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		<title>Magazine - miguel-mihura</title>
		<link>http://www.papelenblanco.com</link>
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Blog sobre literatura, críticas de libros, internet y letras.		</description>
		<pubDate>2012-02-13 00:56:39</pubDate>

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      <title><![CDATA[Todo 'Hermano Lobo' en soporte digital]]></title>
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      <pubDate>Wed, 26 Sep 2007 20:44:09 +0000</pubDate>

      <author>Paolo Fava</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" id=image1808 alt=hermano-lobo.jpg src="http://img.papelenblanco.com/2007/09/hermano-lobo.jpg" />Hubo un tiempo en el que no era noticia que secuestraran o censuraran una revista satírica en España. Claro, que en la época a la que me refiero había un señor dictando lo que podía ser noticia y lo que no, de la misma forma en la que dictaba todo lo demás. Criticar al poder mediante el humor era por entonces una aventura arriesgada. La revista <strong>Hermano Lobo</strong>, heredera de la célebre <strong>Codorniz</strong>, logró hacerlo de 1972 a 1976, conviertiéndose en la conciencia ácida de la transición.</p>

	<p><strong>Ediciones Pléyades </strong>ha digitalizado la colección entera de <em>Hermano Lobo, Semanario de humor dentro de lo que cabe</em>. En él se consagraron grandes humoristas españoles como <a href="http://www.papelenblanco.com/tag/forges">Forges</a>, Chumi Chúmez, David Summers, El Perich o El Roto, y colaboraron grandes figuras como Gila y <a href="http://www.papelenblanco.com/tag/miguel+mihura">Miguel Mihura</a>. También se les unieron plumas como las de <a href="http://www.papelenblanco.com/tag/francisco+umbral">Umbral </a>o Eduardo Haro Tecglen. Gente de ideología muy dispar unidos en el esfuerzo común de abrir una rendija de irreverencia en un horizonte gris monocromo.</p>

	<p>Y tenían agallas. Se enfrentaban a la censura con sus propias armas, con ejercicios de ingenio tan alambicados como el siguiente parte metereológico: <em><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Francisco_Franco">Reina un fresco general, procedente de Galicia</a></em>. A veces el lápiz rojo lo pasaba por alto; otras veces tachaba, recortaba e incluso se llevaba la edición entera. Pero el Hermano Lobo, la mascota de la revista, no desfallecía. <!--more--></p>

	<p>En cada número le hacían siete preguntas sobre la situación política, social y económica de España, a las que el Hermano Lobo respondía únicamente con un lastimero aullido. La última pregunta, sin embargo, trataba siempre de lo mismo: &#8220;¿Para cuándo la democracia en España?&#8221; &#8220;¿Para cuándo el final de la censura?&#8221; &#8220;¿Para cuándo la amnistía?&#8221;. La réplica del Lobo, con una sonrisa socarrona, siempre fue la misma: &#8220;Para el año que viene, si Dios quiere&#8221;.</p>

	<p>Sitio Oficial | <a href="http://www.hermanolobodigital.com/#">Hermano Lobo</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Viaja leyendo: Renfe presta libros a sus pasajeros]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/animacion-a-la-lectura/viaja-leyendo-renfe-presta-libros-a-sus-pasajeros</link>
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      <pubDate>Thu, 12 Jul 2007 07:17:42 +0000</pubDate>

      <author>Eva Paris</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" id=image1314 alt=Tren src="http://img.papelenblanco.com/2007/07/viaTren.jpeg" />Aunque muchos de nosotros estamos acostumbrados a proveernos de un libro cuando viajamos, el olvido o las repentinas ganas de hacer más ameno el trayecto pueden solventarse con esta iniciativa de Renfe.</p>

	<p>Clásicos como <strong>Shakespeare, Mihura o Julio Verne</strong> se podrán convertir en nuestros compañeros de viaje, ya que desde este lunes Renfe ofrece publicaciones de estos autores a sus pasajeros, de modo gratuito, con el objetivo de incentivar la lectura. El préstamo se hará en los vagones de media distancia a través de unos puntos de intercambio que de momento se encuentran en todos los trenes Madrid-Ávila-Salamanca y Cádiz-Sevilla.</p>

