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'Es mi tipo' de Simon Garfield: un libro sobre fuentes tipográficas

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El universo de la tipografía es fascinante. Tiene sus expertos, los defensores a ultranza de unas tipografías frente a otras, existen guerras internas, falsificaciones, plagios, de todo. Como en una película de espías cuyos protagonistas fueran la A y la B. Como si la historia de la tipografía corriera paralela a la historia de un cónclave de brujos que elaboran secretas pócimas.

No en vano, un tipógrafo puede pasarse hasta 10 años perfilando un tipo de letra, hasta que consigue que encaje entre sí y no se desajuste al cambiarla de tamaño, justificarla y demás contorsionismos. Por eso no es extraño que una buena tipografía, que permanece estable hasta el más mínimo detalle después de maquetarla en un texto de 200 páginas, pueda pagarse a un precio elevado.

No hay nada más estimulante que bucear en el origen de las formas de las letras es como analizar nuestro código genómico para averiguar por qué se nos ha quedado esa nariz tan aguileña.

El alfabeto tal y como lo conocemos empezó a forjarse de la mano de los fenicios hace 3.500 años, y cada letra de ese primer alfabeto era la inicial de un objeto ligado a la vida cotidiana. La A, por ejemplo, fue llamada álef, palabra que en fenicio significa “buey”. Si le damos un giro de 180º a la A y, con un poco de imaginación, al triángulo que queda abajo le colocamos ojos y nariz, obtendremos a un buey sus cuernos y todo. Pero eso solo es la punta del iceberg. Porque los tipógrafos han ido moldeando esas formas esenciales para hacerlas más agradables a la vista. O más persuasivas. O más “algo”.

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¿Por qué la letra K es tan graciosa?

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Miradla. Es la letra K. Esas líneas, esos ángulos. Cómo no vamos a reírnos de la letra K. La letra K es desopilante. Bueno, es broma. En realidad la letra K no produce risa por cómo se escribe ni por lo que significa. La letra K da risa por su sonido (y no, no es necesario repetir el sonido una y otra vez para conseguirlo… ca-ca-ca).

Pero ¿qué tiene de especial el sonido de la K respecto al sonido de otras letras? La respuesta hay que buscarla en un fenómeno psicológico llamado “realimentación facial”.

Vayamos por partes. Los expertos en neurociencias descubrieron hace tiempo que la risa nos hace felices. Sí, sé que nos reímos cuando estamos felices, pero si no reímos sin estar felices… nuestra felicidad aumenta. Basta con hacer la mueca de la risa con la boca y, entonces, nuestro cerebro segrega más endorfinas, como por ensalmo.

Es un fenómeno extraño, pero tiene bastante sentido si somos criaturas que hemos evolucionado para ser sociables. Si una persona que está con nosotros se ríe, nosotros no podemos evitar imitarlo (gracias a las llamadas neuronas espejo) y, entonces, nos sentimos mejor.

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¿Por qué las letras tienen la forma que tienen?

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Bucear en el origen de las formas de las letras es como analizar nuestro código genómico para averiguar por qué se nos ha quedado esa nariz tan aguileña.

El alfabeto tal y como lo conocemos empezó a forjarse de la mano de los fenicios hace 3.500 años, y cada letra de ese primer alfabeto era la inicial de un objeto ligado a la vida cotidiana.

La A, por ejemplo, fue llamada álef, palabra que en fenicio significa “buey”. Si le damos un giro de 180º a la A y, con un poco de imaginación, al triángulo que queda abajo le colocamos ojos y nariz, obtendremos a un buey sus cuernos y todo.

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Examinando minuciosamente las letras de un libro (y II)

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En muchos de procesadores de textos podéis usar la tipografía helvética, las letras de los titulares de la mayoría de los periódicos del mundo.

El creador de esta letra fue Max Miedinger, que nació en Zúrich en 1910 y murió en 1980. Miedinger fue un famoso tipógrafo suizo que alcanzó la fama internacional al crear la helvética en 1957, que inicialmente se llamó Neue Hass Grotesk. Su diseño estaba inspirado en una fuente tipográfica anterior llamada Berthold Akzidenz Grotesk, creada en 1896.

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Examinando minuciosamente las letras de un libro (I)

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Cuando leemos un libro solemos darle más importancia a lo que dice el libro que a las letras en sí mismas. Es obvio: la mayoría de libros que leemos hoy en día usan fuentes tipográficas muy similares, diseñadas específicamente para allanarnos el camino hacia la narración.

Pero haced el esfuerzo de no leer un libro. Imaginad que sois analfabetos y limitaos a examinar las letras, sin más, sus formas redondeadas y picudas, como insectos aplastados, engarzadas, una detrás de otra, como si prestarais atención a las líneas vitales de un diagrama cardiológico. Por un momento, imitad a Jean-Paul Sartre cuando era pequeño, como refiere en su autobiografía Las palabras, al recordar sus primeros años como lector:

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1er Concurso de Letras de Tango

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concurso de tangos

La relación de la literatura con la música es múltiple ya que tiene que ver con aspectos que van desde la sonoridad de las letras, de la escritura, pasando por el ritmo de los versos, hasta la interrelación de un género y otro como conjunto. En géneros musicales como el bolero y el tango, por ejemplo, las letras son a veces tanto o más importantes que la melodía, y por ello se distinguen muchas veces a los autores de ambas.

En Argentina acaban de lanzar la convocatoria a un concurso para elegir la mejor letra de tango. Se trata de una convocatoria de Escribirte para el 1er Concurso de Letras de Tango, en el cual puede participar cualquier persona mayor de edad, de cualquier nacionalidad que se anime a escribir (en español, es la única restricción) una poesía tanguera. El texto ganador será musicalizado por importantes músicos del género y los demás ganadores (3) podrán asistir al Campeonato Metropolitano de Baile de Tango que se llevará a cabo entre el 16 y el 26 de agosto.

Tal parece que el tango tuvo sus orígenes en el teatro, pero leo que la primera composición poética dedicada al tango es de 1908. Se llamaba “El tango” y fue escrita por Enciso. Pero tambien la narrativa argentina está muy ligada al tango, especialmente en Jorge Luis Borges, de quien podemos recordar relatos como El hombre de la esquina rosada, o estos versos:

Esa ráfaga, el tango,
Esa diablura los atareados años desafía;
Hecho de polvo y tiempo,el hombre dura menos
Que la liviana melodía

Si se animan, en el enlace abajo tienen las bases del concurso.

Sitio Oficial | Escribirte

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