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		<title>Magazine - luis-mateo-diez</title>
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Blog sobre literatura, críticas de libros, internet y letras.		</description>
		<pubDate>2012-02-13 01:27:55</pubDate>

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      <title><![CDATA['Los frutos de la niebla', de Luis Mateo Díez]]></title>
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      <pubDate>Sun, 02 Nov 2008 23:22:08 +0000</pubDate>

      <author>Paolo Fava</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" id=image4381 alt=frutos-niebla.jpg src="http://img.papelenblanco.com/2008/11/frutos-niebla.jpg" />La literatura de <a href="http://www.papelenblanco.com/tag/luis+mateo+diez">Luis Mateo Díez</a> dibuja geografías imaginarias, territorios conformados a los estados de ánimo y las experiencias de sus habitantes. Es al mismo tiempo un universo familiar, con los rasgos de una ciudad de provincias española de la posguerra, y uno onírico, brumoso y desleído. Su personajes parecen diluirse en una atmósfera irreal, como si vivieran en un mundo puramente simbólico y conceptual, como si no hubiera fronteras entre el suelo que pisan y sus monólogos interiores.</p>

	<p>Es a esa región a la que regresamos en <strong>Los frutos de la niebla</strong>, que corresponde al ciclo de las &#8216;leyendas&#8217; de Mateo Díez. Se trata de tres narraciones breves que basculan de lo mágico al realismo clásico. La primera trata de un encuentro entre dos antiguos amigos en el que uno le pide al otro, policía, que investigue la extraña &#8216;enfermedad&#8217; que le aqueja y que va provocando la muerte a los que le rodean. La segunda es la historia de tres muchachos que se suicidaron o desaparecieron. La tercera, la defensa jurídica de una mujer humilde que sólo conoció el sufrimiento.</p>

	<p>El nexo de coherencia de las tres historias lo encontramos en el estilo de Mateo Díez. Cabe decir que el autor en ningún momento <em>narra</em>: todos los párrafos son una generalización analítica, intelectual y distanciada. El argumento aparece así como pretexto para una descripción experimental de realidades emocionales. De ahí que la dificultad lectora sea notoria: para Mateo Díez en esta obra la forma más directa de contar nunca es la línea recta y procede por disquisiciones y rodeos cuyo abuso, honestamente, no está justificado.<!--more--></p>

	<p>El estilo de Luis Mateo Díez que hemos mencionado antes tiene instantes de gran altura:</p>

	<p><blockquote><p>Lo más duro de todo es tener un conocimiento bastante luminoso de tu propio interior, y saber que esa luz no significa nada fuera de tí mismo, apenas el reflejo de una oscuridad que aumenta el desconcierto.</p></blockquote></p>

	<p>Pero a continuación nos encontramos con conceptualizaciones prosaicas que se nos enredan en los pies: </p>

	<p><blockquote><p>Lo que el amigo no hubiera hecho, ya que ninguna sospecha me quedaba del comportamiento de Cimo, al menos en la realidad de los que me había confesado y hasta donde llegaba mi averiguación, lo podía hacer el policía. Seguirle era un acto de curiosidad y observación y, para que el seguimiento tuviese, por fácil que resultara, la connotación profesional requerida, era preciso el acicate de la sospecha.</p></blockquote></p>

	<p>A menudo nos veremos obligados a releer un pasaje para descifrar su farragoso contenido y, en casos como el citado, lo que nos encontraremos no será una perla de sabiduría sino algo reductible a una fórmula tan simple cómo: <em>No podía seguirle como policía porque no era sospechoso de nada, así que le seguí como amigo</em>. Es una dificultad que no redunda ni en belleza ni en profundidad, un lenguaje que se interpone entre el lector y la narración. </p>

	<p>¿Merece la pena entonces el esfuerzo? Sí, en mi opinión, si aceptas dar por buena una de tres. Me refiero a la segunda de las historias, <strong>Príncipes del olvido</strong>, el relato del chico y la chica que se mataron y el tercero que desapareció. Es sin duda la que más solidez literaria tiene de las tres, la más vital a pesar de su argumento y en la que el estilo respeta más al relato. </p>

	<p>El autor se plantea: ¿Porqué decidir morir en la adolescencia? ¿Qué medida de desencanto supone? ¿Qué secreto pacto unió a los tres? En esta novela breve encontramos al mejor Mateo Díez, el narrador incisivo y a sus personajes poéticos, sentimentales y vagarosos. Algo tiene el mejor Luis Mateo Díez que leerlo te mete el frío en el cuerpo.</p>

	<p>Los frutos de la niebla, Luis Mateo Díez<br />
Alfaguara<br />
244 p.</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Luis Mateo Díez: 'Un escritor leído no lee El Código da Vinci']]></title>
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      <pubDate>Sat, 02 Aug 2008 19:08:31 +0000</pubDate>

