Así como en algunos sectores la actual crisis económica está teniendo contundentes efectos negativos, el mundo editorial parece no tener claro todavía con qué fuerza se verá azotado. Mientras algunas casas editoriales afirman sentir ya un descenso en las ventas (de momento, dejamos al margen los obstáculos económicos derivados de otros factores), otras se muestran esperanzadas de que el libro sufra menos que otros productos. Como más vale prevenir que curar y la situación presente no es para tirar cohetes, ya se están apuntando algunos recortes en la producción de los próximos meses (contención en la cantidad de novedades, tiradas más ajustadas, ediciones más baratas, etc.). Pero el que parece más claro, lógico y seguro es la apuesta por el libro de bolsillo.
Según el Ministerio de Cultura:
Uno de los pilares básicos de la edición de bolsillo es el ser más accesible, económicamente hablando; sin embargo, se trata de algo más que lectura a buen precio. Por otro lado, en el pequeño libro de bolsillo cabe de todo, o casi de todo; se le resisten, lógicamente, las obras muy ilustradas. Podría hablarse, entonces, de libros baratos, pequeños y sobre cualquier tema.

