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	<title>Papel en blanco</title>
	<link>http://www.papelenblanco.com</link>
	<description>Blog sobre literatura, el arte de los libros y el apasionante mundo de la lectura.</description>
	<pubDate>Mon, 03 Nov 2008 12:00:29 GMT</pubDate>
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      <title><![CDATA['Hoy, Júpiter' de Luis Landero]]></title>
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      <pubDate>Mon, 03 Nov 2008 12:00:29 GMT</pubDate>
      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[	<p><img class="derecha" src="http://img.papelenblanco.com/2008/11/hoyr.jpg" alt="" /><strong>Luis Landero </strong>(Alburquerque, Badajoz, 1948), trabajó de muy joven en toda clase de oficios para pagarse los estudios, en especial como profesor de guitarra clásica desde los dieciséis hasta los diecinueve años (experiencia que trasladaría de algún modo a su novela El <em>guitarrista</em>). Fue profesor de Lengua y Literatura españolas en un instituto de bachillerato de Madrid y actualmente imparte clases en la Escuela de Arte Dramático de esta misma ciudad. Con su ópera prima, <em>Juegos de la edad tardía</em>, que fue rechazada en principio por todas las editoriales a las que presentó el manuscrito, fue Premio de la Crítica y Nacional de Narrativa en 1990.</p>

	<p>Como sucede siempre con <strong>Luis Landero</strong>, la que es su última novela no me ha decepcionado en absoluto. Más al contrario: parece que con los años, <strong>Landero</strong> ha conseguido perfilar todavía más su estilo. Lástima que sea un escritor poco prolífico, pero, teniendo en cuenta que sus textos destilan una perfección estilística y una capacidad evocadora que roza la hiperestesia, comprendo la demora entre libro y libro. A <strong>Landero</strong> no puedo evitar imaginármelo dedicándose en cuerpo y alma a cada página, a cada frase, a cada palabra, con una minuciosidad de cirujano.</p>

	<p>La historia es aparentemente sencilla y hierática, como la mayoría de historias de <strong>Landero</strong>, pero no importa, resulta tan apasionante y adictiva como el mejor folletín: de hecho, tuve que leerme dos veces el libro, uno para resolver la trama, que me tenía en vilo; otra para paladear la musicalidad de las palabras. </p>

	<p><a name="more"></a></p>

	<p>Y es que, a pesar de estar leyendo casi exclusivamente acerca de sentimientos y disquisiciones malsanas, donde no son relevantes las acciones sino los pensamientos y las emociones que preceden o suceden a las acciones, uno no puede evitar saber un poco más a cada página, como si de algún modo buceara en las claves de su propias zozobras. Además, <strong>Landero</strong> posee una rara cualidad que conecta perfectamente conmigo, consiguiendo siempre que sienta que si dirige a mí o alguien como yo, logrando ordenar pensamientos que siempre habían estado dentro de mi cráneo pero que nunca había dispuesto como él me insta a que lo haga. Es muy difícil encontrar a un autor con el que sintonices a semejante nivel, así que declaro que no soy objetivo cuando me refiero a su obra.</p>

	<p>En <strong>Hoy, Júpiter</strong>, se narran las mismas obsesiones que persiguen todas las novelas de <strong>Luis Landero</strong>: el ansia por triunfar; el miedo a no ser reconocido (socialmente, amorosamente) por los demás; el terror a descubrir que has dilapidado tu existencia y, más terrorífico aún, el creer que todavía tienes tiempo para llevar a cabo todo lo que no tuviste oportunidad de hacer aunque te encuentres en las postrimerías de tu vida; el vislumbre de que bajo una apariencia gris y anodina se encuentra una criatura llamada a ser especial. En esta ocasión, sazonando todas estas obsesiones, destaca otra más: el odio. </p>

	<p>Además, <strong>Hoy Júpiter</strong> es una novela dual: dos tramas distintas se van alternando hasta que, en la parte final, conectan de tal forma que alteran por completo todo lo que anteriormente habíamos leído.</p>

	<p>Para no pecar de lisonjero, finiquito aquí mismo esta jaculatoria y paso a transcribir un fragmento escogido al azar (o no tanto): </p>

