
Cuando hablamos del incremento de los libros electrónicos, de la supuesta muerte de los libros de papel y, sobre todo, cuando algunos se escandalizan por el inevitable cambio en la existencia de estos últimos, es posible que no nos estemos deteniendo en determinados procesos que juegan una parte importante lo que está ocurriendo hoy en día en el mundo editorial.
Es muy fácil decir que el libro de papel va a acabar y que sólo leeremos a través de la pantalla, pero la pregunta por el futuro del libro tiene que pasar también por un análisis de los cambios que se han venido dando en los procesos técnicos de la elaboración del mismo y muy especialmente en su comercialización.

Comienza el 2009 y abundan los balances de cierre del año pasado y de comienzos del éste. El 2008 fue un año interesante en el que vimos crecer paulatinamente el mercado de la edición digital, tanto a través de la venta de los lectores como de la producción de libros digitales y de la apuesta cada vez más franca de los grupos editoriales por el mundo de la web y, sobre todo su entrada en las redes sociales. En este sentido, parece que el medio escuchó las 