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	<title>Papel en blanco</title>
	<link>http://www.papelenblanco.com</link>
	<description>Blog sobre literatura, el arte de los libros y el apasionante mundo de la lectura.</description>
	<pubDate>Sat, 08 Mar 2008 21:45:28 GMT</pubDate>
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      <title><![CDATA[El top ranking de falsarios autobiográficos]]></title>
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      <pubDate>Sat, 08 Mar 2008 21:41:41 GMT</pubDate>
      <author>Paolo Fava</author>
      <description><![CDATA[	<p><img class="derecha" id=image2837 alt=j-t-leroy.jpg src="http://img.papelenblanco.com/2008/03/j-t-leroy.jpg" />Recientemente el mercado literario se ha visto sacudido por una oleada de escándalos sobre autobiografías falsarias. Al desenmascaramiento de <a href="http://www.papelenblanco.com/2008/03/04-el-caso-de-misha-defonseca-o-la-falsa-nina-lobo-judia">Misha Defonseca</a>, la niña-lobo judía, se unió poco después la de <strong>Margaret Seltzer</strong>, autora de unas memorias sobre su presunta vida como niña medio-india en los ghettos marginales y su supervivencia a pesar de las drogas, la violencia y el abandono. Ha resultado que Seltzer, quien montó una fundación contra la pobreza infantil con los beneficios obtenidos con su libro, no tiene una gota de sangre india y creció en un barrio acomodado y tranquilo de Los Ángeles.  </p>

	<p>A pesar del revuelo y la consiguiente decepción que estos casos provocan, varios críticos señalan que en realidad el fenómeno de la autobiografía falsaria no es ni mucho menos algo excepcional. No sólo lleva existiendo desde que nació el género (incluso antes: la contrafacta literaria fue una moda tan extendida en el siglo XVII español que aún hoy los investigadores tienen que ir con pies de plomo) sino que se producen con cierta frecuencia. Para demostrarlo el NY Times ha elaborado una particular &#8220;historia de la infamia biográfica&#8221; que saca a relucir lo que ocurre cuando un editor aplica la fórmula <em>no dejes que la realidad te estropee una buena historia</em>. Algunos de sus protagonistas son:</p>

	<p>· <strong>Clifford Irving</strong>, que vendió una falsa autobiografía del legendario magnate <strong>Howard Hughes</strong> a la editorial McGraw Hill Book por 765,000 dólares de los setenta. Fue condenado a 17 de prisión por el timo. Treinta años después volvió a publicar la falsa autobiografía con un editor de internet y ha escrito varias novelas y obras de teatro. Su historia <a href="http://www.blogdecine.com/2007/10/02-la-gran-estafa-el-arte-de-mentir">se adaptó al cine el año pasado</a> con <strong>Richard Gere</strong> de protagonista, aunque Irving considera la película &#8220;un timo sobre el timo&#8221;.<a name="more"></a></p>

	<p>· <strong>Binjamin Wilkomirski</strong>, autor en 1966 de unas memorias sobre su estancia en un campo de concentración lituano (el Holocausto es por algún morboso motivo uno de los temas favoritos de los falsarios). Una investigación de historiadores reveló que el autor era en realidad Bruno Doessekker, un suizo que pasó la II Guerra Mundial con relativa tranquilidad y sin salir de su país. A día de hoy Doessekker sigue viviendo en Suiza y aún insiste en que es Binjamin Wilkomirski.</p>

	<p>·<strong>Nasdijj </strong>era supuestamente un indio nativo americano con una infancia difícil. Escribió tres libros relatando cómo había sido violado por su padre adoptivo blanco, cómo había adoptado ya adulto a un niño Navajo con síndrome de alcohol fetal, y cómo había cuidado de otro niño con SIDA. Nasdijj resultó ser un autor blanco llamado Tim Barrus cuyos anteriores trabajos consistían en pornografía gay.</p>

