Los libros robados de la BNE llevarán para siempre la marca del ladrón

Historia viva es lo que se está haciendo en estos momentos en la Biblioteca Nacional con los once ejemplares recuperados tras el robo del año pasado. Teníamos la idea de que los restauradores intentarían recuperar su estado original, pero resulta que el procedimiento es el contrario. Se mantendrán las huellas de las barrabasadas que César Gómez Rivero, el aspirante a Arsenio Lupin, infligió sobre las láminas para que den testimonio a futuros investigadores del incidente.
Cortes con cutter, páginas arrancadas, retoques digitales, tiras de celo, sellos falsos para ocultar los de la biblioteca, certificados falsos estampados, falsos ex-libris pegados… todas las frankensteinadas que operó Gómez Rivero para venderlas por internet forman ya parte de la historia del mapa de Ptolomeo de 1482 o la reproducción de la Pietá de Miguel Ángel. Un honor inmerecido para un chorizo pero necesario para preservar la memoria del expolio. Según la directora Milagros del Corral:
No se va a falsear nada, queremos que siempre sea visible la mutilación y habrá una nota en cada una de las obras explicando cuáles son las falsificaciones, las intervenciones que se ha hecho y cómo se han llevado a cabo.

La rocambolesca historia de los mapamundis de las Cosmografías de Ptolomeo robados en la Biblioteca Nacional de España está llegando a su fin. Los ministros de Interior y de Cultura han devuelto hoy a su lugar legítimo diez de los ejemplares robados por el español de origen uruguayo y residente en Buenos Aires César Gómez Rivero, que consiguió dar el golpe amparándose en su carnet de investigador.
Parece que Rosa Regás tuvo razón en cuanto a la identidad del ladrón de los dos ejemplares de mapas mundis de Ptolomeo de la Biblioteca Nacional. Se trata de César Gómez Rivero de 60 años que, en la noticia que leo, aparece presentado como “ciudadano español de origen uruguayo y residente en Argentina”.
Acertaron las quinielas: es mujer y sobradamente preparada. La nueva directora de la Biblioteca Nacional, Milagros del Corral, tiene nombre de esperanza. Ella ha sido la escogida por el
