<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom">

	<channel>
		<title>Magazine - libros</title>
		<link>http://www.papelenblanco.com</link>
		<description>
Blog sobre literatura, críticas de libros, internet y letras.		</description>
		<pubDate>2013-05-19 01:12:24</pubDate>

		<generator>http://www.papelenblanco.com</generator>
                    <item>
      <title><![CDATA[Cosas que no sabías de algunos libros: el más robado, el más traducido, el balcón del amor, el otro final de Moby Dick… ]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/metacritica/cosas-que-no-sabias-de-algunos-libros-el-mas-robado-el-mas-traducido-el-balcon-del-amor-el-otro-final-de-moby-dick</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/metacritica/cosas-que-no-sabias-de-algunos-libros-el-mas-robado-el-mas-traducido-el-balcon-del-amor-el-otro-final-de-moby-dick</guid>
      <pubDate>Wed, 03 Apr 2013 10:20:10 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img alt="Biblia" src="http://img.papelenblanco.com/2013/04/biblia4.jpg" class="centro" /><li>El libro más robado de las librerías de todo el mundo, con permiso de <strong>Terry Pratchett</strong> (del que dicen que es el que más se roba en Inglaterra), es <strong>la Biblia</strong>. Los infractores todavía no deben haber tenido la oportunidad de leer el séptimo mandamiento: “No robarás”.</li></p>

	<p><li>El libro más traducido del mundo también es la Biblia, pero le sigue muy de cerca<em> El ingenioso hildalgo don Quijote de la Mancha</em>, que incluso posee <strong>una traducción en spanglish</strong> por parte del filólogo mexicano <strong>Ilan Savans</strong>.</li></p>

	<p><li>Cada año, unos 2 millones de turistas viajan a Verona para llenar un balcón de graffitis, hasta el punto de que las autoridades del Teatro Stabile, al cual pertenece el balcón, han llevado a cabo la idea de las “losas del amor”: por unos 100 euros, los amanes pueden grabar a láser sus nombres, para siempre. <strong>Existen a disposición del visitante nada menos que 60.000 losas</strong>. Y es que en Verona, durante el siglo <span class="caps">XIV</span>, existieron dos familias enfrentadas llamadas Montecchi y Capello, lo que recuerda a la obra <em>Romeo y Julieta</em> de <strong>William Shakespeare</strong>. Aunque nadie ha podido probar que tal balcón pertenezca realmente a las familias que inventó Shakespeare.</li></p>

	<p><!--more--></p>

	<p><li><strong>Robinson Crusoe existió de verdad</strong>, e incluso podemos visitar la isla en la que fue un náufrago durante más de cuatro años. Al regresar a la civilización, murió rodeado de gatos en una cueva que se había construido en la parte de atrás de su casa, pues nunca se pudo quitar de la cabeza su experiencia vital en la isla. Podéis leer la historia en <a href="http://www.diariodelviajero.com/cajon-de-sastre/el-verdadero-robinson-crusoe-y-la-isla-mas-literaria-del-mundo">El verdadero Robinson Crusoe, y la isla más literaria del mundo</a>.</li></p>

	<p><img alt="Mark Twain" src="http://img.papelenblanco.com/2013/04/mark_twain.jpg" class="centro" /><li>El final de <em>Moby Dick</em>, la obra maestra de <strong>Herman Melville</strong>, no fue exactamente como creyeron muchos de los lectores durante años, pues la última página el manuscrito original quedó tan perjudicada durante una travesía por el océano Atlántico que <strong>nunca llegó a la imprenta</strong>, tal y como explica <strong>Ana Andreu Baquero</strong> en su libro <em>Lo que Robinson Crusoe le contó a Lolita</em>:</li></p>

<blockquote>Este hecho provocó que la obra fuera vapuleada por los críticos, que definieron el final como “precipitado, oscuro y sin fundamento”. De hecho tuvieron que pasar varios años hasta que los lectores británicos descubrieran que Ismael había sobrevivido al terrible ataque de la ballena blanca”.</blockquote>

	<p>Además, la edición británica no se llamó <em>Moby Dick</em> sino <em>La ballena</em>, porque <strong>los editores lo consideran un título más comercial</strong> (seguramente sus descendientes fueron los responsables de títulos cinematográficos españoles como Soñando, soñando&#8230; triunfé patinando, cuyo título original era <em>Ice Princess</em>.</p>

	<p><li>Si os gusta<strong> Sherlock Holmes</strong>, no debéis perderos <strong>un buen recorrido literario por Londres</strong> para visitar el despacho ficticio que se ha abierto en el 221b de Baker Street (un buen porcentaje de británicos considera que Holmes existió de verdad). Tampoco podéis perderos el 7 de Saville Row, donde <strong>Phileas Fogg</strong> vivió cuando apostó dar la vuelta al mundo en ochenta días en el Reform Club de Pall Mall. Podéis leer muchos más lugares literarios de Londres en <a href="http://www.diariodelviajero.com/europa/visitando-los-lugares-mas-cinematograficos-y-literarios-de-londres">Visitando los lugares más cinematográficos y literarios de Londres</a>.</li></p>

	<p><li>El 30 de noviembre de 1835 fue el día de nacimiento de  Twain, <strong>dos semanas después del perihelio del cometa Halley</strong>. En su<em> Autobiografía</em>, escribió:</li></p>

<blockquote>Llegué con el cometa Halley en 1835. Vuelve otra vez el año que viene  [1910], y espero irme con él. No hay duda de que el Todopoderoso ha dicho “He aquí a estos dos excéntricos inexplicables, llegaron juntos, deben irse juntos.</blockquote>

	<p>Twain <strong>murió al día siguiente</strong> del perihelio del cometa que tuvo lugar el 20 de abril de 1910.</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[¿Seguro que menos es más? (y III): por qué el exceso de libros no es necesariamente malo ]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/libro-digital/seguro-que-menos-es-mas-y-iii-por-que-el-exceso-de-libros-no-es-necesariamente-malo</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/libro-digital/seguro-que-menos-es-mas-y-iii-por-que-el-exceso-de-libros-no-es-necesariamente-malo</guid>
      <pubDate>Tue, 26 Feb 2013 19:10:43 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img alt="b" src="http://img.papelenblanco.com/2013/02/650_1000_1259320156_extras_ladillos_1_0.jpg" class="centro" />Tal y como os adelantaba en <a href="http://www.papelenblanco.com/libro-digital/seguro-que-menos-es-mas-ii-por-que-el-exceso-de-libros-no-es-necesariamente-malo">la anterior entrega de este artículo</a>, la variedad de opciones, irónicamente, <strong>solo es posible en el mundo online</strong>. El físico, por cuestiones de espacio y otras (como que apenas hay información sobre el producto que estamos comprando, y las clasificaciones de las estanterías son estáticas y toscas, <a href="http://www.papelenblanco.com/metacritica/el-mayor-problema-de-que-los-libros-se-vendan-en-las-librerias-i">como lo son la de los libros</a>), el mundo físico, digo, es incompatible con el universo de la variedad. </p>

	<p>En el mundo virtual, justamente ocurre al contrario. <strong>Un mundo online donde no existe infinita variedad es tan contradictorio que, evitarla sería como poner puertas al campo</strong>: al campo de la infinitud online, al campo de el coste casi cero de la distribución, la copia y la información, el campo de la interconexión global, etc. </p>