	<p>Los libros que Renfe colocará en estos puntos de intercambio han sido especialmente editados por la empresa ferroviaria y entre ellos destacan obras inmortales de la literatura universal, como <strong>Macbeth</strong>, de <strong>William Shakespeare</strong>, <a href="http://www.papelenblanco.com/2007/05/27-tres-sombreros-de-copa-de-miguel-mihura">Tres sombreros de copa</a>, de <strong>Miguel Mihura</strong>, <strong>Pepita Jiménez</strong>, de<strong> Juan Valera</strong> o <strong>Viaje al centro de la tierra</strong>, de <strong>Julio Verne</strong>.<!--more--></p>

	<p>Junto a estas obras clásicas, Renfe también repartirá ejemplares de la última edición de lo que ha llamado los &#8220;Premios del Tren&#8221;, con las obras ganadoras (Fernando León de Aranoa y Antonio Lucas) y los finalistas de narrativa y de poesía. </p>

	<p>Los libros lucirán una pegatina identificativa y estarán a disposición de cualquier viajero de Renfe que quiera disfrutar de su lectura. Y si no nos da tiempo a acabar el libro durante el trayecto,  lo podremos tener el tiempo que sea necesario y finalmente devolverlo en cualquier &#8220;punto de intercambio gratuito de lectura&#8221; de Renfe media distancia.</p>

	<p>El intercambio se podrá realizar en todos los trenes de las dos líneas citadas y también se ofrecerá de forma gratuita folletos e informaciones relacionadas con el destino o con el servicio ferroviario (horarios, ofertas de viaje). Esta iniciativa de apoyo a la cultura se enmarca dentro de la estrategia de la empresa ferroviaria de Responsabilidad Social Empresarial &#8220;Un tren de valores&#8221;. <strong>En función de la acogida de esta prueba piloto Renfe podrá desplegar en más líneas por toda España estos puntos de intercambio de lectura</strong>. Esperemos que los libros inunden todos los trenes.</p>

	<p>Vía | <a href="http://es.noticias.yahoo.com/efe/20070709/ten-shakespeare-verne-y-mihura-buscan-le-938c437.html">Yahoo Noticias</a><br />
En Papel en Blanco | <a href="http://www.papelenblanco.com/2007/06/04-haciendo-del-metro-una-gran-biblioteca">Haciendo del metro una gran biblioteca</a>, <a href="http://www.papelenblanco.com/2007/06/25-cataluna-fomentando-la-lectura-en-trenes">Cataluña: fomentando la lectura en trenes</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[El humor en 'Tres sombreros de copa' (II)]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/teatro/el-humor-en-tres-sombreros-de-copa-ii</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/teatro/el-humor-en-tres-sombreros-de-copa-ii</guid>
      <pubDate>Sat, 09 Jun 2007 07:07:55 +0000</pubDate>

      <author>Eva Paris</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" id=image986 alt="Tres sombreros de copa" src="http://img.papelenblanco.com/2007/05/sombrero.jpeg" />Finalizo este recorrido por la vertiente humorística de la obra de Miguel Mihura recopilando las <strong>situaciones absurdas, insólitas, inverosímiles e infantiles</strong> tan propias de <a href="http://www.papelenblanco.com/2007/05/27-tres-sombreros-de-copa-de-miguel-mihura">Tres sombreros de copa</a>.</p>

	<p>El diálogo inicial entre <strong>Dionisio</strong> y <strong>don Rosario</strong> ya nos va a dar el tono general de la obra. A través de las palabras del protagonista masculino nos enteramos de que el hotel en que se aloja ha mejorado mucho: las moscas fueron trasladadas año tras año de la cocina, al comedor, a la sala y finalmente al campo, <em>en donde, por fin, las pudo usted dar esquinazo&#8230;</em>. También la habitación cuenta con una nueva mejora: la instalación del teléfono. Cuando Dionisio descubre el aparato (que sirve a lo largo de la obra para advertirle, con cada timbrazo, del mundo de la decencia que le espera fuera del hotel) inicia este diálogo:</p>