	<p><blockquote><p>Tomás no supo qué decir. “¡Fantasías!&#8221;, pensó. &#8220;Ya no me admira. Ya no logro seducirla con mi saber y mis palabras&#8221;. Y Tomás Montejo se sintió entonces más solo y desvalido que nunca, sin Marta, sin la tesis, sin un futuro prometedor, sin nada de lo que le habí¬a otorgado durante años un lugar en el mundo. Entonces miró el pasado, hizo balance, y le pareció que su vida habí¬a sido superflua. Sus logros, sus anhelos, eran ahora un montón de ruinas, ni siquiera nobles. Y si miraba hacia delante, veía también un paisaje yermo. Es verdad que le quedaba por jugar una carta, la mejor de todas, que era escribir ficciones. Su verdadera y mÁs secreta ambición. Pero eso iba para largo, y aÚn estaba por ver si tenía o no talento de escritor. &#8220;No debía haberme casado&#8221;, se dijo. &#8220;Marta y yo somos muy distintos. Somos dos mundos. Y ella ha fingido que le interesaban mis cosas, mis proyectos, mi pasión literaria, pero quizÁ todo ha sido cálculo e impostura. Un modo de seducirme y nada mÁs&#8221;. Añoró la soledad, donde se forjan los hombres de carácter. El matrimonio le había reblandecido la vocación, y lo habí¬a hecho conformista y ridículamente feliz. </p></blockquote></p>

	<p>Editorial Tusquets<br />
408 páginas  </p>

	<p>En Papel en Blanco | <a href="http://www.papelenblanco.com/tag/luis+landero">Todas las noticias de Luis Landero</a><br />
Sitio Oficial | <a href="http://www.tusquetseditores.com/default.cfm?ext=true&#38;idlibro=2088">Ficha en Tusquets</a></p>


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    </item>
	
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      <title><![CDATA['Juegos de la edad tardía', de Luis Landero]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/2008/10/23-juegos-de-la-edad-tardia-de-luis-landero</link>
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      <pubDate>Thu, 23 Oct 2008 15:34:30 GMT</pubDate>
      <author>Magalí Urcaray</author>
      <description><![CDATA[	<p><img class="derecha" id=image4311 alt="Juegos de la edad tardía" src="http://img.papelenblanco.com/2008/10/juegos.jpg" /><strong>Juegos de la edad tardía</strong> fue la primera novela que publicó, en 1989, <a href="http://www.papelenblanco.com/tag/luis+landero">Luis Landero</a>. Un año después obtuvo el Premio de la Crítica y el Nacional de Literatura, convirtiéndose en uno de los referentes de la narrativa española actual. La originalidad de sus temas, que parten de hechos cotidianos, casi vulgares, para erigirse en laberintos desbordantes de imaginación, junto con la pulcritud de su prosa y un sentido del humor entre la ternura y la fechoría, hacen de Landero un escritor personalísimo y que, a mi modo de ver, tiende puentes con parte de la literatura hispanoamericana.</p>

	<p>No sabría decir si es la historia de una mentira o de una fabulación, quizás de un sueño perseguido y que comienza a hacerse realidad a partir de las palabras. Porque, en el fondo, todo este inmenso desvarío comienza con las palabras, nombrando cada cosa con un nombre distinto.<a name="more"></a></p>

	<p>El punto de partida de la historia narrada en estos <strong>Juegos…</strong> es la vida monótona, estancada en el aburrimiento de Gregorio Olías, un gris oficinista de una empresa de vinos y aceitunas. Nada es como había soñado en su juventud: ni el trabajo, tan poco creativo; ni la vida amorosa, con una esposa apática y resignada. Pero la rutina en la que está inmerso se rompe con la aparición fortuita de Gil, un representante comercial con el que establece un contacto, en principio laboral, a través del teléfono. Es la oportunidad de Olías de convertirse en lo que siempre quiso ser, de tener todo lo deseado, aunque más no sea en la imaginación de dos personas.</p>

	<p>Gregorio ya no es más Gregorio, sino Augusto Faroni: ingeniero, poeta, intelectual y, sobre todo, triunfador. Las mentiras de Olías/Faroni son acogidas con admiración y fe ciega por Gil, también él desesperado por creer en una vida mejor. </p>

	<p>Lo que se inicia en una mentira piadosa, termina enroscándose y dando mil vueltas en una mezcla de compasión hacia un segundo y de sueño en primera persona. A cada ficción se suma una nueva, con matices diferentes según momento e interlocutor. Sin embargo, bajo tanta farsa subyace la coherencia (surrealista, rebuscada, irrisoria), un hilo invisible que lo une todo con un detallismo admirable. Una historia que no termina nunca, que sigue y sigue desmenuzando la madeja.</p>

	<p>Me ha gustado especialmente, además de la trama y de su espectacular desarrollo, el perfil de personajes. No sólo el de Olías/Faroni y el de Gil/Dacio, sino que los secundarios me han parecido verdaderos hallazgos. Angelina, con esa indiferencia y actitud monótona ante la vida, casi rendida desde nacimiento, como una estatua; la suegra de Olías, con sus parlamentos en murmullos, como un eterno sonsonete religioso; el padre de las tres Marías, cuya historia me resultó hermosa y lamenté que se le concediera tan poco espacio; Antón, con ese fervor persecutorio contra las cornamentas&#8230;</p>