	<p>· <strong>James Frey</strong> relató sus memorias como drogadicto que logró superar sus problemas y reintegrarse. Su historia se catapultó a la fama en EE.UU. cuando la todopoderosa presentadora <strong>Oprah Winfrey</strong> la escogió para promocionarla en su Club de Lectura. Sin embargo al poco se descubrió que, si bien Frey había estado en tratamiento por drogas, su historia estaba exagerada hasta la hipérbole. En su libro, por ejemplo, aseguraba haber estado tres meses y medio en prisión cuando sólo fue detenido por unas horas. Oprah le desenmascaró con lágrimas en los ojos en su programa, pero Frey prepara ahora su regreso al mundo editorial.</p>

	<p>·<strong> J. T. LeRoy</strong> es sin duda el caso de fraude autobiográfico más espectacular hasta la fecha. En 2000 y 2001 aparecieron una autobiografía y una seleccíón de relatos firmados por J.T. Leroy, quién decía ser el hijo de una prostituta de Virginia y relataba una vida infernal y decadente como chapero seropositivo. La obra de J.T. Leroy se convirtió en culto inmediato entre cierta bohemia de clase alta y pronto se pudo ver a J.T.Leroy en apariciones públicas y fiestas de postín, un extraño personajes de sexualidad ambigua siempre cubierto de pies a cabeza. Su foto es la que ilustra este post.</p>

	<p>Resultó que J.T.Leroy no existía. Los libros habían sido escritos por una mujer llamada <strong>Laura Albert</strong>. Pero la persona que interpretaba públicamente a J.T. Leroy no era ella, sino la medio-hermana del que por entonces era su marido. Este personaje no sólo llegó a tener engañados durante cinco años a medios como el propio <strong>The New York Times</strong> y <strong>Vanity Fair</strong> sino que llegó incluso a participar <a href="http://www.blogdecine.com/2006/02/09-jt-leroy-no-existe">en la película basada en los libros</a>. </p>

	<p>Vía | <a href="http://www.nytimes.com/2008/03/08/books/08fakes.html?ref=books">New York Times</a></p>


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    <item>
      <title><![CDATA[El caso de Misha Defonseca (o la falsa niña-lobo judía)]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/2008/03/04-el-caso-de-misha-defonseca-o-la-falsa-nina-lobo-judia</link>
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      <pubDate>Tue, 04 Mar 2008 00:12:50 GMT</pubDate>
      <author>Paolo Fava</author>
      <description><![CDATA[	<p><img class="derecha" id=image2803 alt=sobreviviendo-lobos.bmp src="http://img.papelenblanco.com/2008/03/sobreviviendo-lobos.bmp" /><a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Misha_Defonseca">Misha Defonseca</a> llegó a los Estados Unidos en la década de los ochenta procedente de Bélgica. A quienes le preguntaban por su vida les relataba una fantástica peripecia, cómo sus padres habían sido deportados por los nazis cuando sólo tenía nueve años, cómo ella había recorrido 3.000 kilómetros de una Europa en guerra para encontrarlos, cómo había estado en el ghetto de Varsovia, cómo había matado a un soldado alemán, cómo había sobrevivido en el bosque con una manada de lobos. Una editora la oyó contar su historia en una sinagoga y se la compró.</p>

	<p>Esa historia se convirtió en <a href="http://www.altafidelidad.org/modules.php?name=MReviews&#38;op=show&#38;rid=251">Sobreviviendo con lobos</a>, un best-seller mundial publicado en 1997, traducido a once idiomas y transformado recientemente en una superproducción de éxito en los países francófonos. El libro llegó a ser lectura obligatoria en los colegios franceses, a pesar que desde el primer momento le persiguieron las críticas por las incongruencias históricas y argumentales. Pero estas objeciones no eran suficientes como para disuadir a sus lectores, fascinados por una historia demasiado fantástica como para ponerle pegas.</p>