	<p><blockquote><p>DIONISIO- Pero, ¿qué veo, don Rosario? ¿Un teléfono?<br />
DON ROSARIO- Sí, señor. Un teléfono.<br />
DIONISIO- Pero ¿un telefono de esos por los que se puede llamar a los bomberos?<br />
DON ROSARIO- Sí, señor. Y a los de las Pompas Fúnebres&#8230;</p></blockquote></p>

	<p>Realmente se trata de mejoras considerables, si tenemos en cuenta que el hotel que alberga tan singulares personajes pone las iniciales en las servilletas y en los mondadientes para reutilización de los mismos por sus propietarios&#8230;<!--more--></p>

	<p>La siguiente escena, en la que Dionisio conoce a <strong>Paula</strong> y al <strong>negro Buby</strong>, ofrece un curioso efecto cómico cuando el futuro marido rompe el sistema de la experiencia con absurdas preguntas a Buby; las respuestas de éste no se quedan atrás:</p>

	<p><blockquote><p>DIONISIO- ¿Y hace mucho tiempo que es usted negro?<br />
BUBY- No sé, yo siempre me he visto así en la luna de los espejitos&#8230;<br />
DIONISIO- ¡Vaya por Dios! ¡Cuando viene una desgracia, nunca viene sola! ¿Y de qué se quedó usted así? ¿De alguna caída?...<br />
BUBY- Debió de ser eso, señor&#8230;<br />
DIONISIO- ¿De una bicicleta?<br />
BUBY- De eso, señor&#8230;</p></blockquote></p>

	<p>A continuación, Dionisio, convertido en Tonini (el cambio de nombre que le introduce en el nuevo mundo que va a conocer esta noche) enseña a Paula su supuesta especialidad en el escenario: tirar los sombreros de copa al aire&#8230; ¡y que caigan al suelo! La joven Paula, emocionada, aprende enseguida&#8230;</p>

	<p>Ella también colabora a hacer del color de Buby centro de lo absurdo, al enumerar una serie de tópicos descabellados: que si Buby cantaba tristes canciones en la plantación, que si de pequeño le mordían los mosquitos y los monos y tenía que subirse a los cocoteros&#8230;</p>

	<p><strong>El segundo acto</strong> se inicia con un desfile de personajes insólitos que dan pie a palabras y situaciones de nuevo absurdas. <strong>El cazador astuto</strong> que <em>pescó</em> cuatro conejos hacía 15 días (por cierto, conejos de los que cuelgan etiquetas con&#8230; ¡el precio1) y los lleva colgados del cinturón medio descompuestos.</p>

	<p><strong>Madame Olga</strong>, la mujer barbuda a la que le aconsejan que se tiña de rubia, porque <em>donde esté una mujer con una buena barba rubia&#8230;</em>. Pero a su marido, también artista, que tenía cabeza de vaca y cola de cocodrilo, sólo le gustaban las bellas mujeres de barba negra.</p>

	<p><strong>El Odioso Señor</strong>, al que no le gustan los automóviles porque las ruedas <em>van todo el rato dando vueltas</em>, que posee cuatrocientos elefantes a los que <em>les ha puesto trompa y todo</em> y que a la bañera le echa focas porque como se baña tan frecuentemente en Noruega no puede vivir sin ellas&#8230;  Mientras intenta que Paula caiga en sus redes, va sacando de los bolsillos los objetos más estravagantes para ella: una liga, unas medias, un ramo de flores de trapo, un bocadillo de jamón, una carraca&#8230; Creando así un efecto paródico de la conquista amorosa.</p>

	<p>El final del segundo acto, cuando el futuro suegro de Dionisio, Don Sacramento, golpea la puerta, nos deja al novio escuchando el corazón de Paula con el auricular del teléfono porque ésta ha quedado inconsciente tras ser golpeada por Buby. El desenlace está cerca.</p>

	<p>El <strong>tercer acto</strong> ofrece, con el amanecer, el despertar de Dionisio a la cruda realidad que le espera. Pero esto no es obstáculo para que sigan apareciendo diálogos ridículos entre los personajes. Don Sacramento huele los conejos en descomposición que el cazador astuto dejó bajo la cama. Dionisio, asustado, cree que es Paula que ha muerto, pero entonces descubren los conejos. El diálogo no tiene desperdicio:</p>