	<p>Al final tanta vuelta de tuerca y retuerca se convierte en lástima. No sé si esta impresión es mayor hacia Olías/Faroni o hacia Gil. Creo que, en el fondo, la clave está en que se parecen demasiado. Gregorio ve su conformismo de años en Gil, apocado y sumiso, y crea la farsa con la intención de hacer renacer en éste un nuevo impulso vital, sin darse cuenta de que la ficción tiene en sí mismo a su principal receptor.</p>

	<p>Landero toma personajes vulgares, varados en una existencia opaca, y los convierte en héroes de aventuras rocambolescas, en los protagonistas de hazañas creadas por la imaginación con consecuencias en escenarios reales. Cuando el horizonte es gris, siempre nos queda el recurso de soñar, de jugar a ser, aunque tardíamente, lo que alguna vez quisimos.</p>

	<p>Por cierto, en 1992 se creó el <a href="http://www.literaturas.com/faroni/Prologo%20de%20quince%20lineas.htm">Círculo Cultural Faroni</a> (del que Landero es Ujier Honorario) que, entre otros, tiene como fines fundamentales: <em>la secularización de las bienaventuranzas, luchar contra la burocracia cultural, promover el regio cumplimiento de la gastronomía…. [hacer] del afán por la investigación y el desarrollo de las humanidades su mira principal.</em> </p>

	<p><blockquote><p>Haceos impostores de las ideas, suplantad cualesquiera vidas ejemplares, podéis manipular las grandes incógnitas del mundo. <br />
Sed en la vida Faroni.</p></blockquote></p>

	<p>En Papel en blanco | <a href="http://www.papelenblanco.com/tag/luis+landero">Luis Landero</a></p>


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      <title><![CDATA[Luis Landero presenta 'Hoy, Júpiter']]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/2007/04/09-luis-landero-presenta-hoy-jupiter</link>
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      <pubDate>Mon, 09 Apr 2007 18:14:28 GMT</pubDate>
      <author>Paolo Fava</author>
      <description><![CDATA[	<p><img id="image691" class="izquierda" alt=landero.jpg src="http://img.papelenblanco.com/2007/04/landero.jpg" />El último libro de <strong>Luis Landero</strong>, <strong>Hoy, Júpiter</strong> (Tusquets), llega mañana a las librerías. El que fuera Premio de la Crítica y Nacional de Narrativa en 1990 con <strong>Juegos de la edad tardía</strong>, su ópera prima, regresa con una historia centrada en el odio. Un tópico poco habitual, o por lo menos de trato indócil, del que nos dice el autor que es <em>una pasión más interesante aún que el amor</em>.</p>

	<p>Así, Landero se desdobla en dos alter-ego literarios. El primero, Dámaso Méndez, alimenta un odio vengativo de tintes kafkianos hacia su padre. El segundo, Tomás Montejo, es un solitario refugiado en los libros al que el amor trastoca su existencia. Ambas historias son reconstrucciones sentimentales de la biografía del propio Landero, víctima de <em>un padre que le hizo sentir de niño que prefería a otros antes que a él</em> y de su primer desengaño amoroso en su adolescencia, que <em>le arrancó un poema</em>. Lo demás, aclara, <em>es imaginación</em>.</p>

	<p>Hablar del odio exige en mi opinión un temperamento muy afinado, de una sensibilidad aguzada y elástica. Hablar del odio sin salir de las vísceras es difícil: ahí está Sartre, gran teórico del odio moderno cuyos personajes, por muy odiadores, tienen más de autómatas o de pit-bulls pavlovianos que reaccionan mecánicamente ante un estímulo. Se me ocurren Dostoievsky o el mencionado Kafka como buenos pulsores del odio: sin prejuicios, sin justificaciones, sin odio hacia el odio (valga el retruécano). Creo que es de este odio templado, iniciático, del que habla Landero cuando sentencia:</p>

	<p><blockquote><p>¿Qué certezas podemos esperar de la vida, aparte de algún momento de plenitud? A la vida no debemos pedirle más de lo que puede dar, y eso es, en buena parte, la sabiduría de vivir. Somos mecánica de soñar y de desear; nos definen más los sueños que la vigilia.</p></blockquote></p>

	<p>Vía | <a href="http://es.news.yahoo.com/09042007/185/odio-mas-interesante-amor-dice-novelista-luis-landero.html">Yahoo! Noticias</a></p>


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