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	<title>Papel en blanco</title>
	<link>http://www.papelenblanco.com</link>
	<description>Blog sobre literatura, el arte de los libros y el apasionante mundo de la lectura.</description>
	<pubDate>Wed, 11 Jun 2008 17:42:00 GMT</pubDate>
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      <title><![CDATA[Entrevista a Enrique Arias Vega (II)]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/2008/06/11-entrevista-a-enrique-arias-vega-ii</link>
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      <pubDate>Wed, 11 Jun 2008 16:24:48 GMT</pubDate>
      <author>Jaime Valero</author>
      <description><![CDATA[	<p><img id="image3482" src="http://img.papelenblanco.com/2008/06/ariasvega.jpg" class="derecha" alt="Enrique Arias Vega disfrutando de la lectura" /></p>

	<p><blockquote><p>La frontera entre lo que transcurre fuera de nosotros y lo que imaginamos que se produce ahí es muy tenue. La realidad y la fantasía, en el fondo no son más que dos caras de la misma moneda en que consiste la vida.</p></blockquote></p>

	<p>(continuación de la <a href="http://www.papelenblanco.com/2008/06/10-entrevista-a-enrique-arias-vega-i">entrevista</a>)</p>

	<p><strong>Un bocado a los relatos de Enrique</strong></p>

	<p><strong>PeB: En &#8216;Regreso a Lisboa&#8217;, el protagonista se reencuentra con un viejo amor de juventud. Su sorpresa es mayúscula cuando comprueba en qué se ha convertido aquella muchacha rebelde y revolucionaria. ¿Crees que el paso de los años acaba inevitablemente con el idealismo y la rebeldía de la juventud?</strong><br />
EAV: No necesariamente. A veces sucede justo lo contrario. Lo que sí ocurre es que, con el tiempo, uno se va descubriendo a sí mismo y se deja llevar por sus convicciones mucho más que por la moda, la conveniencia o la opinión de los demás, como le pasaba cuando era más joven.</p>

	<p><strong>PeB: &#8216;El viaje&#8217; refleja lo engañosos que pueden ser nuestros prejuicios y las primeras impresiones. ¿Crees que, a pesar de todo, las intuiciones pueden ser válidas, o que sólo podemos opinar con propiedad de alguien después de haberlo tratado?</strong><br />
EAV: Claro que las intuiciones son válidas y que hay unas personas mucho más intuitivas que otras. Lo que <strong>El viaje</strong> muestra, al igual que otros relatos de <strong>Nada es lo que parece</strong>, es que muchas veces sólo vemos aquello que queremos ver y que todos los indicios los reacomodamos para que se ajusten a nuestros prejuicios. Por eso no suele haber dos testigos de cualquier acontecimiento que nos relaten la misma versión de lo ocurrido.<a name="more"></a></p>

	<p><strong>PeB: En &#8216;El negro&#8217;, el protagonista ejerce esta profesión oculta de sobra conocida en el mundillo literario. ¿Crees que, el hecho de que existan, confirma que en el mundo de la literatura es indispensable tener un nombre para que te lean? ¿No habrán quedado grandes autores, de los que nunca sabremos nada, a la sombra de personas mediocres que sí han alcanzado la fama?</strong><br />
EAV: Tu reflexión me parece muy oportuna y sugerente. La Historia está conformada en gran medida por el azar, por lo que podía haber sucedido pero no ocurrió. Lo mismo pasa en el mundo de la literatura. ¿Cuántos manuscritos maravillosos jamás han visto la luz por la falta de convicción o de empeño de sus creadores? ¿Cuántas ideas geniales no les habrán sido robadas a sus autores por otros escritores más mediocres? Así podríamos seguir indefinidamente. Y eso sin contar con los apaños literarios, con los premios amañados, con la compra de voluntades y votos, etcétera, etcétera.</p>

	<p><strong>PeB: &#8216;Enigma en el trapecio&#8217; es una parodia de los cuentos detectivescos cuyas ingeniosas tramas entran a veces en el terreno de lo inverosímil. ¿Concibes la parodia como un homenaje desenfadado a aquellos géneros y obras que admiramos, o más bien como un medio de ridiculizar lo que no nos gusta?</strong><br />
EAV: Pueden darse los dos casos. Para parodiar algo, tienes que conocerlo a fondo; si no, en vez de una parodia es un fiasco. Pero, a la vez, supone un arreglo de cuentas con aquello que remedas. De alguna manera lo hago conmigo mismo en el primer relato de mi antología <strong>El escritor de cuentos</strong>. El haber iniciado con él el volumen de <strong>Nada es lo que parece</strong> viene a ser como una declaración de principios, un aviso de que no hay que fiarse ni del propio autor: ¿quién te dice que no sea un farsante este tipo al que estás comenzando a leer? Todo es posible, hasta eso, porque &#8216;nada es lo que parece&#8217; a simple vista.</p>

