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	<title>Papel en blanco</title>
	<link>http://www.papelenblanco.com</link>
	<description>Blog sobre literatura, el arte de los libros y el apasionante mundo de la lectura.</description>
	<pubDate>Thu, 14 Aug 2008 17:28:03 GMT</pubDate>
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      <title><![CDATA[La locura de Nietzsche a través de la mirada de su madre]]></title>
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      <pubDate>Thu, 14 Aug 2008 03:08:59 GMT</pubDate>
      <author>Juliana Boersner</author>
      <description><![CDATA[	<p><img class="derecha" src="http://img.papelenblanco.com/2008/08/Nietzsche%20y%20su%20madre.jpg" alt="Nietzsche y su madre" /><strong>Friedrich Nietzsche</strong> es probablemente uno de los intelectuales alrededor de los cuales se han tejido más historias y mitos que lo contruyen y deconstruyen como uno de los pilares fundamentales de la filosofía del siglo pasado, si, pero también como una suerte de monstruo que anunció la muerte de Dios y que justificó la emergencia de los absolutismos políticos y, en especial, del nazismo. </p>

	<p>Pero de lo que se trata hoy no es de entrar en honduras en torno a su obra, sino del rescate de los textos epistolares a través de los cuales <strong>la madre de Nietzsche</strong> dió cuenta de la evolución de la <strong>locura</strong> de su hijo durante los años en que lo estuvo cuidando. Franziska Nietzsche, nacida Oehler, cuidó a su hijo desde 1889 una año después de que éste sufrió una crisis nerviosa en Turín. Él no se recuperaría, pero su madre se encargaría de cuidarlo, al menos hasta la fecha de su muerte en 1897. <a name="more"></a></p>

	<p>Las 60 cartas, inéditas hasta los momentos en español, fueron publicadas por la <a href="http://www.editorial-sietemares.es">editorial Siete Mares</a> y reflejan, según la mayoría de las referencias críticas, el amor y entrega de una madre por su hijo-genio, a quien llegó a llamar &#8220;mi melancólica alegría&#8221;, frase que le da título al libro. Son epístolas escritas al matrimonio de Franz Overbeck y su esposa, Ida. El primero, habia conducido a Nietzsche hasta Basilea (Suiza) en 1889 hasta donde se encontraba Franziska. En las cartas podemos encontrar un registro bastante desgarrador del deterioro del filósofo a quien se le diagnosticó parálisis cerebral progresiva, así como de la vida que sobrellevaban entre grandes penurias económicas. </p>

	<p>Ella le leía y buscaba conversación con él acerca de los temas que le interesaban, en un intento bastante fútil por mantenerlo activo:</p>

	<p><blockquote><p>En las horas del crepúsculo, cuando la oscuridad suele ser tanta que ni siquiera nos vemos, realizo una especie de ejercicio de memoria. Por ejemplo, le pregunto por Epicuro, Aristóteles, &#8216;cuénteme quién fue (...)&#8217;. Y me cuenta cosas durante una hora (...), de tal manera que siempre lamento que no lo escuche ninguna persona culta y erudita que pudiera replicarle de manera análoga </p></blockquote></p>

	<p>En otro momento, ella comenta acerca del temor que le da leer &#8216;Así habló Zarathustra&#8217;, por miedo a no reconocer al hombre a quien dio la vida. Escribe en 1891:</p>

	<p><blockquote><p>Me afecta mucho, en la medida en que los cimientos de nuestras creencias se tambalean, y al final, incluso, podría resentirse el amor que siento hacia un caballero tan querido y un hijo tan amado</p></blockquote></p>

	<p>Es el mismo tema del que ya hemos hablado tangencialmente, y que alude a la relación entre la vida y la obra de un intelectual, y cuyo interés se potencia cuando se trata de una relación parental (recuerdo, por ejemplo, el miedo que tuvo Pamuk de que su padre fuera mejor escritor que él). Las cartas, en este sentido, y sobre todo el tipo de cartas en las que se basa esta edición, los muestran en toda su desnudez, siempre a través de la mirada del otro, pero desnudo.</p>

	<p>Hay un elemento que dará gusto a la comidilla biográfica de Fritz y es todo aquello que tiene que ver con la lucha de la hermana de Nietzsche por adueñarse del legado intelectual de su famoso hermano. Ella, Elizabeth, mostró al filósofo en público cuando ya no era capaz de reconoder a nadie y permitió y motivó que se relacionara su obra con el horror de los nazis. <!--more--></p>

	<p>Chismes aparte, las cartas siempre ejercen una fascinación muy especial y estas mucho más por ser documentos que registran la cotidianidad del momento y de esta pareja tan particular. No sé si a cualquiera de los dos les habría gustado que estos documentos salieran a la luz. Nosotros lo agradecemos. </p>

	<p>Vía | <a href="http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/misc/newsid_7549000/7549755.stm">BBC</a><br />
Más información | <a href="http://www.revistaenie.clarin.com/notas/2008/08/08/_-01732921.htm">Revista Ñ</a><br />
Sitio oficial | <a href="http://www.editorial-sietemares.es/html/melancolica.html">Editorial Siete Mares</a></p>


