Hay autores y libros que nos marcan muy especialmente en la niñez. Libros y autores que no necesariamente leímos en nuestros primeros años pero que se convierten con el transcurrir del tiempo y de la lecturas en una referencia fundamental.
Eso me ocurre a mi con Maurice Druon, quien lamentablemente acaba de fallecer en Paris a pocos días de cumplir los 91 años. Decía que sus libros me marcaron aún antes de haberlos leído porque los veía siempre en las manos de mis hermanos quienes los leían con fruición y los guardaban celosos mientras me miraban como diciéndome “eso no es para niñas”.
Me refiero, por supuesto, a la serie de libros de Los Reyes Malditos, que Druon publicó desde mediados de los años 50 hasta los años 70. 7 volúmenes que nos narran las intrigas y disputas entre el reinado de Francia y la Orden de los Templarios. Parte de la imagen de Felipe IV y su progresiva decadencia (la de él y su linaje) luego de la maldición de la que fuera objeto por parte de Jacobo de Molay. Esta saga fue llevada a la televisión en un par de oportunidades, en 1972 y 2005.

