Microblogging, nanoblogging y lifestreamig son al menos tres conceptos que se han transformado en herramientas cotidianas para quienes nos relacionamos y trabajamos en la red. Todas ellas consisten en el uso de pequeños bloques de texto compartidos en Internet y que son mensajes concentrados de sentido. Twitter continúa siendo la plataforma preferida por los usuarios de esta nueva manera de escribir a través de mensajes de no más de 140 caracteres, que obligan a expresar en muy pocas palabras la mayor cantidad de contenido posible.
Pero en verdad ya no debería ser un concepto extraño para nuestros lectores regulares, ya que lo hemos mencionado en otras oportunidades. Pero es que a medida que se amplia el número de personas que lo utilizan, se amplían igualmente los distintos usos que se le da a la herramienta. Es asi como a las ya mencionadas, Quillpill y Twittories, se añade hoy una nueva experiencia que muestra el uso que se le puede dar al microblogging en apoyo de la escritura. Se trata de Twiller, iniciada por Matt Ritchell, del New York Times.