	<p><!--more--></p>

	<p>En una web, según Anderson:</p>

<blockquote>Hay un número casi infinito de técnicas para utilizar la información latente y facilitar el proceso de selección. Podemos ordenar por precio, por ventas, por la fecha y por el tipo. Podemos leer los comentarios del cliente; comparar los precios con otros productos y, si lo deseamos, dirigirnos a Google para averiguar todo lo posible acerca del producto. Las recomendaciones nos sugieren los productos que han comprado “personas como nosotros” y, sorprendentemente, a menudo son acertadas. Aunque uno no sepa nada sobre la categoría, la clasificación de los productos más vendidos revelará cuál es la opción más popular, lo cual facilita la selección y suele reducir al mínimo el arrepentimiento postventa.</blockquote>

	<p>Naturalmente, <strong>la variedad de opciones limita las posibilidades de enriquecimiento de un autor</strong>. Cada vez más, los autores best sellers lo son por vender menos cantidad de libros. Aunque los factores que coadyuvan a ello pudieran ser la crisis económica o la piratería, lo cierto que el factor más relevante es que hay más variedad que antes, y sobre todo que la variedad tiene más capacidad de exposición que antes.</p>

	<p><img alt="best" src="http://img.papelenblanco.com/2013/02/650_1000_bestseller.JPG" class="centro" />Antes, un superventas copaba las estanterías, los anuncios publicitarios de los medios impresos, las críticas de los semanarios, e <strong>incluso las tertulias y otra clase de espacios físicos</strong>. Ahora, por el contrario, un autor poco conocido puede tener gran proyección gracias a blogueros, Youtube, el buscador de Google, podcast, Amazon, etc. </p>

	<p>Ahora hay más variedad y resulta más difícil hacerse millonario escribiendo. Pero, a la vez, <strong>hay más posibilidades que nunca de ganar dinero escribiendo</strong>. En cualquier caso, los beneficios de la diversidad y la abundancia son imparables, y resultan tan beneficiosos para todos (incluidos eventualmente la mayoría de los autores), que tratar de obstaculizarlos es haber olvidado en qué situación se encontraba la cultura hace apenas un cuarto de siglo. </p>

<blockquote>Los agentes inmobiliarios, los planificadores financieros, los motores de búsqueda y los servicios de recomendación de Amazon hacen todos lo mismo. Cada uno de ellos sabe algo de nosotros y algo acerca de lo que es valioso. No sólo reducen el número de opciones, sino que lo hacen inteligentemente, teniendo en cuenta qué es lo que deseamos. Nos ayudan a ser nosotros mismos. De ahí el auge de los consultores de bodas, una profesión que casi no existía hace veinte años. (…) Cuanto más reflexionamos sobre lo que deseamos, más comprometidos estamos en la creación de los bienes que compramos y usamos (a través de la personalización). Y cuanto más participamos en la creación de productos y servicios, más opciones terminamos creando para nosotros mismos.</blockquote>

	<p>En cualquier caso, la próxima vez que alguien os diga que hay demasiados libros, podéis responderle: <strong>¿demasiados respecto a qué?</strong> (y que su frase podría haberse pronunciado en cualquier momento de los últimos siglos con idénticos argumentos).</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[¿Seguro que menos es más? (II): por qué el exceso de libros no es necesariamente malo]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/libro-digital/seguro-que-menos-es-mas-ii-por-que-el-exceso-de-libros-no-es-necesariamente-malo</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/libro-digital/seguro-que-menos-es-mas-ii-por-que-el-exceso-de-libros-no-es-necesariamente-malo</guid>
      <pubDate>Tue, 26 Feb 2013 18:55:22 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img alt="mermeladas" src="http://img.papelenblanco.com/2013/02/650_1000_mermeladas.jpg" class="centro" />El <strong>estudio de la conducta en un supermercado</strong> que os mencionaba en <a href="http://www.papelenblanco.com/libro-digital/seguro-que-menos-es-mas-i-por-que-el-exceso-de-libros-no-es-necesariamente-malo">la anterior entrega de este artículo</a> es <em>Why Choice is Demotivating?</em>, llevado a cabo por investigadores de las universidades de Columbia y Stanford. </p>

	<p>El estudio consistió en instalar una mesa en una tienda de comestibles, <strong>invitando a los clientes a degustar una variedad de mermeladas</strong>. Para ello, debían entregar un cupón de un dólar que les habían entregado con la compra de cualquier otro tarro de mermelada.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Tal y como explica <strong>Chris Anderon</strong> en <em>La economía Long Tail</em>:</p>

<blockquote>
Durante la mitad del tiempo la mesa ofrecía 6 sabores, y durante la otra mitad 24. Los investigadores trataron de no incluir los sabores más comunes, como fresa (para que los consumidores no eligieran lo usual), y también evitaron las mermeladas extrañas como la de limón. Los resultados fueron claros: el 30 por ciento de los clientes que probaron la selección pequeña fueron a comprar un tarro, pero sólo el 3 por ciento de los que probaron la selección más amplia compraron.</blockquote>

	<p>La selección de mermeladas más amplia había atraído a más consumidores que la pequeña, pero parecía que <strong>la abundante variedad les había desalentado para hacer finalmente una compra</strong>. Y, además, posteriormente, descubrieron que los consumidores habían estado menos satisfecho con la compra en la selección de mermeladas amplia. Tanta mermelada, al parecer, provocó indecisión, y, posteriormente, arrepentimiento. </p>

	<p>La multitud de opciones, concluían, <strong>abruma nuestras capacidades de consumo, decisión y satisfacción</strong>. Tal vez una conclusión demasiado aventurada para un simple experimento con tarros de mermelada. O, al menos, habría que andar con mucho cuidado antes de afirmar algo tan tajante en un mundo que está tendiendo a la abundancia y a la diversidad. </p>

	<p><img alt="variedad" src="http://img.papelenblanco.com/2013/02/650_1000_350px-Fredmeyer_edit_1.jpg" class="centro" />¿Deberíamos decidir por la gente? <strong>¿Unas pocas editoriales, discográficas, críticos, libreros, consejeros y estanterías deberían decidir por el consumidor para que sea más feliz consumiendo?</strong> ¿Se debería implementar de nuevo la escasez artificial en la que estábamos instalados antes del auge del mundo digital, que vuelve a todo el mundo autor potencial, que permite consumir de todo en cualquier momento y que rebaja el coste de distribución y exhibición a casi cero (tal vez encareciendo los derechos de autor o persiguiendo a los que distribuyen contenidos sin permiso, tal vez entregando credenciales para publicar un blog o una entrada en Wikipedia)?</p>

	<p>El experimento, a juicio de <strong>Chris Anderson</strong>, tiene una parte certera, pero sus conclusiones son equivocadas. Una gran variedad pudiera cortocircuitar nuestra mente. Pero la solución no pasa por evitar la abundancia y la variedad, sino <strong>por ordenarla y catalogar de tal modo que disminuya el peso cognitivo de ordenarla y catalogarla en el consumidor</strong>. </p>

