<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0">

  <channel>
	<title>Papel en blanco</title>
	<link>http://www.papelenblanco.com</link>
	<description>Blog sobre literatura, el arte de los libros y el apasionante mundo de la lectura.</description>
	<pubDate>Mon, 04 Feb 2008 10:01:52 GMT</pubDate>
	<generator>http://www.papelenblanco.com</generator>

	
    <item>
      <title><![CDATA[Inédito, libro de correspondencia de Valle-Inclán]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/2008/02/04-inedito-libro-de-correspondencia-de-valle-inclan</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/2008/02/04-inedito-libro-de-correspondencia-de-valle-inclan</guid>
      <pubDate>Mon, 04 Feb 2008 10:01:52 GMT</pubDate>
      <author>Manuel González</author>
      <description><![CDATA[	<p><img id="image2644" src="http://img.papelenblanco.com/2008/02/ValleInclan.jpeg" class="derecha" alt="ValleInclan" />La publicación de material inédito de un escritor siempre es un hecho a destacar. En este caso ha sido la editorial <strong>Espasa Calpe</strong> la que acaba de publicar un libro en el que recoge correspondencia del escritor español <strong>Ramón María del Valle-Inclán</strong>. En total son 144 cartas, fechadas entre los años 1895 y 1935, a las que se les suma 4 relatos titulados <strong>Sevilla</strong>, <strong>La muerte bailando</strong>, <strong>Bradomín expone un juicio</strong> y L<strong>a marquesa Carolina y Bradomín</strong>. </p>

	<p>El libro surge como homenaje a <strong>Carlos del Valle-Inclán</strong>, hijo del escritor, que dedicó su vida a recopilar todo el material relacionado con su padre. La idea era hacer un libro dirigido al público en general y no solo para especialistas, como explica <strong>Joaquín del Valle-Inclán</strong>, hijo de Carlos. Además estas cartas sirven para desmitificar la idea de bohemio que se suele tener de Valle-Inclán, al que su nieto define como un hombre práctico.<br />
<a name="more"></a><br />
Las cartas han sido escogidas de tal forma que sea posible seguir la evolución vital de don Ramón desde que llega a Madrid hasta que muere en Santiago de Compostela. Entre los personajes con los que se cartea destacan Benito Pérez Galdós, Miguel de Unamuno, Antonio Machado, Fernando de los Ríos, Salvador de Madariaga o Manuel Azaña. </p>

	<p>Vía | <a href="http://www.elcorreogallego.es/index.php?idMenu=11&#38;idNoticia=259757">El Correo Gallego</a></p>



 ]]></description>
    </item>
	
    <item>
      <title><![CDATA['El Cristo de Velázquez', de Ángel González]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/2008/01/15-el-cristo-de-velazquez-de-angel-gonzalez</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/2008/01/15-el-cristo-de-velazquez-de-angel-gonzalez</guid>
      <pubDate>Tue, 15 Jan 2008 00:05:41 GMT</pubDate>
      <author>Paolo Fava</author>
      <description><![CDATA[	<p><img class="derecha" id=image2520 alt=cristo_velazquez2.jpg src="http://img.papelenblanco.com/2008/01/cristo_velazquez2.jpg" /><blockquote><p>Banderillero desganado.<br />
Las guedejas del sueño cubren tu ojo derecho.<br />
Te quedaste dormido con los brazos alzados,<br />
y un derrote de Dios te ha atravesado el pecho</p>

	<p>Un piadoso pincel lavó con leves<br />
algodones de luz tu carne herida,<br />
y otra vez la apariencia de la vida<br />
a florecer sobre tu piel se atreve.</p>

	<p>No burlaste a la muerte. No pudiste.<br />
El cuerno y el pincel, confabulados,<br />
dejaron tu derrota confirmada.</p>

	<p>Fue una aventura absurda, bella y triste,<br />
que aún estremece a los aficionados:<br />
¡qué cornada, Dios mío, qué cornada!</p></blockquote></p>

	<p>Hay muchos <strong>Ángel González</strong>. Está el Ángel González vitriólico y mordaz que en plenos años sesenta se disparaba con bombas incendiarias como<em> Sí, fue un malentendido./ Gritaron: ¡a las urnas!/ y él entendió: ¡a las armas! -dijo luego</em>. Está el Ángel González socarrón y pícaro de <em>Le comenté:/—Me entusiasman tus ojos. / Y ella dijo: / —¿Te gustan solos o con rimel?</em> y el ingenioso malabarista de la palabra: <em>Nadie se baña dos veces en el mismo río./ Excepto los muy pobres.</em></p>

	<p>Está finalmente el Ángel González existencialista, el hondo pesimista que se pregunta qué hace falta para que él sea Ángel González y proclama su ser como <em>éxito de todos los fracasos</em>.  Todo eso es Ángel González, y todo eso es uno de sus poemas de madurez por los que tengo más cariño, <strong>El Cristo de Velázquez</strong>. Algo pequeño, intímo, doloroso y cruel pero al mismo tiempo lleno de ternura.<a name="more"></a></p>

	<p>Como hiciera <strong>Miguel de Unamuno</strong> sesenta años antes, González se deja fascinar por la éterea pintura de Velázquez, un Cristo exangüe que emana una luz macilenta suspendido de un madero que flota en el vacío. Pero Unamuno y González son dos existencialistas de signo diverso. El primero quiere creer en ese Cristo <em>que dio toda su sangre por nosotros</em>. A González lo de creer le sobra: lo que busca es acercarse a esas figura sufriente cuya dimensión religiosa le es indiferente, incluso ridícula. Lo que quiere González es querer.</p>

