La norteña e industrial Milán es sobre todo conocida por sus líneas de tranvía pero también cuenta con una red de metro bastante desarrollada, la mejor de las escasas tres que hay en Italia. Este verano los milaneses se han encontrado una novedad en sus trayectos subterráneos, unas máquinas expendedoras de libros junto a las de refrescos y snacks, complementando la oferta de bienes de primera necesidad envasados para el hombre moderno.
Aunque el formato pueda provocar escepticismo al primer vistazo, encontramos una variedad bastante aceptable de títulos. Naturalmente los grandes éxitos como Ken Follet o John Grisham, que tienden a desaparecer de un plumazo. Pero también hay obras de no ficción, como Gomorra, el libro del periodista Roberto Saviano sobre la Camorra napolitana que ha revolucionado Italia, o la Carta a un niño no nacido de la vitriólica Orianna Fallaci. Para gustos más clásicos, la oferta que nunca falla: El Principito de Saint-Exupéry.

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Esta es la clase de iniciativa que nunca funcionaría en un país que no fuera Japón (o algún país nórdico sumamente civilizado): ofrecer a los usuarios de líneas de metro de Tokyo una colección de libros totalmente gratuita.
Cuatro negras es uno de los dos títulos con el que ha comenzado la colección Cercanías, el otro se titula 237 razones para el sexo, 45 para leer. La colección de la editorial
Manila, capital de Filipinas y antigua colonia española, está disfrutando estos días de la mejor poesía española, desde García Lorca a Machado. ¿Cómo es esto?
De todos aquellos que pasáis varios minutos al día en el metro, seguro que más de uno lleva siempre consigo algún libro para amenizar ese trayecto que en ocasiones puede incluso llegar a hacerse muy corto y dejarnos con la tensión acumulada. Y seguro que alguna vez habéis olvidado el libro en casa o, peor aún, os lo habéis dejado en el metro.
El metro es uno de los espacios privilegiados para la promoción del libro y de la lectura. Iniciativas a nivel mundial usan sus espacios para incentivar a los viajeros a leer, bien sea a través de la distribución de pequeñas hojas informativas o de pequeños libelos que pudieran leerse durante la travesía. 