	<p>Tal y como señala Anderson:</p>

<blockquote>Mis sospechas acerca de la investigación sobre las mermeladas citada por Schwartz surgieron cuando visité la sección de mermeladas de mi supermercado local. La selección abarcaba más de seis metros. Empezaba con las usuales mermeladas de fresa y frambuesa, y luego seguía con las Otras variedades. (…) No había 6 ni 24 variedades: eran más de 300. En conjunto, la tienda tenía 42 marcas con un promedio de 8 tipos de mermelada por marca. Hablé con el gerente. En los cinco años transcurridos desde que se había hecho el estudio original de las mermeladas, el supermercado había duplicado, aproximadamente, las variedades que ofrecía. “Hay muchas más mermeladas disponibles”, me dijo el gerente, “y la gente quiere probar las más exóticas.</blockquote>

	<p>Los autores del estudio de mermeladas no tardaron en contraatacar con otro artículo, en el que sostenían que los consumidores, a pesar de los inconvenientes aparejados al exceso de opciones, <strong>anhelaban las opciones, como el pez que se muerde la cola</strong>. Las bondades de la variedad no derivan, pues, de las opciones en sí mismas sino del proceso de elección. Si las opciones se ordenan de una forma que realmente ayude a los consumidores, entonces no hay problema.</p>

	<p>Dicho de otro modo, si te gustan las películas de acción, <strong>disfrutarás de una tienda online que te ofrezca películas online de acción divididas en cientos de opciones</strong> (desde películas de Vietnam hasta películas donde Chuck Norris reparte estopa), pero te sentirás desalentado si abres simplemente el epígrafe películas de acción y, sin más, subcategoría, debes escoger una película entre cien mil disponibles. </p>

	<p>O dicho de otro modo más sintético: <strong>la variedad de opciones permite satisfacer nuestras variedad de gustos mínimos</strong> (por ejemplo, por ponerme estupendo, yo disfruto de las películas de acción mucho más si el ruido de los disparos de las armas se parece al empleado en películas de los 80-90 como <em>La jungla de cristal</em> o <em>Arma letal</em>, sobre todo en beretas 9 milímetros: por el contrario, muchas películas actuales han sustituido el ruido de esta clase de armas por otros menos atractivos para mí: he puesto un ejemplo extremo y friqui, obviamente la variedad de opciones dudo que alcance estos límites extremos del sibaritismo… de momento).</p>

	<p>Otro ejemplo más próximo: Amazon también vende mermeladas. No 6 variedades. Ni 24. Ni siquiera 600. <strong>Vende más de 1.200 tipos</strong>. Y le va muy bien.</p>

	<p>En <a href="http://www.papelenblanco.com/libro-digital/seguro-que-menos-es-mas-y-iii-por-que-el-exceso-de-libros-no-es-necesariamente-malo">la próxima y última entrega de este artículo</a>, más.</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[¿Seguro que menos es más? (I): por qué el exceso de libros no es necesariamente malo]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/libro-digital/seguro-que-menos-es-mas-i-por-que-el-exceso-de-libros-no-es-necesariamente-malo</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/libro-digital/seguro-que-menos-es-mas-i-por-que-el-exceso-de-libros-no-es-necesariamente-malo</guid>
      <pubDate>Tue, 26 Feb 2013 12:23:00 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img alt="vertedero" src="http://img.papelenblanco.com/2013/02/650_1000_vertedero.jpg" class="centro" />El otro día leía por algún blog la quejumbre de un autor amateur no respaldado por una gran editorial. Una quejumbre que nacía de lo siguiente: <strong>su nueva obra quedaba eclipsada por la avalancha de novedades editoriales de la librería de turno</strong>. Decía que hace unos pocos años, esto no era tan patente. Y que, antaño, era sencillo hablar de obras que todos habíamos leídos: hogaño, por el contrario, no sólo se sentía incapaz de hacerlo, sino que <strong>incluso ignoraba a los autores que comentaban los demás</strong>.</p>

	<p>Ello lo achacaba, en suma, a que se publicaban demasiados libros. </p>

	<p>Entiendo la pataleta: en un mercado donde hay escasez de determinado producto, resulta muy lucrativo poner en circulación dicho producto. En un mercado donde hay abundancia, entonces tu producto debe competir con demasiados productos similares. El quid de la cuestión es que este escritor amateur <strong>parecía plantear este escenario como negativo, cuando en realidad es profundamente positivo</strong>. </p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Lo que el autor parecía estar proponiendo es que, a pesar de que puedan existir más posibilidades de publicar que antes (más autores, más variedad, más autoedición, más cosas malas, y también más cosas buenas), <strong>lo adecuado sería instaurar una escasez artificial para que sólo se lucren unos pocos</strong> (presuntamente los mejores, aunque <a href="http://www.papelenblanco.com/metacritica/un-clasico-de-la-literatura-es-bueno-por-el-hecho-de-ser-un-clasico-y-un-libro-que-gusta-a-la-mayoria-de-la-gente-i">eso sea mucho suponer</a>). </p>

	<p>En todos los ámbitos donde se ha evitado la escasez artificial, <strong>se han producido más beneficios que perjuicios</strong>, sobre todo para la mayoría de la gente (los autores, naturalmente, no son la mayoría de la gente). Por ejemplo, Wikipedia es un producto de la abundancia. Google es un producto de la abundancia. Amazon es producto de la abundancia. Como también lo son los blogs, el smartphone como producto masivo, las app´s, etc. La abundancia de conocimientos imposibilita que, tal y como sucedía antes, existan sabios que sepan de todo, condenándonos a ser expertos en pequeñas parcelas de conocimiento: <strong>pero nadie apostaría por regresar al nivel de conocimientos de hace cinco siglos</strong>.</p>

	<p>La escasez artificial acostumbra a beneficiar únicamente al pequeño grupo de personas que decretan esta escasez. </p>

	<p>Otros han atacado la abundancia y la variedad sin límites como problemática por otros motivos. Por ejemplo, hay quienes aseguran que la abundancia de música a la que ahora podemos acceder (cuando hace apenas un cuarto de siglo se limitaba a los discos que podíamos adquirir con nuestro dinero o que nos copiaban nuestros compañeros de clase), <strong>ha provocado es que nos disfrutemos con tanta fruición de cada nuevo tema musical</strong>. </p>

	<p>Simplemente lo usamos y lo tiramos, lo consumimos compulsivamente como si fuera <em>fast food</em>, y pasamos a otra canción. <strong>Saltamos caprichosamente de tema en tema hasta que, finalmente, no disfrutamos verdaderamente de ninguno</strong>. Algo que podría extenderse a cualquier otra abundancia, como la de los libros, los blogs, o el cine (por ahí hay gente que incluso ha empezado a ver determinadas películas al doble de velocidad con su reproductor para no desperdiciar tanto tiempo en el metraje y disponer de más margen para probar con otra película).</p>

	<p>Uno de los defensores de esta idea es <strong>Barry Schwartz</strong> y su influyente libro <em>Por qué más es menos</em>, publicado en 2004. Para respaldar su tesis, el autor cita un célebre estudio de la conducta del consumidor en un supermercado. </p>

