
Continúo con mi particular recuperación de los libros que he leído que ya os presenté en su día. Hoy le toca a Descansa en paz, de John Ajvide Lindqvist. En realidad, lo terminé de leer hace cosa de un par de semanas, pero ya se sabe, los compromisos… Como ya os conté en su momento, tenía muchas ganas de leer este libro, y en poco tiempo lo tuve en mis manos. Después, ya sabéis cómo son estas cosas, vas leyendo, uno, otro, y siempre se te queda alguno colgado…
‘Descansa en paz’ es un libro donde los muertos vuelven a la vida. Podríamos llamarlos zombies, pero no lo son, al menos tal y como el común de los mortales se imagina a los zombies. Estocolmo en Agosto. Una ola de calor como nunca se ha visto azota la ciudad, unido a un extraño fenómeno eléctrico que impide desconectar los aparatos enchufados o las luces encendidas.
Y, de repente, todo cesa. Comienza entonces algo inimaginable: los muertos comienzan a salir de sus tumbas, los cadáveres despiertan en las morgues de los hospitales. Y lo que quieren es volver a sus casas, seguir vivos, aparentar normalidad… Todo esto, por supuesto, ante la atónita y aterrorizada mirada de los vivos.


Julio Cortázar es uno de esos autores que está más allá del bien y del mal, un autor, un hombre, que siempre se movió en los extremos a la vez que en los intersticios. No puede uno mantenerse incólume ante la mención de su nombre ya que su obra, su vida y su imagen han dejado una marca inconfundible en el imaginario hispanoamericano. Toda una mitología se ha tejido en torno a su larga y desgarbada figura supuestamente en eterno crecimiento; y es que, no en balde, para muchos Julio es el Cronopio Mayor.
El pasado 23 de septiembre se cumplieron 35 años del fallecimiento de una de las más importantes figuras literarias chilena: Pablo Neruda. El aniversario pasó casi desapercibido (incluso para nosotros) aunque en Chile se han realizado algunas actividades para honrar a quien ganara el Premio Nobel de Literatura en 1971. 