
Hay libros que como amigos eternos, como estrellas fijas que anulan el poder de los cometas, como esos confesores a los que las reinas históricas se dice que acudían en los tiempos tormentosos, y que, como ellos, disuelven las penas y ponen en la justa perspectiva los hechos de la vida. Este, sin duda, es uno de ellos. Las “Meditaciones” de Marco Aurelio.
Marco Aurelio nació en Roma en el año 121. A los 17 años fue adoptado legalmente por Antonino Pio a instancias de Adriano, su antecesor, que había conocido al muchacho quedando impresionado por su inteligencia.
El gobierno de Marco Aurelio marca el final de la Pax Romana. Su temperamento calmo y su fortaleza de espíritu le permitieron mantener la justicia y la seguridad del Imperio pese a la gran cantidad de epidemias y revueltas con las que se encontró.
Verás siempre las mismas cosas: personas que se casan, crían hijos, enferman, mueren, hacen la guerra, celebran fiestas, comercian, cultivan la tierra, adulan, son orgullosos, recelan, conspiran, desean que algunos mueran, murmuran contra la situación presente, aman, atesoran, ambicionan los consulados, los poderes reales. Pues bien, la vida de aquéllos ya no existe en ninguna parte.