	<p>Lástima que no fuera sólo fantástica. También era falsa.</p>

	<p>La fachada de Misha Defonseca se ha venido abajo este fin de semana cuando una investigación periodística ha sumado las pruebas en su contra. La autora se llama en realidad Monique De Wael, nunca ha sido judía, no abandonó Bruselas durante la guerra, aunque sus padres &#8211; eso sí &#8211; fueron detenidos por colaborar con la resistencia y desaparecieron. Lo demás es inventado. <em>No es la verdera realidad, pero es mi realidad</em> &#8211; se justifica &#8211; <em>Hay momentos en los que me cuesta diferenciar entre la realidad y mi mundo interior</em>.<a name="more"></a></p>

	<p>Me interesa esta historia porque abre una interesante reflexión sobre el concepto de &#8220;verdad&#8221; en la literatura. Está claro que no es el mismo concepto que la &#8220;verdad&#8221; en la historia. No es el primer caso de personaje que se erige como representante de una tragedia colectiva (como el Holocausto o el 11-S) y cumple un papel convincente hasta que su impostura se descubre. Es difícil decir porqué gente se comporta así. Incluso se da el caso que no actúen por propio beneficio y que les deba mucho la causa que defienden. Pero no quita que la verdad histórica no tiene dos caras: se ha estado en un campo de concentración o no se ha estado, se estuvo en las Torres o no.</p>

	<p>Pero resulta que esta señora escribe una autobiografía fantástica y dice que al fin y al cabo, su verdad histórica y su verdad imaginaria son intercambiables. Porque a la autobiografía le suponemos un compromiso de verdad, pero ¿compromiso con quién? Desde la primera autobiografía moderna, <strong>Las Confesiones de Rousseau</strong>, sabemos que el compromiso del autor es consigo mismo, no con el lector. La autobiografía es la fábula del yo, y el afán de sinceridad no equivale a objetividad, al contrario. Para la objetividad están las biografías, y eso sólo a veces. De las autobiografías suelen ser mucho más valiosas las mentiras, las omisiones y las tergiversaciones.</p>

	<p>Luego está el concepto de mentira útil. Cuando a <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Rigoberta_Mench%C3%BA">Rigoberta Menchú</a> se le acusó de haber falseado datos en su autobiografía, ella se defendió diciendo que, si bien no eran cosas que le habían ocurrido a ella, las había incluído para hacer más visibles las atrocidades a las que había sido sometido su pueblo, y que al final cabo a ella le habían dado el Premio Nobel de la Paz y no el de Literatura. ¡Como si el Nobel de los libros no se lo dieran a los fabuladores!</p>

	<p>¿Justificamos entonces a Defonseca/De Wael por haberse inventado un pasado y porque este ha servido para educar en el horror del holocausto a los niños? Absolutamente no. Esta mujer hubiera obtenido la misma terapia emocional, el mismo éxito económico y hubiera cumplido la misma función pedagógica presentando su historia como lo que era, una novela, algo en la línea del <a href="http://www.papelenblanco.com/2007/07/27-el-nino-con-el-pijama-de-rayas-ingenuidad-narrativa-no-apta-para-todos">Niño del pijama a rayas</a>. En realidad le ha hecho un flaco favor a la causa del Holocausto. Cuando las verdades son tan crudas como esta, las mentiras, por mucho que quieran sacarle lustre, están de más.</p>

	<p>Parece que en un blog de libros deberíamos tener piedad con una criatura quijotizada, un ser que se creyó su propio personaje y que vivió su propia ficción. Pero hay algo que distingue al afán quijotesco de lo practicado por esta persona, y es que el quijotismo, al igual que la mentira literaria, es desinteresado. Se realiza en sí mismo y con la complicidad de los demás, como juego. Sin necesidad de engañar ni de arrogarse la autoridad moral de las grandes victimas del siglo XIX. En la mentira literaria todo vale, mientras se respeten las reglas del juego.</p>

	<p>Vía | <a href="http://actualidad.terra.es/cultura/articulo/guerra_mundial_historia_judia_criada_2290166.htm">Terra</a></p>


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