	<p>Os hablaré de este estudio en <strong><a href="http://www.papelenblanco.com/libro-digital/seguro-que-menos-es-mas-ii-por-que-el-exceso-de-libros-no-es-necesariamente-malo">la próxima entrega de este artículo</a></strong>, para finalmente desmontarlo con objeto de demostrar inequívocamente que<strong> más puede ser mucho más</strong>.</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[El mayor problema de que los libros se vendan en las librerías (II)]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/metacritica/el-mayor-problema-de-que-los-libros-se-vendan-en-las-librerias-ii</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/metacritica/el-mayor-problema-de-que-los-libros-se-vendan-en-las-librerias-ii</guid>
      <pubDate>Tue, 19 Feb 2013 20:24:50 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img alt="libros" src="http://img.papelenblanco.com/2013/02/650_1000_biblioteca-1-g.jpg" class="centro" />Como os adelantaba en <strong><a href="http://www.papelenblanco.com/metacritica/el-mayor-problema-de-que-los-libros-se-vendan-en-las-librerias-i">la anterior entrega de este artículo</a></strong>, las librerías (e incluso las grandes superficies comerciales como Fnac o Casa del Libro) llevan aparejados unos problemas de logística que, habida cuenta de la época digital en la que estamos viviendo, <strong>resultan ya escandalosos</strong>. </p>

	<p>Con el auge del comercio <em>online</em> ha llegado a ser evidente el poder de recategorizar y ordenar los productos instantáneamente revela su verdadero valor, tal y como explica <strong>Chris Anderson</strong> en su libro <em>La economía Long Tail</em>:</p>

<blockquote>Para empezar, las tiendas online pueden hacer listas de productos y categorizarlos en cuantas secciones elijan. Eso atrae la atención de los compradores potenciales que no habrían encontrado el producto en la categoría de partida, y también estimula la demanda en las personas que ni siquiera estaban buscando el producto, pero fueron inducidas a comprar mediante una ingeniosa colocación. La eficiencia y éxito del comercio minorista online ha puesto en evidencia el coste de la inflexibilidad y la excesiva simplificación de las clasificaciones de las tiendas minoristas tradicionales.</blockquote>

	<p><!--more--></p>

	<p>Las librerías pueden tener problemas de espacio físico, e incluso de precios elevados a fin de pagar los costes del mantenimiento del espacio físico, pero <strong>uno de los problemas más acuciantes incluso a nivel filosófico es que los libros deben organizarse de un modo inflexible y tosco</strong>, y generalmente un mismo libro no puede estar físicamente en diversas categorías (a causa de las limitaciones del espacio físico).</p>

	<p>La era Google ha puesto de manifiesto, pues, que el sistema de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Sistema_Dewey_de_clasificaci%C3%B3n">clasificación decimal de Dewey</a> para organizar los libros, por ejemplo, es limitada. Quizá a la hora de buscar una novela romántica no importará mucho si en dicha clasificación se incluya o no una obra de <strong>Tom Clancy</strong> en la que exista un pasaje profundamente romántico. Pero si somos personas que queremos adquirir conocimientos sobre alguna disciplina, <strong>entonces las clasificaciones entorpecen esa búsqueda</strong>.</p>

	<p>El propio sistema de Dewey es cuestionado así por <strong>Chris Anderson</strong> cuando entra en <strong>la categoría 200, Religión</strong>, y encuentra 210 (Filosofía y teoría de la religión), 220 (Biblia), 230 (Teología cristiana), 240 (Moral cristiana y teología de la devoción), 250 (Órdenes cristianas e iglesias locales), 260 (Teología social y eclesiástica), 270 (Historia del cristianismo y de las sectas cristianas), 280 Denominaciones cristianas), 290 (Religión comparada y otras religiones):</p>

<blockquote>¿Se ve el problema? El islamismo, el judaísmo, el hinduismo, el taoísmo y todas las religiones el mundo, que representan la mayor parte de la población global, se han agrupado en un subconjunto de “otras religiones”. Esta taxonomía dice más acerca de la cultura del siglo <span class="caps">XIX</span> en Estados Unidos, donde se desarrolló el sistema (y quizás acerca del propio autor, Melvil Dewey), que sobre el mundo de la fe.</blockquote>

	<p>Y es que el sistema de clasificación decimal de Dewey, así como cualquier otra clasificación que imaginemos para el mundo físico, <strong>no tiene apenas nada que ver con el mundo de la cultura o el conocimiento</strong>. Tiene que ver con el mundo de los libros, entendidos éstos como entidades físicas e individuales. Tiene que ver con el comercio y la optimización del espacio, con la logística, <strong>con el modo de vender las cosas</strong>. (A este respecto, tal vez os interese leer mi artículo <a href="http://www.papelenblanco.com/metacritica/como-puedo-organizar-mi-enorme-biblioteca-sin-morir-en-el-intento-troceala-i">¿Cómo puedo organizar mi enorme biblioteca sin morir en el intento? Trocéala</a> y <a href="http://www.papelenblanco.com/metacritica/como-puedo-organizar-mi-enorme-biblioteca-sin-morir-en-el-intento-troceala-y-ii">(II)</a>).</p>

	<p><strong>Clay Shirky</strong>, un destacado pensador que ha estudiado los efectos económicos y sociales de las tecnologías de Internet, explica:</p>

<blockquote>Todo el esfuerzo se ha concentrado en optimizar el número de libros en el estante. La estructura de este esquema aparentemente se basa en los conceptos. Se ha organizado en categorías no superpuestas que llegan a ser más detalladas a medida que bajan los niveles; se supone que determinado concepto encaja en una categoría y en ninguna otra. Pero de cuando en cuando el esqueleto asoma, y ese esqueleto, la estructura de soporto en torno a la cual se ha construido el sistema, está pensado para reducir al mínimo el tiempo de búsqueda en los estantes.</blockquote>

	<p>Las bibliotecas usan sistemas de búsqueda cada vez más eficientes, la mayoría digitales, pero los problemas de las estanterías persisten. Los libros están en unas estanterías  y no otras, <strong>los libros comparten estanterías con otros libros</strong>. Y ya no digamos cuando los libros acaban por error en una estantería: hasta que no sea encontrado por el bibliotecario, el libro habrá desaparecido de facto. </p>

	<p>Preocupado por ello, el arquitecto <strong>Rem Koolhaas</strong> diseñó la biblioteca pública de Seattle <strong>de un modo radicalmente distinto</strong>: dispuso las estanterías en una espiral que se expandiría o se contraería en función de lo que buscaran los usuarios en los ordenadores. El sistema, pues, era flexible, un poco como ocurre con Wikipedia o con el propio Google, pero las limitaciones de la física exigían igualmente que los libros se organizaran con cierto orden fijo. </p>

	<p>En <strong><a href="http://www.papelenblanco.com/metacritica/el-mayor-problema-de-que-los-libros-se-vendan-en-las-librerias-y-iii">la tercera y última entrega de esta serie de artículos</a></strong> os explicaré otra desventaja de las estanterías.</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Libros gratis, ¿por qué no?]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/legislacion/libros-gratis-por-que-no</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/legislacion/libros-gratis-por-que-no</guid>
      <pubDate>Tue, 27 Nov 2012 19:20:36 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="centro" src="http://img.papelenblanco.com/2012/11/google_logo.jpg" alt="" />Visto el éxito de la serie de artículos <strong><a href="http://www.papelenblanco.com/legislacion/todos-los-libros-del-mundo-acabaran-siendo-gratis-lo-queramos-o-no-i">Todos los libros del mundo acabarán siendo gratis, lo queramos o no</a></strong>, tanto aquí como en <strong><a href="http://www.meneame.net/story/todos-libros-mundo-acabaran-siendo-gratis-queramos-no">Menéame</a></strong> (aunque mucha de la controversia que he leído al respecto denota que no se ha leído el texto completo), me permito abundar un poco en el tema de <strong>la transformación del libro en un producto gratuito</strong>.</p>

