No, no se equivocan de página: esta no es una web de deportes de invierno por muy blanca que sea la página y por mucho blanco que tenga el título de este artículo. Tranquilos. Ya decía Alfonso Ussía en el segundo tomo de ‘El tratado de la buenas maneras’ que lo de esquiar puede resultar ser un pelín hortera y cursi. Eso decía él.
Pero al igual que uno que se tira con esquíes por una pendiente blanca, con esa misma locura se lanza el escritor sobre la página en blanco. Y no nos pongamos tiquismiquis con el color: si la pantalla fuera verde pistacho, azul cobalto o rosa chicle, la sensación sería la misma: blanco vacío, vértigo blanco. Arrancar no es fácil, ni para esquiar ni para escribir.
Por eso, los que quieran comenzar a escribir tienen que aprender esto primero: la literatura es un desafío y es hija de la victoria del buen oficio contra la nada, contra el no ser, contra la inexistencia. Porque nada de lo que escribimos es cierto y ciertamente nada de ello será nunca verdad, aunque te compren los derechos de tu novela para hacer una película.

Hace un par de días, más exactamente el día 20 de abril de 2010, se conoció al ganador del X Premio Reino de Redonda fundado por Javier Marias en el año 2001 para premiar a escritores y cineastas. Este año el ganador es alguien a quien, en lo personal, valoro mucho y del cual me doy cuenta no hemos hablado con la frecuencia que ameritaría en Papel en Blanco. Se trata de Milan Kundera el reconocido autor de
Mucho hemos recorrido desde los juicios por obscenidad pública que tuvieron que afrontar Flaubert por Madame Bovary (dignamente ganado) y Baudelaire por Las Flores del Mal (bochornosamente perdido), pero ser escritor hoy en día no está extento de riesgos. Los siguientes temas sólo deben ser abordados por profesionales rigurosos concienciados de las implicaciones de su trabajo, o por gente ansiosa de una publicidad instantánea aún a costa de su integridad económica o física.
Vamos con la primera novela del ahora reputado filósofo Alain de Botton, aunque llamar novela a Del amor quizá es un poco inexacto. Mejor sería: disección quirúrgica del proceso del enamoramiento, el emparejamiento y la posterior disolución de la relación. Pero como queda algo largo, lo dejaremos en “novela filosófica” sobre el amor. Aunque, si bien es cierto que hay mucha filosofía y erudición academicista en Del amor y escaso argumento, ello no es sinónimo de sopor ni de falta de emoción. Del amor es muy entretenida, jugosa y hasta emocionante.
La revista Claves de razón práctica siempre figura entre las más prestigiosas del país. Aunque no esté tan ocupada de los asuntos culturales como Quimera, siempre se considera una referencia para los debates de ideas en este país: o sea, de política. No es que no haya más ideas, es que sencillamente sería una tarea ardua, y hasta filosófica, enfocarlas de otro modo tan poco español. Para eso ya están los ingleses, los franceses o hasta la tradición Occidental así en mayúsculas, que estos son intelectuales. Aún así la revista sirve también para ver los temas que le han preocupado al país de 1995 hasta 2006. Preocupan, como siempre, temas de intéres y boca general: mundialización, final del imperio, triunfo del capital.
Si hace algunos días hablábamos de la reconciliación de Alemania con su gran escritor contemporáneo, 