	<p><blockquote><p>DON SACRAMENTO- ¿Qué olor es este, caballero? ¡En este cuarto hay un cadáver! ¿Por qué tiene usted cadáveres en su cuarto? ¿Es que los bohemios tienen cadáveres en su habitación?...<br />
DIONISIO- En los hoteles modestos siempre hay cadáveres&#8230;<br />
DON SACRAMENTO- (Buscando) ¡Es por aquí! (...) ¡Dos conejos muertos! ¿Por qué tiene usted dos conejos debajo de su cama? En mi casa no podrá usted tener conejos en su habitación&#8230; Tampoco podrá usted tener gallinas&#8230; ¡Todo lo estropean!<br />
DIONISIO- Éstos no son conejos. Son ratones&#8230; Aquí hay muchos&#8230;<br />
DON SACRAMENTO- Yo nunca he visto unos ratones tan grandes.<br />
DIONISIO- Es que como este es un hotel pobre, los ratones son así... En los hoteles más lujosos, los ratones son más pequeños&#8230; Pasa igual que con las barritas de Viena&#8230;<br />
DON SACRAMENTO- ¿Y los ha matado usted?<br />
DIONISIO- Los he matado yo con una escopeta. El dueño le da a cada huésped una escopeta para que mate a los ratones&#8230;</p></blockquote></p>

	<p>Cuando Don Sacramento descubre el precio al cuello del conejo (3&#8217;50), a Dionisio no se le ocurre otra cosa que decirle que, como el hotel cuenta con tantos ratones, el dueño los ha numerado para organizar concursos de caza. Así puede regalar mantones de Manila o planchas al ganador. Dionisio le envuelve los conejos a Don Sacramento y éste, muy contento, se los va a llevar a sus sobrinos para que jueguen&#8230;</p>

	<p>Finalmente Don Sacramento se va con su carraca y llega el momento de la confesión de Dionisio a Paula: &#8220;Sí, me caso, pero poco&#8221;. <strong>El desenlace se va tiñendo de sueños truncados, de alegrías fingidas, de llantos disimulados</strong> y de la marcha de Dionisio hacia un destino monótono; de la marcha de Paula hacia la misma triste realidad en la que se encontraba al principio de la obra. Parece que nada ha cambiado en los mundos de ambos protagonistas, excepto que ahora son más conscientes de dónde están situados. Y por lo tanto probablemente sean más infelices.</p>

	<p>En Papel en Blanco | <a href="http://www.papelenblanco.com/2007/05/27-tres-sombreros-de-copa-de-miguel-mihura">Tres sombreros de copa, de Miguel Mihura</a>, <a href="http://www.papelenblanco.com/2007/06/03-el-humor-en-tres-sombreros-de-copa">El humor en &#8216;Tres sombreros de copa&#8217;</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[El humor en 'Tres sombreros de copa']]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/teatro/el-humor-en-tres-sombreros-de-copa</link>
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      <pubDate>Sun, 03 Jun 2007 14:51:25 +0000</pubDate>

      <author>Eva Paris</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha_sinmarco" id="image1030" height=170 alt="Sombrero de copa" src="http://img.papelenblanco.com/2007/06/sombrerocopa.jpeg" /><strong>Tres sombreros de copa</strong> es una comedia, aunque los rasgos de humor que la caracterizan no ofrecen una comicidad clásica de abierta carcajada, sino que es más sutil. Incluso esta comicidad puede dejar algo frío al lector o espectador si no se encuadra dentro de la línea del humor absurdo, extraño e infantil que da mucha importancia al subconsciente y al lenguaje. Una isla en el teatro español de la época, más cercana al humor de <strong>Ionesco</strong> que al de la comedia amable que se estilaba en las décadas de 1930 a 50.</p>

	<p>La obra de <strong>Miguel Mihura</strong> está teñida de un <strong>humor absurdo, basado en lo inverosímil e incongruente</strong> y que el autor también cultivó en revistas como <em>La ametralladora</em> o <em>La codorniz</em>. Con el humor Mihura pretendía desarticular los tópicos, lo consabido, las apariencias. Por ello, <a href="http://www.papelenblanco.com/2007/05/27-tres-sombreros-de-copa-de-miguel-mihura">como decíamos</a>, en <strong>Tres sombreros de copa</strong> los abundantes rasgos de humor no logran paliar una sensación de desengaño y amargura final.</p>

