Hay casas realmente extrañas en el mundo. Sobre una de las más extrañas, por ejemplo, escribí hace poco: Reversible Destiny lofts: un lugar para vivir… o convertirte en Bruce Lee. Es completamente reale, pero parece directamente inspirado en un sitio procedente de la ficción literaria: Balnibarbi.
Esta isla del Pacífico norte, situada entre Japón y California y salida de la mente de Jonathan Swift para Los viajes de Gulliver, tenía una capital, Lagado, cuyas casas mostraban una arquitectura igualmente peculiar. La razón de este caos arquitectónico se debía a los Proyectistas, un grupo de gente que en 1660 partió hacia Laputa y regresó 5 meses más tarde con ideas extravagantes basadas en nociones superficiales de matemáticas.
Alguno de los proyectos arquitectónicos que llevaron a cabo, por ejemplo, consistía en emplear un método para construir casas empezando desde arriba y edificando hacia abajo, ya que de esta manera arman sus hogares las abejas y las arañas.
O si rebuscamos un poco más en la historia de la literatura, hallaremos otro ejemplo en uno de los cuentos de El Aleph de Jorge Luis Borges. Allí se describe la Ciudad de los Inmortales, situada en Etiopía, cerca del golfo Arábigo. Breve guía de lugares imaginarios de Alberto Manguel y Gianni Guadalupi la describe así:
En la profundidad de la meseta, gracias a un sistema de sórdidas galerías, se llega a una vasta cámara circular. Hay nueve puertas en esa cámara; ocho dan a un laberinto que falazmente desemboca de nuevo en la misma cámara; la novena, a través de otro laberinto, a a una segunda cámara circular, igual a la primera. La arquitectura e la Ciudad es insensata, como si la hubieran edificado unos dioses que hubieran estado locos. Abundan en ella corredores sin salida, altas ventanas inalcanzables, aparatosas puertas que dan a celdas o a pozos, increíbles escaleras que mueren sin llegar a ninguna parte.

Aunque sea puramente especulativo, el Reino de Redonda no deja de tener todas las características propias de su condición. Tiene bandera, diseñada por Javier Mariscal, Vizconde de Ney y responsable de la imagen de los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992. Tiene moneda propia creada por el italiano Alessandro Mendini, Vizconde de Alquimia y diseñador de Swatch: dos piezas redondas que se ensamblan como las de un rompecabezas, una dentro de otra, para llevarlas fácilmente en las manos. Aunque sin validez, por supuesto, también Massino Vignelli ha dado forma a un pasaporte internacional que te acredita como habitante del reino.
“Me parecía apasionante mantener viva la memoria de anteriores reyes y la leyenda de la isla“, declaró Javier Marías, Xavier I de Redonda, al aceptar mantener aquel juego de veras y mentiras.
Redonda fue descubierta por Cristóbal Colón en su segundo viaje a América, allá por noviembre de 1493, por ello, junto al inglés, el español es lengua oficial en esta diminuta isla antillana. Como no podía ser de otra forma, no despertó ningún interés en su descubridor: ni siquiera hizo tierra en ella. De su paso por la isla, pues, sólo conservamos el nombre con la que la bautizó: Nuestra Señora de la Redonda.
La isla de Redonda posee un enclave geográfico real. Si contemplamos un mapa antiguo de dicha isla podremos leer lo siguiente:
El otro día tuvieron la gentileza de invitarme a subir al 

Uno de nuestros lectores,
Como os adelantaba en la anterior entrega de esta serie de artículos, la televisión también nos hace inteligentes, aunque desarrolle una inteligencia distinta a la que desarrolla la literatura.