	<p>Es amor lo que expresa el poema de González, amor por un despojo patético y triste. Cristo es para él un sonámbulo al que la muerte sorprendió en el sueño, aquella <em>aventura absurda</em> en la que predicó un evangelio de amor y cuyo ejemplo sólo sirve de comidilla para <em>los aficionados</em>, ya sea en el ruedo o en los bancos de la Iglesia. Pobre banderillero sacrificado por espectáculo, para consumo de masas.</p>

	<p>La esperanza de resurrección que representa el Cristo se diluye por completo en la poesía de González. Nada le devolverá la vida, ni siquiera el pincel piadoso de Velázquez que lava con luz sus heridas. La inmortalidad que le otorga el arte no hace sino escindirle para siempre jamás del hombre que alguna vez fue. Lo que vemos es un reflejo. La inmortalidad no es para nadie, es para cosas muertas.</p>

	<p>Creo reconocer un González solidario con la <em>aventura absurda </em> de este Cristo sorprendido por el papel que le toca jugar. No sé si le preocupaba la figura que iba a dejar tras su muerte o si ya, con ese estilo suyo resignado y burlón, daba por hecho que no habría nada que hacer, que el Ángel González que le sobreviviría en su poesía no sería desde luego él. Pero de Ángel González nos queda un eco, una emoción, y eso debe de significar algo. Son estos los momentos en los que me tomo partido por Unamuno y <em>quiero creer</em>. </p>

	<p>En Papel en Blanco | <a href="http://www.papelenblanco.com/tag/angel+gonzalez">Ángel González</a></p>


 ]]></description>
    </item>
	
    <item>
      <title><![CDATA[Ser español, según Unamuno]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/2007/10/13-ser-espanol-segun-unamuno</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/2007/10/13-ser-espanol-segun-unamuno</guid>
      <pubDate>Sat, 13 Oct 2007 19:12:33 GMT</pubDate>
      <author>Paolo Fava</author>
      <description><![CDATA[	<p><img class="izquierda" id=image1918 alt=miguel-de-unamuno.jpg src="http://img.papelenblanco.com/2007/10/miguel-de-unamuno.jpg" />A mi hay polémicas que, por mucho que se pongan de moda de repente, me parecen viejas como el mundo. Y es que si te piden un día, así de bote pronto, que te sientas muy orgulloso de ser lo que eres, la primera pregunta (Primera Pregunta, efectivamente) es la de ¿entonces quién soy?, y ahí entramos en la filosofía y olvídate. Y es que si intentas ir más allá de asociaciones simbólicas fáciles como banderas e himnos (con o sin letra) caes el peligro de verte arrastrado por el abismo.</p>

	<p>Le sucedió a <strong>Don Miguel de Unamuno</strong>, el único pensador que se haya entregado en cuerpo y alma a la definición de lo que es ser español, en la filosofía, la ficción y la poesía. Tres vías que agotó sin frutos tangibles y tras las que se le fue la vida, vencido sin convencer, y hasta con un punto de ironía haciéndose decir en su obra maestra <strong>Niebla</strong>:      </p>

	<p><blockquote><p>¡Pues sí, soy español, español de nacimiento, de educación, de cuerpo, de espíritu, de lengua y hasta de profesión y oficio; español sobre todo y ante todo, y el españolismo es mi religión, y el cielo en que quiero creer es una España celestial y eterna, y mi Dios un Dios, el de Nuestro Señor Don Quijote, un dios que piensa en español y en español dijo: ¡sea la luz!, y su verbo fue verbo español&#8230;! </p></blockquote><a name="more"></a></p>

	<p>Ser español es una obra de voluntad y de fe en dos dioses. El primero, el <strong>Cristo de Velázquez</strong>, eterno novillo redentor y víctima propiciatoria de la única sociedad occidental que aún celebra el sacrificio de la bestia: </p>

	<p><blockquote><p>¡Y podemos decir, en cambio, que la más alta expresión artística católica, por lo menos española, es en el arte más material, tangible y permanente – pues a los sonidos se los lleva el aire – de la escultura y la pintura, en el Cristo de Velázquez, ¡en ese Cristo que está siempre muriéndose sin acabar nunca de morirse, para darnos la vida!</p></blockquote></p>

	<p>El segundo, el Cristo de Cervantes, <strong>Don Quijote</strong>, la figura que subyuga la razón a la fe, ser que transforma el mundo y lo vuelve del revés mediante la voluntad, el también sacrificado en aras del ridículo:</p>

	<p><blockquote><p>Y tú y yo estamos de acuerdo en que hace falta llevar a las muchedumbres, llevar al pueblo, llevar a nuestro pueblo español, una locura cualquiera, la locura de uno cualquiera de sus miembros que esté loco, pero loco de verdad y no de mentirijillas. Loco, y no tonto.</p></blockquote></p>

	<p>El día de la Fiesta Nacional habrá a quién todo esto le sobre y habrá quien se quede en la cama igual, como Brassens. Pero me ha parecido meritorio recordar al pensador que trató de asir algo más espeso que una bandera.</p>


 ]]></description>
    </item>
	

  </channel>
</rss>