	<p>En mi última lectura de la obra me he detenido en las situaciones más o menos cómicas que sustentan una parte importante de la obra de Mihura, y que ayudan a sobrellevar la triste realidad de los personajes que la pueblan.</p>

	<p>Empecemos por destacar particularmente <strong>3 personajes grotescos, degradados, sin personalidad, casi caricaturas</strong>: don Rosario, don Sacramento y el Anciano Militar. En ellos las características de lo desorbitado e incongruente no parecen dejar hueco a rasgos humanos verosímiles. Veámoslos uno a uno.<!--more--></p>

	<p><strong>Don Rosario</strong> es un personaje caracterizado desde el primer momento por una actuación absurda, exagerada e inverosímil. Se trata del dueño del hotel en que se alojan los protagonistas. Desde que enseña las tres lucecitas del puerto que jamás ha visto, o le ruega a Dionisio que se quede con la vieja bota que ha encontrado bajo la cama (primer acto). Hasta que al final de la obra apremia a Dionisio porque ya las criadas están tirando confeti y los criados <em>miguitas de pan</em>. Este personaje es tan exageradamente paternal con sus huéspedes que si no pueden dormir acude ¡a tocarles la corneta! O los arropa y se mete en la cama con ellos si están enfermos. Toda la actuación de don Rosario es una sarta de exageraciones y comportamientos absurdos.</p>

	<p><strong>Don Sacramento</strong> personaliza, como su nombre indica, la tradición y la convención, aparte de ser el resorte que devuelve a Dionisio a la realidad: se debe casar con su hija en pocas horas. Las alusiones a la decencia que hace don Sacramento son absurdas: las personas decentes no salen por la noche a pasear bajo la lluvia, las personas decentes deben llevar siempre una patata en los bolsillos, poner retratos de la familia en la pared, les deben gustar los huevos fritos para desayunar… En toda la obra no aparecen tan a menudo los verbos de obligación <em>tendrá, deberá, no podrá</em>, que taladran la voluntad de Dionisio. Estos mandamientos de la decencia, que aterrorizan a Dionisio (sin embargo, no es capaz de escapar a ese futuro), convierten a don Sacramento en un personaje paródico.</p>

	<p><strong>El Anciano Militar</strong> es un personaje de menos importancia en la obra, pero caracterizado grotescamente como un monigote, al igual que los anteriores. El complemento que da pie a la actuación del Militar es Fanny, otra de las chicas de <em>music-hall</em> que intentan sacar provecho de los señores ricos. Al principio se niega a regalarle a la joven ninguna de sus cruces de guerra (si ella quiere, un sombrero o una lámpara). Pero finalmente Fanny consigue su objetivo, y el Anciano le da hasta la más valiosa de las cruces que cuelgan de su uniforme. Las palabras finales del personaje, soñando con una boda, con escapar a América, con criar gallinitas y quizá tener un niño rubio, dan fe de su ingenuidad y de su infantilismo.</p>

	<p>En Papel en Blanco | <a href="http://www.papelenblanco.com/2007/05/27-tres-sombreros-de-copa-de-miguel-mihura">Tres sombreros de copa, de Miguel Mihura</a></p>      ]]></description>
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                    <item>
      <title><![CDATA[Tres sombreros de copa, de Miguel Mihura]]></title>
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      <pubDate>Sun, 27 May 2007 17:08:21 +0000</pubDate>

      <author>Eva Paris</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" id="image986" height=160 alt="Tres sombreros de copa" src="http://img.papelenblanco.com/2007/05/sombrero.jpeg" /> <blockquote><p>PAULA saluda con la mano tras los cristales. Después se vuelve. Ve los tres sombreros de copa y los coge… Y, de pronto, cuando parece que se va a poner sentimental, tira los sombreros al aire y lanza el alegre grito de la pista: “¡Hoop!” Sonríe, saluda, y cae el telón.</p></blockquote></p>

