feed

locura

¿Cuántos escritores están locos?

7 comentarios

escape-del-manicomio.jpgEl oficio de escritor siempre se me ha antojado como imán para desequilibrados. O quizá es que son los desequilibrados los que acaban haciendo catarsis vía literatura para soportar la vida.

La cuestión es que hay muchos escritores que están mal de la chaveta. Distintos trastornos mentales que acaso han funcionado como dinamo para una creatividad especial. Ya se dice que los locos abren caminos que más tarde seguirán los sabios.

Por ello no es difícil encajar que autores como Maupassant, Nietzsche, Schopenhauer o Mishima hayan estado turuletas en algún sentido. Para el psiquiatra Enrique González Duro esto no es simple azar:

Hay demasiados ejemplos de autores tratados, diagnosticados, recluidos, para que la relación entre locura y literatura sea casual. Es curioso cómo en muchas culturas el loco es un individuo inspirado, privilegiado, capaz de percibir y de decir lo que otros no captan, y siempre se ha buscado una conexión entre la locura y el arte. El artista, con su trabajo, tiende a crearse un mundo interior que le aleja de la realidad, y si ese proceso no se devuelve al mundo real en forma de producto artístico, se corre el riesgo de quedar encerrado en ese mundo imaginario. En cierta manera, podría decirse que la creación artística libera de la propia locura.

Leer más

Anunciate aquí
Anunciate aquí

La locura de Nietzsche a través de la mirada de su madre

3 comentarios

Nietzsche y su madreFriedrich Nietzsche es probablemente uno de los intelectuales alrededor de los cuales se han tejido más historias y mitos que lo contruyen y deconstruyen como uno de los pilares fundamentales de la filosofía del siglo pasado, si, pero también como una suerte de monstruo que anunció la muerte de Dios y que justificó la emergencia de los absolutismos políticos y, en especial, del nazismo.

Pero de lo que se trata hoy no es de entrar en honduras en torno a su obra, sino del rescate de los textos epistolares a través de los cuales la madre de Nietzsche dió cuenta de la evolución de la locura de su hijo durante los años en que lo estuvo cuidando. Franziska Nietzsche, nacida Oehler, cuidó a su hijo desde 1889 una año después de que éste sufrió una crisis nerviosa en Turín. Él no se recuperaría, pero su madre se encargaría de cuidarlo, al menos hasta la fecha de su muerte en 1897.

Leer más

Anunciate aquí

Leopoldo María Panero: "El loco yerra, pero no miente"

0 comentarios

retrato-leopoldo-maria-panero.jpgHay pocas sagas familiares tan sulfúreas, atormentadas y al mismo tiempo brillantes en la literatura española como la de los hijos de Leopoldo Panero; las tragedias de los Goystisolo apenas les hacen sombra. Los Panero han sido los grandes malditos del mundo artístico e intelectual del último cuarto del siglo XX, y este a su vez ha sentido una fascinación un tanto morbosa por ellos. Prueba de ello son las películas biográficas El desencanto (1976) de Jaime Chávarri y Después de tantos años (1994) de Ricardo Franco, en dónde los Panero abrían sus entrañas, exhibían su mutuo resentimiento y daban cuenta de su decadencia.

La historia de los Panero no ha interesado sólamente por ser la de una familia disfuncional, prototipo de una época en sus últimos estertores: un padre autoritario y prohombre del franquismo, una mujer sometida cuyas aspiraciones literarias fueron ensombrecidas, y tres hijos que vacilaron entre el enfrentamiento y el afán de superación a la figura paterna. El mayor, Juan Luis, viajó a Latinoamérica y se codeó con Octavio Paz, Borges y Rulfo antes de regresar y cosechar un cierto éxito como poeta. El menor, Michi, fue un personaje de la bohemia y la movida madrileña antes de morir de cáncer en 2004.

Pero la figura central de esta red es Leopoldo María, el poeta loco. Una figura revolucionaria en su juventud, militante antifranquista, de sexualidad ambigua y adicciones extremas (llegó hasta la heroína) al que la vida cortó las alas muy pronto con varios casos de depresiones clínicas y finalmente un cuadro de esquizofrenia. Leopoldo María Panero ha vivido desde los 22 años entre ingresos constantes en psiquiátricos y hoy reside, por decisión propia, en la Unidad Psiquiátrica de Las Palmas de Gran Canaria. Pero ni por un momento ha dejado de hacer poesía, narración y ensayo. Su voz torturada y rota abarca desde la elevación formal de la escuela poética de los novísimos hasta el testimonio desde la profundidad del abismo.

Soy Leopoldo María Panero. Llevo seis años en el infernal manicomio de Mondragón. Llevo seis años sin compañía porque con los locos no se puede hablar de nada más que de potorros y de cipotes. Son todos una pandilla de follaburras asquerosos, porque yo creía que eran una pandilla de angelitos porque había sufrido mucho, sobre todo los crónicos. Pero precisamente porque han sufrido mucho son los hijos de la gran perra que me he encontrado en la vida.

Leer más

Anunciate aquí

WSL Weblogs SL