	<p>Esta transformación aún parece lejana porque el libro, a diferencia de la música o el cine, <strong>aún conserva su versión superior en el mundo de los átomos</strong>. Es decir: ya casi nadie prefiere un CD o en <span class="caps">DVD</span> disponiendo de un mp3 o un Dvdrip. Sin embargo, <strong>leer un libro todavía resulta más incómodo en su versión digital que en su versión física</strong>. A esto hay que añadir que el lector de libros, sobre todo de novelas, concede al libro un estatus casi de fetiche, por su olor, su portada, sus muescas, etc. </p>

	<p>Pero esta situación cambiará rápidamente <strong>cuando el soporte sea idéntico o muy similar a un libro físico</strong> (un lector de libros con hojas de papel, por ejemplo, indistinguible de un libro de verdad, en el que se escriba instantáneamente cualquier libro que carguemos, polarizando la tinta electroforética insertada entre el papel). Con todo, los lectores ya están desplazando la venta de libros con menos carga romántica, como los artículos, los ensayos o los libros de texto.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>A la comodidad se sumará otro factor: <strong>la ecología</strong>. Los libros físicos son muy bonitos, pero la mayoría de ellos acaban en el vertedero a pesar de que, para concebirlos, se necesita talar árboles, pagar combustible del transportista y demás gastos de las librerías físicas. </p>

	<p>Hasta que la transformación a lo gratis sea completa, <strong>viviremos una época de gratuidad parcial o modelo <em>freemium</em></strong>: es decir, descargas gratuitas por tiempo limitado, descarga de algunos capítulos, etc., con la esperanza de que el lector decida adquirir monetariamente una versión completa, ya sea en forma de átomos o de bits. </p>

	<p>Por ejemplo, el escritor de fantasía <strong>Neil Gaiman</strong> ofreció durante cuatro semanas de 2008 libro <em>American Gods</em> en descarga digital gratuita. <strong>Esta disponibilidad gratuita no menoscabó la venta física del libro</strong>. Más bien al contrario: <em>American Gods</em> se convirtió en un best seller, y además incrementó un 40 % las ventas de los restantes libros de Gaiman durante el periodo en que uno de los títulos estaba disponible gratis. </p>

	<p>Lo explica así <strong>Chris Anderson</strong> en su libro<em> Gratis</em>:</p>

<blockquote>85.000 personas degustaron el libro online leyendo una media de 45 páginas cada una. Más de la mitad declaró que no le había gustado la experiencia de leer online, pero que era un incentivo para comprar la edición en tapa dura, mucho más fácil de leer. Gaiman ofreció su siguiente libro para niños, The Graveyard, en forma de vídeo de multidifusión de lectura gratuita, un capítulo cada vez, y también éste se convirtió en un best seller.</blockquote>

	<p>Esta tendencia sobrevivirá hasta que la tecnología no acabe desplazando la industria de los libros físicos (como ha sucedido con el cine y la música). <strong>No hay ningún motivo racional para creer que ello no sucederá en un espacio corto de tiempo</strong>. Naturalmente, existirán personas que aún comprarán libros (como siguen existiendo personas que compran vinilos), pero será un modelo de negocio marginal. </p>

	<p>La industria editorial tiene la enorme fortuna de poder prepararse para este cambio inminente, analizando cómo está evolucionado la industria del cine y la música. Lamentablemente, muy pocas sabrán asesorarse por los expertos en el tema para adecuar su modelo de negocio al nuevo panorama: lo que harán es buscar maneras de blindar el modelo actual: quizá por miedo, quizá por desconocimiento, quizá porque los márgenes de beneficio, por primera vez en la historia, <strong>estarán más de parte del autor individual que de las editoriales</strong>, quizá porque la inmensa red de puestos laborales que acompaña a un libro (transportistas, libreros, etc.) desaparecerá total o parcialmente. </p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Todos los libros del mundo acabarán siendo gratis, lo queramos o no (y IV)]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/legislacion/todos-los-libros-del-mundo-acabaran-siendo-gratis-lo-queramos-o-no-y-iv</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/legislacion/todos-los-libros-del-mundo-acabaran-siendo-gratis-lo-queramos-o-no-y-iv</guid>
      <pubDate>Mon, 26 Nov 2012 12:30:18 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="centro" src="http://img.papelenblanco.com/2012/11/google.jpg" alt="" />Como os adelantaba en <strong><a href="http://www.papelenblanco.com/legislacion/todos-los-libros-del-mundo-acabaran-siendo-gratis-lo-queramos-o-no-iii">la anterior entrega de esta serie de artículos</a></strong>, <strong>lo gratis no es necesariamente de peor calidad que lo de pago</strong>, aunque psicológicamente nos parezca lo contrario. De hecho, diversos experimentos evidencian que las cosas que siempre han sido gratis nos parecen mejores o peores en función de sus cualidades intrínsecas (como sucede con el producto estrella gratuito de la Red, <strong>Google</strong>). Pero si un producto era de pago y de repente deja de serlo, convirtiéndose en gratuito, tendemos inconscientemente a considerarlo de peor calidad.</p>

	<p>Es decir, que <strong>nuestros sentimientos respecto a lo gratis son relativos, no absolutos</strong>. </p>

	<p>Hay periódicos que han pasado a ser gratis y automáticamente ha disminuido su número de lectores. Sin embargo, <em>The Onion</em>, uno de los periódicos más prestigiosos de Estados Unidos, <strong>nació gratis y sigue siendo gratis, así que continúa teniendo gran número de lectores</strong>. </p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Obviamente, <strong>el abaratamiento de los costes que implica lo digital reduce los márgenes de beneficio</strong>. O mejor dicho: convierte industrias de miles de millones de dólares en industrias de millones de dólares. Pero la riqueza no desaparece, sino que se redistribuye de maneras que son difíciles de contabilizar. Por ejemplo, y solo es un ejemplo simple: un mayor acceso a la cultura y la información crea sociedades más preparadas y, en consecuencia, más proclives para generar puestos de trabajo en los que sean más importante las ideas que la mano de obra. <strong>Un país puede incrementar su <span class="caps">PIB</span> gracias a estímulos como ése</strong>. Y, finalmente, la riqueza se distribuye en más personas.</p>

	<p>De nuevo, según <strong>Chris Anderson</strong> en <em>Gratis</em>:</p>

<blockquote>La cuestión es que las ideas son el último producto abundante que se propaga a coste marginal cero. Una vez creadas, las ideas desean propagarse lejos enriqueciendo todo lo que tocan. Pero en los negocios, las empresas hacen dinero creando una escasez artificial de ideas a través de la ley de propiedad intelectual. Para eso existen las patentes, los derechos de autor y los secretos comerciales: son esfuerzos por retener el flujo natural de ideas en la población en general durante el tiempo suficiente para hacer beneficios. Fueron creados para dar a los inventores un incentivo económico para crear, una licencia para cobrar un ingreso monopolista durante un tiempo limitado, para que puedan obtener un beneficio por el trabajo que les costó la idea. Pero en última instancia, las patentes expiran y los secretos se hacen públicos; las ideas no pueden ser retenidas para siempre. Y cuantos más productos estén hechos de ideas más que de material, más rápidamente se podrán abaratar. Esta es la raíz de la abundancia que conduce a lo Gratis en el mundo digital, que hoy abreviamos como la Ley de Moore.</blockquote>

