Regalo para Navidad: 'Cuentos de imaginación y misterio' de Poe, ilustrados por Harry Clarke

Por si todavía queda algún despistado por el camino, durante el 2009 se conmemoran los 200 años del nacimiento de Edgar Allan Poe. Ha habido exposiciones, encuentros, recitales y hasta un segundo funeral con falso cadáver incluido, pero obviamente el verdadero homenaje ha venido de mano de las editoriales que se han enfrascado en la tarea de reeditar sus obras y de publicar textos sobre su vida y su literatura. Así que no hay excusa que valga: tenéis un buen surtido literario con el que sucumbir a los encantos del terror.
De entre la multitud de ediciones (ilustradas, comentadas, adaptaciones infantiles, etc.) hay una que merece, sin ninguna duda, un puesto en mi biblioteca: los Cuentos de imaginación y misterio que acaba de publicar Libros del Zorro Rojo. Y por si una no basta, os daré cuatro magníficas razones por las que recomiendo este volumen: 1) el señor Edgar Allan Poe (¿es necesario decir algo más?); 2) traducido por Julio Cortázar (ídem); 3) ilustrado por Harry Clarke, y 4) editado por Libros del Zorro Rojo.

En 1971 la escritora argentina Alejandra Pizarnik (1936-1972) publicó este texto sobre Erzébet Báthory, conocida como La condesa sangrienta por los crímenes atroces que se le atribuyen. Pizarnik fue una de las figuras clave de la literatura latinoamericana del siglo XX, amiga de Octavio Paz y de Julio Cortázar. Si bien cultivó sobre todo el género lírico, durante sus últimos años se adentró en la prosa y escribió más de 30 artículos y reseñas. Es precisamente este texto, que comenzó siendo una reseña para una revista literaria y terminó trascendiendo sus límites, el que se considera capital dentro de su obra en prosa; ella misma lo defendió del siguiente modo: ¿Cuál es mi estilo? Creo que el del artículo de la condesa. Insisto, una y otra vez, en la fascinación por el tema de mi nota. Nunca después volvió a sucederme algo parecido.
La semana pasada comenté que durante el 2008
El 19 de enero pasado se conmemoró el 200 aniversario del nacimiento de
Julio Cortázar, además de ser autor de clásicos como Historia de cronopios y de famas, también tuvo una pequeña incursión en la literatura infantil. Fue en 1952 cuando Cortázar escribió este cuento dedicado a dos niños, los hijos de su amigo, el pintor y poeta Eduardo Jonquières (texto, por cierto, que acabaría formando parte del volumen Historia de cronopios y de famas).