible peñazo machista obsesionado con los toros, las peleas, las armas y el tratar de pescar el pez más grande: realmente un tipo agotador con el que no querrías pasar el tiempo. </em>Hmm, creo que después de todo Wilson no es del tipo arrogantemente viril. Me lo imagino sentado desde la adolescencia contra una pared y contemplando a los demás sólo, en silencio, con una sonrisa de desprecio en la cara como único gesto&#8230;</p>

	<p>7. <strong>En busca del tiempo perdido</strong>, de Marcel Proust. <em>Sí, sí, probó un bizcocho que le recordó su infancia. Cuando quiero recordar mi infancia me miro unas fotografías.</em> Buen punto, sensei Wilson. Buen punto.</p>

	<p>6. <strong>El hombre del dado</strong>, de Luke Reinhart. <em>Básicamente, este desagradable tipo hace todo lo que le pide el dado que haga, lo cual es a menudo espantoso (...). Escribe en la cara del seis &#8216;Sube y viola a una mujer&#8217; y si sale el seis lo hace. Si hubiera escrito &#8216;Tómate tres tortitas&#8217; se hubiera ahorrado muchos problemas</em>. No tengo ni idea de qué libro está hablando, pero suena curioso. Con tortitas o sin ellas.</p>

	<p>5. <strong>Miedo y Asco en las Vegas</strong>, de Hunter S. Thompson. <em>Su única distinción particular es la creación del &#8216;Periodismo Gonzo&#8217;, que autorizó a cualquier periodista a pillarse una curda con quienquiera sobre el que estuviera escribiendo en ese momento</em>. Y por eso, señor mío, le hubiera dado yo el Pulitzer, el Booker y el Príncipe de Asturias a la Comunicación.</p>

	<p>4. <strong>El mito de la belleza,</strong> de Naomi Wolff. <em>No sé si Naomi Wolff es una verdadera académica (...) pero en todo caso debe ser profesora emerita de lo obvio. El mito de la belleza va de cómo se sienten las mujeres bajo la presión de perder peso y tener buen aspecto. Ahí lo tienes.</em> Otro libro del que no sé nada, y en este caso sí que Wilson ha conseguido desinteresarme. Si en el fondo tendrá razón y no hay trama que resista a un plato de tortitas&#8230;</p>

	<p>3. <strong>Guerra y Paz</strong>, de León Tolstoi. <em>Demasiado largo.</em> Pitufo gruñón odia los libros largos. Le quitan tiempo de hacer el amor con su ego.</p>

	<p>2. <strong>La Ilíada</strong>, de Homero. <em>La idea de estar culturalmente incompleto sin conocer a Homero es ridícula. La Ilíada es uno de los libros más aburridos jamás escritos (...) Todo escenas repetitivas de batallas con muchos reproches y desfíos y palabras aladas saliendo del cerco de los dientes y orificios nasales llenos de polvo (...) Hay una gran pelea entre Aquiles y Hector, y ya está</em>. Bien, llegados a este punto solo podemos decir que Wilson es un completo cabeza de chorlito. No sólo porque la Ilíada nunca fue <em>escrita</em>, sino por negar que es culturalmente indispensable hoy en día. Dos palabras, Wilson: <em>rollo homo</em>. Por favor, ¿es que no viste a Brad Pitt en la película?</p>

	<p>1. <strong>Orgullo y Prejuicio</strong>, de Jane Austen. <em>Los personajes hablaban de manera muy oblicua y todo parecía ir sobre hipocresía, convenciones y maneras; peor aún, era muy difícil encontrar el sentido de las frases.</em> Estoy seguro de aquí Wilson está insinuando que también tiene la solución para todo el aburridísimo siglo XIX: ¡Tortitas, caramba! Imaginaros una novela de Zola en la que la mayor preocupación de los personajes fueran las tortitas. ¡<a href="http://www.papelenblanco.com/tag/charlie+y+la+fabrica+de+chocolate">Charlie y la Fábrica de Chocolate</a> prefigurada un siglo antes!</p>

	<p>En definitiva, el consejo de Wilson es el de evitar como la peste todo lo que amenace con aburrir. La verdad es que como consejo existencial no es nada despreciable, pero quizás requiera un nivel de superficialidad que lamentablemente habrá superado cualquiera que haya terminado (y peor aún disfrutado) alguno de los libros de la lista.</p>

	<p>Bueno, abierto queda el debate. <strong>¿Qué libros hay que evitar leer antes de morir?</strong></p>

	<p>Vía | <a href="http://entertainment.timesonline.co.uk/tol/arts_and_entertainment/books/book_extracts/article4773601.ece?token=null&#38;offset=0&#38;page=1">Times online</a><br />
En Papel en Blanco | <a href="http://www.papelenblanco.com/2008/01/02-libros-sobrevalorados">Libros Sobrevalorados</a></p>