	<p>Frenar la propagación de ideas en el mundo digital es una tarea inabarcable. Más pronto que tarde, pues, nos veremos obligados que repensar modelos de negocio que creíamos intocables, <strong>modelos que seguramente implicarán la supresión o la flexibilización de los derechos de autor, las patentes y demás sistemas para crear escasez artificial</strong>. Modelos, en definitiva, que se basen en lo gratis y todas sus posibles ramificaciones.</p>

	<p>Si os apetece profundizar un poco más sobre la gratuidad del libro, os emplazo a leer un <em>Bonus Track</em> que he publicado posteriormente, aclarando algunas dudas: <a href="http://www.papelenblanco.com/legislacion/todos-los-libros-del-mundo-acabaran-siendo-gratis-lo-queramos-o-no-i">Libros gratis, ¿por qué no?</a></p>

	<p>En Papel en Blanco | <strong><a href="http://www.papelenblanco.com/tag/negocio">Todas las entregas de Todos los libros del mundo acabarán siendo gratis, lo queramos o no</a></strong></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Todos los libros del mundo acabarán siendo gratis, lo queramos o no (III)]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/legislacion/todos-los-libros-del-mundo-acabaran-siendo-gratis-lo-queramos-o-no-iii</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/legislacion/todos-los-libros-del-mundo-acabaran-siendo-gratis-lo-queramos-o-no-iii</guid>
      <pubDate>Sun, 25 Nov 2012 15:46:53 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="centro" id="image11424" src="http://img.papelenblanco.com/2012/11/biblioteca.jpg" class="centro" alt="biblioteca.jpg" />Como os adelantaba en <strong><a href="http://www.papelenblanco.com/legislacion/todos-los-libros-del-mundo-acabaran-siendo-gratis-lo-queramos-o-no-ii">la anterior entrega de este artículo</a></strong>, en el mundo de lo gratis no solo se debe operar con dinero. <strong>También se pueden tener en cuenta otros factores que resultan tan importantes como el dinero</strong>. </p>

	<p>En Internet se produce este hecho continuamente, y <strong>por ello abundan los productos gratuitos</strong> (y cada vez abundarán más, hasta que queden pocos motivos morales y prácticos para seguir haciendo pagos directos por productos digitales o digitalizables).</p>

	<p>Lo explica con algunos ejemplos <strong>Chris Anderson</strong> en su libro <em>Gratis</em>:</p>

	<p><!--more--></p>

<blockquote>Puedes tener acceso a porno gratis si resuelves unos cuantos “Captchas” (casillas de texto codificadas que se utilizan para bloquear los “bots” de spam (correo basura)). Resulta irónico que lo que estés realmente haciendo sea utilizar tus capacidades para ajustarte a lo que hacen los demás a fin de descifrar un texto que se originó en otra página Web, una página que interesa a los difusores de spam y que utiliza esos Captchas para mantenerlos alejados. Una vez que los resuelves, los spammers pueden tener acceso a esas páginas Web, lo cual les resulta más valioso a ellos que la banda ancha que consumirás viendo imágenes excitantes. En lo que a ellos respecta, es una caja negra: ellos meten Captchas codificados y sacan textos descifrados. Pero dentro de la caja se encuentra el trabajo involuntario gratuito de miles de personas. Lo mismo pasa cuando calificas historias en Digg, votas en Yahoo Answers, o utilizas el servicio 411 de Google. Cada vez que haces una búsqueda en Google, estás ayudando a la empresa a mejorar sus algoritmos de publicidad orientada. En casa caso, el acto de utilizar el servicio crea algo de valor, ya sea mejorando el propio servicio, o creando información que puede ser útil en otro sitio. Lo sepas o no, estás trabajando gratis.</blockquote>

	<p>Por supuesto, pensaréis, alguien tiene que crear contenidos para que los demás los visiten y “trabajen gratis”. Y <strong>¿realmente ese trabajo gratuito sirve para algo más que para financiar a la empresa que ofrece los contenidos?</strong> ¿El autor puede ganar algo con ello? ¿Y las ideas? ¿Quién las financia? Si habéis leído con atención esta serie de artículos, probablemente seréis capaces de responder vosotros mismos a esas preguntas. Y, en cualquier caso, os garantizo que la gente seguirá creando contenidos aunque no se gane la vida con ello directamente (de hecho, ésa ha sido la situación de la mayoría de los autores antes de la existencia de Internet). </p>

	<p>Pagar por el soporte que mantiene las ideas disponibles y no por las ideas en sí, es mucho más interesante y rentable de lo que parece (es decir, que la culpa de que los autores no puedan ganar dinero con sus obras o ideas no es tanto suya como de los modelos de negocio implantados por las editoriales, que todavía están anclados en los átomos). De hecho, <strong>el verdadero negocio está en la venta de ideas, sin que necesariamente se cobre por ellas directamente</strong>. </p>

	<p>Hace solo un cuarto de siglo, las empresas más ricas del mundo lo eran porque vendían recursos naturales en forma de objetos que se podían tocar. Es decir, vendían átomos. Hoy en día, s<strong>olo 32 de las 100 principales empresas del mundo hacen cosas que se pueden tocar</strong>, tal y como señala <strong>Chris Anderson</strong>:</p>

<blockquote>Las otras 68 comercian fundamentalmente con ideas, no con procesamiento de recursos. Algunas ofrecen servicios en lugar de bienes, como atención sanitaria y telecomunicaciones. Otras crean bienes que fundamentalmente son propiedad intelectual, como los medicamentos y los semiconductores, donde el coste de fabricar el producto físico es minúsculo en comparación con el coste de inventarlo. Otros aún crean mercados para los bienes de otras personas, como los minoristas y los mayoristas. (…) Los márgenes de beneficio más elevados se suelen encontrar allí don de se ha añadido materia gris a las cosas. (…) Los trabajadores del conocimiento de hoy son los obreros de las fábricas de ayer (y los campesinos de anteayer) que se mueven a contracorriente en busca de la escasez.</blockquote>