      <author>Paolo Fava</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" id=image3814 alt=luis-mateo-diez.bmp src="http://img.papelenblanco.com/2008/08/luis-mateo-diez.bmp" /><strong>Luis Mateo Díez</strong> es una rara avis dentro del panorama literario español. Se empeña en ser el Galdós del siglo XXI en una época en la que la novela parece haber llegado a un callejón evolutivo sin salida. Pero eso a él no le preocupa. Tiene su nicho de lectores y un puesto de funcionario que no le obliga a escribir para vivir. Y todos los años publica una novela que aspira a la perfección estilística. Un crítico y profesor me confesó una vez: <em>Si fuéramos coherentes, el premio de la crítica se lo llevaba todos los años Luis Mateo Díez</em>. Es el Galdós del siglo XXI, pocos le conocen, y él mientras sigue construyendo pausada y sabiamente una biblioteca singular de la novela contemporánea española.</p>

	<p>No se suele prodigar en apariciones pero este año ha impartido un curso de verano en la UIMP sobre su obra titulado <strong>Fábulas de la memoria y del sentimiento</strong>. En él ha criticado <em>una propensión excesiva a la comercialización</em> en el mercado editorial que estaría penalizando al <em>lector cultivado</em> en favor de<em> productos degradados</em>. Esto no sólo afectaría al lector sino también al creador, ya que se trata de una literatura intransitiva. <em>Un escritor leído no lee El Código da Vinci, porque se trata de un tipo de novela dirigida al lector no exigente que lleva a la trivialidad.</em></p>

	<p>Que Luis Mateo Díez está en su esfera particular de la actualidad lo demuestra el que use El Código da Vinci como ejemplo, un libro al que le ha pasado lo que a todas las modas, que ahora hasta citarlo suena rancio. Es como Paulina Rubio o los pantalones pirata, quienes los consumieran hace dos veranos hoy lo consideran &#8216;out&#8217;. Pero hay un fenómeno que contradice a Mateo Díez. El leído no lee un producto de masas porque detecta sus abundantes defectos y le son insoportables, dice. ¿Pero cuántos &#8216;leídos&#8217;, veteranos de sentadas filológicas entorno a Tirso o Cervantes, no han admitido que El Código da Vinci les hizo pasar &#8216;un buen rato&#8217;?<!--more--></p>

	<p>Yo no funciono así, y me sorprende. Un libro descuidado, predecible, machacón o embustero me disgusta. El tufo a producto fácil me echa para atrás, me duele pensar que la vida es corta y el arte largo y que diez mediocres no compensan perderte un obra maestra antes de irte a la tumba. Pero reconozco que mi lectura criticona por deformación profesional me priva de otra manera de ser lector. Hay personas capaces de desnudarse completamente de prejuicios, expectativas y demás bagaje. Aunque tengan una biblioteca a sus espaldas, cada vez que leen lo hacen como si fuera la primera vez.</p>

	<p>Si el libro lo exige, su arsenal erudito les viene en ayuda. Y si no les pide nada, entonces se relajan y se dejan llevar por la montaña rusa. Como si nunca hubieran leído una novela de suspense, van a contener el aliento con cada nuevo giro argumental y devorar capítulo tras capítulo impelidos por un final <em>cliffhanger </em>tras otro. Y cuando terminen, no pensarán &#8216;esto lo veía venir desde el principio&#8217; o &#8216;espera, esto no tiene ni pies ni cabeza&#8217; o ni siquiera &#8216;espera, esto lo había leído ya&#8217;. Ni siquiera se preguntarán si era alta, baja o literatura mediopensionista. Tan grande es su amor a la palabra escrita que su apetito es omnívoro.</p>

	<p>Algunos hacemos lecturas hipercríticas, y es natural que tengamos nuestra antítesis en el lector anticrítico. Para los primeros, los Luis Mateo Díez de este mundo, la literatura es la caza del tesoro. Hay que trabajar, madurar, perseverar, exigir, descartar necesaramente las soluciones fáciles o engañosas y reclamar lo sublime. Pero para el lector anticrítico la literatura debe ser un océano infinito, insondable, sin puntos de referencia, sin centro de gravedad. La mayor dicha del anticrítico debe ser, imagino, la de dejarse engullir por la palabra escrita en un vórtice sin principio ni fin. Si los libros llegaran a terminarse un día, él podría estar releyéndos todos sin ni siquiera reparar en ello. </p>

	<p>Vía | <a href="http://www.papelenblanco.com/tag/el+codigo+da+vinci">Yahoo! Noticias</a></p>      ]]></description>
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