
Como todos los lectores de género no puedo resistirme a hacer mi lista, una lista que año tras año me veo obligada a revisar. Y como todas las listas personales, es completamente subjetiva. Si algún día hiciera una lista de personajes indispensables de la Ciencia Ficción de aventuras comenzaría, como ya hice, con Lazarus Long, pero me costaría mantener su primacía delante de ese pequeño hiperactivo explosivo, insaciable y apasionado que es Miles Vorkosigan.
Miles Vorkosigan tiene carisma, te conquista y te embelesa. Quieres saber hasta donde llegará en cada una de sus aventuras. Es un héroe metido en un cuerpo deforme y enfermo, un hombre que arrastra multitudes y rehace la historia, lidera ejercitos y hace caer gobiernos, todo con una responsabilidad irresponsable que hace que nadie se resista a un encanto arrollador, excepto todo aquel que pretenda disciplinar su espíritu.
La serie de sus aventuras ha proporcionado a la autora, Lois McMaster Bujold, los prestigiosos premios Locus, Nebula y Hugo en numerosas ocasiones. Se llevó el Nébula y Hugo de 1989 a la mejor novela corta por ‘Las montañas de la aflicción’, el Hugo de 1991 por ‘El juego de los Vor’ , otro Hugo de 1992 por ‘Barrayar’ y Hugo y Locus de 1995 por ‘Danza de espejos’. Si no me falla la memoria, que ningún autor tenga tantos premios del género si no nos remontamos al viejo Heinlein.
Toda la serie se enmarca en lo que viene a conocerse como la “Space Opera”, un subgénero de la ciencia-ficción que mezcla las aventuras espaciales con la novela de aventuras, una especie de “Tres Mosqueteros” en la que en vez de caballos hay naves espaciales y en la que no faltan las intrigas y los duelos, los Imperios Galácticos y los aspectos románticos.