	<p>Finalmente, debo aclarar una confusión muy corriente en relación a lo gratis. A pesar de que los productos gratuitos de Google son los que mejor funcionan hoy en día en sus respectivos campos, <strong>mucha gente sigue creyendo que lo gratis devalúa la calidad de los contenidos</strong>. Evidentemente, un libro gratuito autoeditado por un autor probablemente será cualitativamente inferior a un libro de 20 euros editado por una editorial importante (aunque no siempre es necesariamente así). Pero esta idea es incompleta y, además, está variando su polaridad, como veremos en <strong><a href="http://www.papelenblanco.com/legislacion/todos-los-libros-del-mundo-acabaran-siendo-gratis-lo-queramos-o-no-y-iv">la siguiente y última entrega de esta serie de artículos</a></strong>.</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Todos los libros del mundo acabarán siendo gratis, lo queramos o no (II)]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/legislacion/todos-los-libros-del-mundo-acabaran-siendo-gratis-lo-queramos-o-no-ii</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/legislacion/todos-los-libros-del-mundo-acabaran-siendo-gratis-lo-queramos-o-no-ii</guid>
      <pubDate>Sun, 25 Nov 2012 12:57:00 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" id="image11420" src="http://img.papelenblanco.com/2012/11/libros.jpg" class="centro" alt="libros.jpg" />Seguimos la tesis que empezamos a desarrollar en <strong><a href="http://www.papelenblanco.com/legislacion/todos-los-libros-del-mundo-acabaran-siendo-gratis-lo-queramos-o-no-i">la primera parte de este artículo</a></strong>. Como bien señala el editor de <em>Wired </em><strong>Chris Anderson</strong> en su libro <em>Gratis</em> (y también esboza en <em>La economía Long Tail</em>), <strong>existen muchas formas de lo gratis</strong>, aunque todas ellas corresponden a variaciones de las siguientes modalidades: “<em>cambiar de sitio el dinero de un producto a otro, de una persona a otra, entre ahora y más tarde, o en los mercados no monetarios y vuelta a empezar otra vez. Los economistas lo llaman “subvenciones cruzadas” o traslado de costes.</em>”</p>

	<p>En otras palabras. Las cosas se tienen que pagar, de un modo u otro. Puede que sea el propio autor el que pague los costes de su obra <strong>para obtener otros beneficios no monetarios</strong>: como reputación, que luego podrá transformar en dinero a través de otros trabajos o tareas. O puede que el consumidor sea el que pague los productos de manera indirecta: este blog, por ejemplo, está sufragado por la publicidad, que a su vez la pagáis vosotros cuando una minoría decide adquirir los productos anunciados (y los que no deciden adquirirlos directamente, también pagan indirectamente parte del presupuesto de marketing del minorista en forma de un pequeño aumento del precio del producto).</p>

	<p>Es un poco como el aparcamiento gratuito de un supermercado. <strong>En realidad no es gratuito a nivel teórico, aunque lo sea a nivel práctico</strong>: se paga en el margen de beneficio del producto vendido en el supermercado. </p>

	<p>Cuando discuto con un autor sobre futuros modelos de negocio para los libros, éste suele escandalizarse enseguida, arguyendo que finalmente todo termina en lo mismo: en incluir publicidad o patrocinio en los libros. <strong>Y que incluir publicidad es sucio, es equivalente a venderse, a prostituir el arte</strong>. Este argumento es lícito, pero adolece de un defecto: en realidad el arte está vendido, incluya publicidad o no. Está vendido por los intereses económicos de las editoriales o por los intereses culturales y las políticas de las subvenciones de turno. El arte &#8220;puro&#8221; existe, pero siempre ha sido y sigue siendo minoritario. </p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Por otro lado, las revistas se financian también con la publicidad, y también lo hacen los periódicos, y ello no menoscaba su rigurosidad per se. Este blog, <strong>Papel en Blanco</strong>, está financiado con publicidad, pero creo que difícilmente encontraré un medio de comunicación tradicional que me ofrezca tanta libertad a la hora de escoger lo que escribo y cómo lo escribo. Así pues, <strong>la publicidad no es necesariamente mala</strong>. Y si, además, la publicidad es contextual, entonces el consumidor incluso puede agradecer que se le informe de productos relacionados: si está leyendo X novela, ¿por qué no sugerirle la lectura de otra novela de similares características? Podéis profundizar en estas ideas en mi artículo <strong><a href="http://www.papelenblanco.com/metacritica/escritores-que-se-venden-por-publicidad">¿Escritores que se venden por publicidad?</a></strong></p>

	<p>Abunda en ello <strong>Chris Anderson</strong> en su libro <em>Gratis</em>:</p>

<blockquote>En cierto sentido, Internet representa la extensión del modelo de negocio de los medios de comunicación a industrias de todo tipo. No se trata simplemente de la noción de que la publicidad lo pagará todo. Las empresas de medios de comunicación hacen dinero con contenido gratuito de cientos de maneras, desde vendiendo información sobre los consumidores hasta la licencia de la marca, suscripciones de “valor añadido” y comercio electrónico directo. Ahora, todo un nuevo ecosistema de empresas en Internet está creciendo en torno a la misma serie de modelos. Los economistas llaman a esos modelos “mercados bilaterales” porque hay dos grupos de usuarios distintos que se apoyan entre sí sinérgicamente: los anunciantes pagan para que los medios lleguen a los consumidores, quienes a su vez financian a los anunciantes. En última instancia, los consumidores pagan, pero sólo de manera indirecta a través de los precios más altos de los productos debido a sus costes de marketing. Esto también se aplica a los mercados que no son de medios de comunicación, como el de las tarjetas de crédito (tarjetas gratis a los consumidores significa más gasto en los comercios y más cuotas para los bancos emisores), a las herramientas de sistemas operativos que se dan a los desarrolladores de software de aplicaciones para atraer más consumidores a la plataforma, y así sucesivamente. En casa paso, los costes están distribuidos y/o lo suficientemente ocultos para que los artículos primarios parezcan gratuitos a los consumidores.</blockquote>

	<p>Es decir, que <strong>lo gratis en realidad tiene un coste tan cercano a cero que sencillamente parece gratis.</strong> Como usar la enciclopedia Wikipedia: pagamos electricidad, conexión a Internet, etc. Pagamos esos servicios porque no pueden copiarse y distribuirse fácilmente y requieren de grandes infraestructuras. Pero el pago se distribuye de tal forma que apenas lo notamos y, lo más importante, <strong>pagan más los que están dispuestos a pagar más</strong>… y los que no pueden permitírselo, puede ser que paguen cero o una cifra muy, muy cercana a cero. Un ejemplo extremo para no pagar nada: podemos acudir a la biblioteca, usar un ordenador con conexión a Internet y consultar la Wikipedia (entonces estamos pagando con nuestros impuestos la construcción de Bibliotecas, naturalmente, pero quienes más tienen pagan más impuestos, e incluso si vuestra situación es muy precaria, tal vez ni siquiera tengáis que pagar dichos impuestos). </p>

	<p>En otras palabras, y tal como postula la economía Long Tail: en la economía con átomos (es decir, basada en la escasez de productos), se establece una relación 80/20. De cada 100 libros publicados, por ejemplo, 20 son los que dan beneficios reales a la editorial; el resto se pagan con parte de esos beneficios. Sin embargo, en la economía basada en bits (basada en la abundancia casi infinita), entonces se establece la relación del 98 <span>: <strong>el 98</span> de los productos dan microbeneficios que, sumados, aportan un beneficio tangible</strong>. O dicho de otro modo: una editorial electrónica ganará más dinero a medida que edite más libros, no menos. A medida que satisfaga nichos pequeños de consumidores, no grandes masas. Ya os podéis imaginar también el efecto secundario de esta política: contenidos de mayor calidad que no estén sometidos al mínimo común denominador del gusto generalista.</p>

