Para los amantes de las palabras, diré que la ley de Zipf, como una rama más de la hermenéutica, sirve básicamente para contar palabras. Fue formulada en la década de los cuarenta por el lingüista de Harvard George Kingsley Zipf (1902-1950), afirma que un pequeño número de palabras son utilizadas con mucha frecuencia, mientras que frecuentemente ocurre que un gran número de palabras son poco empleadas.
Para usarla debemos coger un texto con más de 5.000 palabras y, entonces, se calcula cuántas veces aparece una palabra concreta. Se ordena la tabla de palabras de más a menos frecuente. El orden en que aparece cada palabra en esta lista ordenada se llama “rango”.
En el idioma español, por ejemplo, las palabras que encabezan este rango siempre son artículos y preposiciones.
El Quijote tiene 23.516 palabras distintas, de las 11.584 aparecen una sola vez. Como las otras 11.932 palabras se repiten una o más veces, el total de palabras contenidas en el libro es de 383.382.