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    </item>
	
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      <title><![CDATA[Escribir un Diario]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/2008/01/15-escribir-un-diario</link>
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      <pubDate>Tue, 15 Jan 2008 06:17:23 GMT</pubDate>
      <author>Luisfer Romero Calero</author>
      <description><![CDATA[	<p><img width="241" height="329" alt="Franz Kafka" class="derecha_sinmarco" id="image2526" src="http://img.papelenblanco.com/2008/01/franz_kafka.jpg" />Un consejo muy difundido a la hora de escribir, es que no se piense nunca en el lector hipotético. Que se escriba pensando que nadie va a leer la obra en cuestión. Cuando se escribe un diario, este pensamiento se encumbra hasta ser considerado el documento más íntimo posible. La realización de un diario puede ser vista, en definitiva, como el diálogo del escritor con su otro &#8220;yo&#8221;.</p>

	<p><strong>Franz Kafka</strong>, por ejemplo, mandó a su mejor amigo quemar sus obras y por supuesto su famoso diario en cuanto él muriese, ya que padecía de tuberculosis. Sus diarios, que describen la cotidianeidad y la resignación de un modo muy rico literariamente hablando, han servido para ensalzar el mito del escritor checo. Un genio, que con sus adversidades y preocupaciones de cada día, generaba en su mente obras maestras por las que, sin embargo, el escritor nunca se sintió valorado. Es muy impactante ver cómo, a través del diario, podemos ver a un individuo que nunca ha publicado y que sin embargo siente que el sentido de su existencia es escribir. Se queja cuando no escribe, y un día en el que no ha escrito es un día perdido. Kafka murió inédito, y hoy en día <strong>La Metamorfosis</strong> o <strong>El Proceso</strong> son clásicos de la literatura universal.<a name="more"></a></p>

	<p>Otra labor encomiable de los diarios es su perspectiva social, su tendencia intrínseca a describir el contexto geográfico e histórico en el que se encuentra su autor. <strong>Ana Frank</strong>, niña judía afincada de la holanda de la II Guerra Mundial, nos concede la oportunidad de tener información detallada sobre su biografía. Pero también explica, la barbarie nazi como víctima y testigo. Podemos llegar a la conclusión de que el diario es una historia en la que el escritor le cuenta a sí mismo, una historia de la que él es protagonista indiscutible.</p>

	<p>Algo similar pasa con el zar de Rusia <strong>Nicolás II</strong>. La guerra contra Japón, en la que Rusia pierde, y el avecinamiento de los <em>soviets</em>, están escritos por él mismo con la misma cantidad de temores que los esperados, de un rey de un país en pleno cambio.</p>

	<p>Hoy en día es difícil distinguir entre blog y diario, ya que mucha gente considera que un blog es, en cierta manera, un diario en Internet. Pero el término diario se sigue refiriendo a su acepción tradicional. El diario es ese cuaderno doblado y manido en el que su autor, todos los días, escribe a bolígrafo durante cinco minutos, lo que él considera relevante en lo que le ha ocurrido durante el día. Es un documento de autoconocimiento, de retrospectiva, una obra extremadamente íntima y sincera. Es, en resumen, un libro por y para uno mismo.</p>

	<p>Para alguien que quiera empezar a escribir un diario, aquí van unas pautas que pueden ser de ayuda:</p>

	<p>1.- La propia vida le parece extraordinaria, es la mejor historia que puede narrar jamás.</p>

	<p>2.- Un diario es una historia intimista. En un diario, la objetividad y la sinceridad son cualidades contrapuestas. Se cuenta que el novelista ruso <strong>Leon Tolstoi</strong> escribía tres diarios. Uno para que lo leyera su mujer, que lo dejaba en un lugar visible de su casa. Otro que pensaba mandarlo publicar póstumamente, que tenía escondido en su habitación. Y otro del que no se desprendía nunca, siempre lo llevaba encima escondido en su bota derecha, en el que ponía sus pensamientos más íntimos.</p>

	<p>3.- El diario debe reflejar parcialmente la vida del escritor, o lo que le haya parecido más importante. Si no ha sido un día fuera de lo normal, pero tiene ganas de escribir, quizás lo apropiado es reflejar su estado de ánimo, y explicar por qué el día le ha parecido aburrido, o su visión sobre la monotonía, la rutina&#8230;</p>

	<p>4.- Los jóvenes y futuros escritores se han servido de un diario para apuntar sus inquietudes literarias. Por ejemplo, el famoso escritor <strong>Ernest Hemingway</strong> escribía algunas de las cosas que le ocurrían, que podían ser el argumento de una novela. <strong>Virginia Woolf</strong> plasmaba sus avances con sus obras, y mostraba su regocijo cuando terminaba una novela.</p>


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