	<p>Además del dinero, <strong>lo gratuito se financia con otra clase de cosas.</strong> Por ejemplo, el esfuerzo de la gente. Imaginaos que os regalaran un libro por el simple hecho de coger un autobús para llegar a la librería. Eso es lo que hace continuamente Internet, <strong><a href="http://www.papelenblanco.com/legislacion/todos-los-libros-del-mundo-acabaran-siendo-gratis-lo-queramos-o-no-iii">como explicaremos en la tercera entrega de esta serie de artículos</a></strong>.</p>

	<p>En Papel en Blanco | <a href="http://www.papelenblanco.com/tag/negocio">Todas las entregas de Todos los libros del mundo acabarán siendo gratis, lo queramos o no</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Todos los libros del mundo acabarán siendo gratis, lo queramos o no (I)]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/legislacion/todos-los-libros-del-mundo-acabaran-siendo-gratis-lo-queramos-o-no-i</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/legislacion/todos-los-libros-del-mundo-acabaran-siendo-gratis-lo-queramos-o-no-i</guid>
      <pubDate>Sun, 25 Nov 2012 12:41:22 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" id="image11418" src="http://img.papelenblanco.com/2012/11/200px-the_pirate_bay_logosvg.png" class="centro" alt="200px-the_pirate_bay_logosvg.png" />Como os adelantaba <strong><a href="http://www.papelenblanco.com/ensayo/gratis-de-chris-anderson-el-futuro-de-un-precio-radical">en mi reseña</a></strong> del impresionante libro de <strong>Chris Anderson</strong>, <em>Gratis: el futuro de un precio radical</em>, existe una tendencia inexorable hacia que los productos y contenidos que están formados por <em>bits</em> acaben por ser gratis. Sí, gratis total (aunque parezca anatema unir los términos “gratis” y “total”). Porque en la economía basada en los átomos pueden fluctuar los precios, e incluso encarecerse. Pero en el mundo <em>online</em> ocurre justo lo contrario <strong>porque los medios se abaratan progresivamente</strong>, y lo seguirán haciendo de manera indefinida.</p>

	<p>Naturalmente, esta tendencia es inexorable en tanto en cuanto no se implanten medidas que pisoteen incluso los derechos fundamentales de los ciudadanos. E incluso así las cosas parece que seguirán su curso, caiga quien caiga: <strong><a href="http://www.abadiadigital.com/desde-que-japon-castiga-con-carcel-las-descargas-la-venta-de-musica-ha-bajado-en-picado/">en Japón ya te meten en la cárcel por descargar contenidos gratuitamente</a></strong>, pero <strong>ello no está contribuyendo en absoluto a que el mercado se recupere</strong>: al contrario, las ventas bajan aún más y los japoneses muestran menos interés por las novedades discográficas. En otros lugares: <strong><a href="http://www.abadiadigital.com/la-policia-confisca-el-portatil-de-winnie-the-pooh-a-una-nina-de-9-anos-por-descargarse-un-cd-de-musica/">La policía confisca el portátil de Winnie the Pooh a una niña de 9 años por descargarse un CD de música</a></strong>. En <span class="caps">EEUU</span> los que boyscouts que cantan canciones registradas alrededor del fuego, deben pagar una cuota por los derechos. Tampoco te puedes disfrazar de dragón púrpura sin pagar derechos. Y así <em>ad infinitum</em>. O <em>ad ridiculum</em>. La conclusión de estas medidas draconianas es que la gente, cada día, se descarga más contenidos y está menos dispuesta a pagar precios elevados por ellos.</p>

	<p>Cuando hablamos de bits, por supuesto, me refiero a música y películas, <strong>pero también a los libros</strong>. La única razón de que los libros aún se vendan en las librerías de forma física es que no existen lectores electrónicos que imiten perfectamente el papel. Pero ya hay prototipos en marcha. A corto o medio plazo, pues, <strong>todo el mundo podrá leer gratis cualquier libro que exista con la misma comodidad con la que lee un libro tradicional</strong> (<strong><a href="http://www.papelenblanco.com/internet-y-literatura/la-historia-de-como-se-empezaron-a-digitalizar-todos-los-libros-del-mundo-y-de-como-eso-podria-originar-un-apocalipsis-cultural">Google ya se está encargando de escanear todos los libros del mundo</a></strong>). E insisto: la gente leerá gratis a no ser que se les facilite mucho las cosas a la hora de leer (por ejemplo, ahorrándole tiempo e instrucción previa para localizar y descargar los archivos en cuestión). </p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Pero si alguna empresa ofrece los libros gratis (como Google ofrece absolutamente todos sus servicios gratis), entonces la gente preferirá lo gratis. <strong>Porque la economía basada en bits es deflacionaria por sistema</strong>. Porque lógicamente la gente no quiere pagar por algo que puede obtener gratuitamente.</p>

	<p>Bien, hasta aquí son los hechos. Y después de muchas lecturas y reflexiones, me temo que son indiscutibles. Se puede aceptar el nuevo paradigma y trabajar en nuevos modelos de negocio (Google está amasando miles de millones de dólares a pesar de que no cobra nada a sus usuarios; yo mismo me gano la vida escribiendo en blogs que no cobran nada a sus lectores). <strong>O se puede negar con la cabeza y seguir pensando en conceptos periclitados</strong> (que descargar es robar a pesar de que no se sustrae el objeto a su poseedor, que nada es gratis en realidad, que el precio impone el valor o que la gente no respeta la cultura). Quienes opten por la segunda vía, probablemente quedarán excluidos del negocio, como quedaron excluidos los que viajaban a las montañas a buscar hielo y venderlo después de que se inventara la nevera. </p>

	<p>Se puede negar lo que se nos viene encima y arruinarnos o <strong>se puede uno adaptar a los nuevos tiempos y ganar más dinero que nunca</strong>. </p>

	<p>En esta serie de artículos, pues, no pretendo convenceros de lo inminente, sino ofreceros las claves que originarán el nuevo paradigma de lo gratuito. Si os interesa, con todo, profundizar en el tema, entonces os recomiendo la lectura de libros como <em>Cultura libre</em> de <strong>Lawrence Lessig</strong>, <em>Copia este libro</em> de <strong>David Bravo</strong>, <em>Todo va a cambiar</em> de <strong>Enrique Dans</strong>, <em>Imagine… No copyright</em> de <strong>Joost Smiers</strong> y <strong>Marieke van Schijndel</strong> o el propio <em>Gratis</em> de <strong>Chris Anderson</strong>.</p>

	<p>En <strong><a href="http://www.papelenblanco.com/legislacion/todos-los-libros-del-mundo-acabaran-siendo-gratis-lo-queramos-o-no-ii">la próxima entrega de esta serie de artículos</a></strong>, empezamos a desvelar las claves de lo gratuito.</p>

	<p>En Papel en Blanco | <a href="http://www.papelenblanco.com/tag/negocio">Todas las entregas de Todos los libros del mundo acabarán siendo gratis, lo queramos o no</a><br />
En Papel en Blanco | <a href="http://www.papelenblanco.com/legislacion/todos-los-libros-del-mundo-acabaran-siendo-gratis-lo-queramos-o-no-i">Libros gratis, ¿por qué no?</a></p>      ]]></description>
      </item>
        	  <atom:link href="http://www.papelenblanco.com/tag/libros/rss2.xml" rel="self" type="application/rss+xml" />
	</channel>

</rss>


