Desde el 9 de abril quedó abierta la convocatoria para el II Concurso Literario de Hiperbreves Movistar. La convocatoria, que estará abierta hasta el 20 de mayo, dice lo siguiente:
Telefónica Móviles España y la Universidad de Alcalá, con la finalidad de proteger y estimular el buen uso de la lengua castellana, convocan el presente CONCURSO LITERARIO DE HIPERBREVES MOVISTAR a través de SMS (mensajes de texto), que se enmarca en la celebración del Festival de la Palabra.
TEMA: Libre.
El nanorrelato debe constar de 157 caracteres, estar escrito en lengua castellana y no haber sido publicado o galardonado para el momento del veredicto.

Me encantan los cuentos. Quizá mi afición venga de leer a Borges y de asombrarme con su capacidad de crear innumerables universos, personajes y situaciones pefectamente descritas en apenas cuatro páginas.
Wired acaba de dar un paso adelante en la avantgarde divertida, en el experimento interactivo con el público. Acaba de publicar unos nano-microrrelatos de una serie de autores-star entre los que figuran gente como Margaret Atwood, Neil Gaiman o Alan Moore. Con esta propuesta se suman a una tendencia de la que ya hablaremos más adelante: la Eggersarde tal y como la bautizaron despectivamente Benjamin Kunkel y los muchachos del n+1. No es mi intención tampoco entrar en áridos debates intelectuales que responden más que nada a las tÃpicas rivalidades entre norteamericanos (aunque en este caso tenga su morbillo pseudocultural que sea entre los dos magazines literarios del momentos) pero el uso de esta palabra (al menos por mi parte) puede ser bueno y actuar como sinónimo de un cierto y apreciable instinto por adaptar y juguetear con la literatura de una forma como lo hicieron otros autores como Julio Cortázar (cuya Rayuela es por sino lo recuerdan el gran juego literario por excelencia). 