 ]]></description>
    </item>
	
    <item>
      <title><![CDATA[Leopoldo María Panero: "El loco yerra, pero no miente"]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/2008/03/06-leopoldo-maria-panero-el-loco-yerra-pero-no-miente</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/2008/03/06-leopoldo-maria-panero-el-loco-yerra-pero-no-miente</guid>
      <pubDate>Wed, 05 Mar 2008 23:27:01 GMT</pubDate>
      <author>Paolo Fava</author>
      <description><![CDATA[	<p><img class="derecha" id=image2821 alt=retrato-leopoldo-maria-panero.jpg src="http://img.papelenblanco.com/2008/03/retrato-leopoldo-maria-panero.jpg" />Hay pocas sagas familiares tan sulfúreas, atormentadas y al mismo tiempo brillantes en la literatura española como la de los hijos de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Leopoldo_Panero">Leopoldo Panero</a>; las tragedias de los <strong>Goystisolo</strong> apenas les hacen sombra. Los Panero han sido los grandes malditos del mundo artístico e intelectual del último cuarto del siglo XX, y este a su vez ha sentido una fascinación un tanto morbosa por ellos. Prueba de ello son las películas biográficas <strong>El desencanto </strong>(1976) de <strong>Jaime Chávarri</strong> y <strong>Después de tantos años </strong>(1994) de <strong>Ricardo Franco</strong>, en dónde los Panero abrían sus entrañas, exhibían su mutuo resentimiento y daban cuenta de su decadencia.</p>

	<p>La historia de los Panero no ha interesado sólamente por ser la de una familia disfuncional, prototipo de una época en sus últimos estertores: un padre autoritario y prohombre del franquismo, una mujer sometida cuyas aspiraciones literarias fueron ensombrecidas, y tres hijos que vacilaron entre el enfrentamiento y el afán de superación a la figura paterna. El mayor, <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Juan_Luis_Panero">Juan Luis</a>, viajó a Latinoamérica y se codeó con Octavio Paz, Borges y Rulfo antes de regresar y cosechar un cierto éxito como poeta. El menor, <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Michi_Panero">Michi</a>, fue un personaje de la bohemia y la movida madrileña antes de morir de cáncer en 2004.</p>

	<p>Pero la figura central de esta red es <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Leopoldo_Mar%C3%ADa_Panero">Leopoldo María</a>, el poeta loco. Una figura revolucionaria en su juventud, militante antifranquista, de sexualidad ambigua y adicciones extremas (llegó hasta la heroína) al que la vida cortó las alas muy pronto con varios casos de depresiones clínicas y finalmente un cuadro de esquizofrenia. Leopoldo María Panero ha vivido desde los 22 años entre ingresos constantes en psiquiátricos y hoy reside, por decisión propia, en la Unidad Psiquiátrica de Las Palmas de Gran Canaria. Pero ni por un momento ha dejado de hacer poesía, narración y ensayo. Su voz torturada y rota abarca desde la elevación formal de la escuela poética de los novísimos hasta el testimonio desde la profundidad del abismo.</p>

	<p><blockquote><p>Soy Leopoldo María Panero. Llevo seis años en el infernal manicomio de Mondragón. Llevo seis años sin compañía porque con los locos no se puede hablar de nada más que de potorros y de cipotes. Son todos una pandilla de follaburras asquerosos, porque yo creía que eran una pandilla de angelitos porque había sufrido mucho, sobre todo los crónicos. Pero precisamente porque han sufrido mucho son los hijos de la gran perra que me he encontrado en la vida.</p></blockquote><a name="more"></a></p>

	<p>Quién quiera acercarse a la vida y poesía de los Panero tiene una nueva oportunidad con el libro <strong>Después de tantos desencantos. Vida y obra poéticas de los Panero</strong> del poeta Federico Utrera. Este libro recoge inéditos como el último poemario de Leopoldo María, <strong>Conjuros contra la vida</strong>, y la última entrevista a Michi Panero antes de su fallecimiento.</p>

	<p>El propio poeta loco apareció por sorpresa en la presentación del libro (según confesó, &#8220;por salir un rato del manicomio&#8221;). Entre comentarios incoherentes sobre la actualidad política y exabruptos como el de reclamar agua a grandes gritos desde el estrado (le deben haber prohibido la Coca-cola, su última gran adicción), Panero logró hilar lo que son las líneas maestras de su poética existencial, la poesía desde la locura.</p>

	<p><blockquote><p>El loco yerra, pero no miente. Además, tiene la perniciosa manía de decir la verdad, y le darán la razón pero no todos. La locura, en realidad, no existe.</p></blockquote></p>

	<p>Via | <a href="http://es.noticias.yahoo.com/efe/20080303/ten-panero-reivindica-su-lucidez-y-afirm-bbad18b.html">Yahoo! Noticias</a><br />
Más Información | <a href="http://amediavoz.com/paneroLM.htm">Antología de Leopoldo María Panero en A media voz</a></p>


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