	<p>Así finaliza la obra de <strong>Miguel Mihura</strong>. No he desvelado detalles del argumento (lo haré más abajo) y la cita me sirve para incidir en su significado profundo, aquel que hace de <strong>Tres sombreros de copa</strong> una obra del siglo pasado en la que podemos rastrear mucho de nuestra vida actual.</p>

	<p><strong>Tres sombreros de copa</strong> es una de las obras teatrales más importantes de la primera mitad del siglo XX, con unas particularidades que la convierten en una obra aislada en su tiempo. La obra, escrita en 1932, aunque estrenada 20 años más tarde, sigue despertando en mí el sabor agridulce que deja un humor que sólo intenta camuflar la amargura de la vida de sus personajes.</p>

	<p>Unos personajes a los que nos gustaría empujar y despertar con el grito de: “¡Por ahí no!”. Quizá lo cómico fuera el único modo de sobrellevar el conflicto entre el ser (en el sentido pleno y libre de la palabra) y el parecer.<!--more--></p>

	<p>La obra transcurre en un solo espacio escénico (una habitación de hotel) y en una sola noche (la víspera del matrimonio entre <strong>Dionisio</strong> y <em>una virtuosa señorita</em>). Esta noche será la que le descubra a Dionisio que quizá el matrimonio no sea la vida que desea. Cuando, borracho, inmerso en el baile que se organiza en su habitación, rodeado de personajes insólitos, exclama “Yo nunca he sido tan feliz”, nos damos cuenta de la fragilidad del camino del matrimonio en que se va a embarcar.</p>

	<p>Es significativo que, de los 3 sombreros de copa que lleva para su boda, <strong>símbolos de la convención y la etiqueta</strong> en este caso, ninguno le quede bien. No hacen más que ridiculizar aún más si cabe su aspecto, convirtiéndolo en un personaje grotesco.</p>

	<p>El resorte que le lleva a dudar de su decente destino es <strong>Paula</strong>, una bailarina de <em>music hall</em> que se aloja en el mismo hotel. Dionisio no será el único personaje que dude de su futuro. Paula se ve igualmente atrapada en un falso mundo de libertad y la atracción que siente por el protagonista masculino le hará plantearse huir de ese universo. Poco le dura al lector o espectador la ilusión del mundo del espectáculo representado por Paula.</p>

	<p>Ella vive una vida en la que se deja explotar y maltratar por <strong>Buby</strong> (“Buby es malo. Pero Buby no se casa nunca… Y los demás se casan siempre”), en la que le duelen las piernas de bailar y casi no gana dinero para vivir, por lo cual se ve obligada a engañar a <em>los ricos señores</em> y dejarse querer por ellos…</p>

	<p>El <strong>impulso de libertad</strong> que ambos personajes intentan en esta noche de descubrimientos y confesiones se queda en eso, un mero impulso inicial sin consecuencias. Sueñan con escapar juntos a la playa, a Londres, a Chicago&#8230; pero con el amanecer los sueños se desvanecen. La ruptura con la convención y la monotonía en el caso de Dionisio, y la ruptura con la explotación y la falsedad en el caso de Paula, son una vana ilusión. Como ilusión simbolizan los sombreros de copa.</p>

	<p>Por eso <strong>Dionisio</strong>, al final de la obra, asustado y ridículo, no es capaz de escapar de su boda, de los huevos fritos que todo hombre decente ha de tomar para el desayuno, de las conversaciones con ancianos paralíticos y de los alaridos de su esposa al piano todos los domingos. Y por eso, <strong>Paula</strong>, al final de la obra, no cae en el sentimentalismo. Sigue lanzando el grito del espectáculo. Con una sonrisa falsa a la que lleva demasiado tiempo acostumbrada.</p>

	<p>Y los sombreros de copa, vacíos de glamour, de magia y de espectáculo, acaban en el suelo, como las ilusiones de los personajes. A cuántos de nosotros se nos caen los sombreros al suelo por no atrevernos a&#8230;</p>

	<p>Más información | <a href="http://www.realidadliteral.net/4paginaIII-5.htm">Realidad literal</a></p>      ]]></description>
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