	<p><strong>PeB: En &#8216;El accidente&#8217; entras en el terreno del relato fantástico, pero sin alejarte del todo de un contexto cotidiano. ¿Crees que lo mágico, lo extraordinario, puede aparecer en el transcurso de nuestra vida diaria?</strong><br />
EAV: Sí, <strong>El accidente</strong> es un relato fantástico, digamos que sobrenatural. Pero verosímil. Como bien dices, toda la escenografía es realista, detalladamente cotidiana, para contrastar aún más el final del relato con su desarrollo algo expresionista, si cabe decirlo así. En alguna medida ocurre también en otros relatos míos, como <strong>También puede sucederle a usted</strong> o <strong>Quiero contárselo a mi madre</strong>. Y es que la frontera entre lo que transcurre fuera de nosotros y lo que imaginamos que se produce ahí es muy tenue. La realidad y la fantasía, en el fondo no son más que dos caras de la misma moneda en que consiste la vida.</p>

	<p><strong>Últimos apuntes</strong></p>

	<p><strong>PeB: ¿Quiénes son tus cuentistas favoritos?</strong><br />
EAV: Muchos. Sin ánimo de establecer jerarquía alguna, he ahí unos cuantos: Mark Twain, Edgar Allan Poe, Anton Chejov, Guy de Maupassant, Julio Cortázar…</p>

	<p><strong>PeB: ¿Estás preparando algún otro proyecto literario para el futuro?</strong><br />
EAV: Todo escritor no tiene uno, sino varios proyectos literarios. Está a punto de salir una pequeña recopilación de artículos periodísticos: <strong>Valencia, entre el cielo y el infierno</strong>, cuya temática resulta obvia a tenor del título. Y, más a largo plazo, me he metido con mi primera novela larga —tengo publicada otra, <strong>El ejecutivo</strong>, pero más corta—que se titulará <strong>En busca de René Irasaqui</strong>.</p>

	<p><img id="image3483" src="http://img.papelenblanco.com/2008/06/nadaEsloQparece.jpg" class="centro" alt="El nuevo libro de relatos de Enrique Arias Vega" /></p>

	<p>Blog del autor | <a href="http://blogs.periodistadigital.com/enriqueariasvega.php">A contracorriente</a><br />
Más información | <a href="http://www.edicionesbeta.com/">Ediciones Beta </a></p>


 ]]></description>
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    <item>
      <title><![CDATA[Entrevista a Enrique Arias Vega (I)]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/2008/06/10-entrevista-a-enrique-arias-vega-i</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/2008/06/10-entrevista-a-enrique-arias-vega-i</guid>
      <pubDate>Tue, 10 Jun 2008 17:46:02 GMT</pubDate>
      <author>Jaime Valero</author>
      <description><![CDATA[	<p><img id="image3471" src="http://img.papelenblanco.com/2008/06/vegadesarrollo.jpg" class="centro" alt="Enrique Arias Vega junto a su ultimo vastago" /><strong>Enrique Arias Vega</strong> (Bilbao, 1943) es un veterano periodista y economista que se ha dejado abrazar por la magia de la literatura. Compagina sus artículos para diversos medios de comunicación (entre los que se cuentan <strong>ABC</strong>, <strong>El Periódico de Catalunya</strong> y <strong>El Adelanto</strong>) con una serie de relatos con los que busca soprender y entretener a sus lectores, sin escatimar en sanas dosis de humor que lo llevaron a publicar en revistas como <strong>El Jueves</strong> y <strong>Macho</strong>. También podemos verlo en diferentes canales autonómicos de televisión, en donde participa en tertulias dedicadas a la actualidad social y política. <strong>Ediciones Beta</strong> ha publicado su novela corta titulada <strong>El ejecutivo</strong> y también su obra más reciente: <strong>Nada es lo que parece</strong>. Una extensa recopilación compuesta por relatos seleccionados de entre los últimos veinte años en la que lo inesperado acecha tras cualquier esquina de nuestra realidad.</p>

	<p><blockquote><p>El cuento es un guiño fugaz al lector o un gancho boxístico, como dice Julio Cortázar, que se resuelve en un santiamén. Por eso me siento más cómodo en el cuento.</p></blockquote></p>

	<p><strong>El encanto del relato</strong></p>

	<p><strong>PAPEL EN BLANCO: En la introducción del libro explicas tu preferencia por el cuento como género literario. ¿Por qué crees que en España se cultiva tan poco el relato en favor de la novela, al contrario de otros lugares como Rusia, Inglaterra o Latinoamérica?</strong><br />
ENRIQUE ARIAS VEGA: Es verdad que en España se publican pocos libros de relatos, aunque siempre ha habido grandes cultivadores del género, como <strong>Leopoldo Alas</strong>, <strong>Ignacio Aldecoa</strong>, el primer <strong>Luis Goytisolo</strong>… Sí que creo que se escriben cuentos, como lo evidencia la cantidad de concursos y premios establecidos a lo io largo de toda España. Lo que sucede es que a nuestros lectores debe parecerles un género menor y se decantan por la novela, que les permite enfrascarse en ella durante varias semanas, en vez de la inmediatez del cuento.<a name="more"></a></p>

	<p><strong>PeB: Haruki Murakami afirmó que para él escribir novelas es un reto, mientras que escribir cuentos es un placer. ¿Compartes esta opinión?</strong><br />
EAV: En mi caso es cierto. Por formación o deformación profesional como periodista, quiero contar las cosas en seguida y me aburre la premiosidad de exposición que requiere una novela. En cambio, el cuento es un guiño fugaz al lector o un gancho boxístico, como dice <strong>Julio Cortázar</strong>, que se resuelve en un santiamén. Por eso me siento más cómodo en el cuento.</p>

	<p><strong>Peb: Muchos de los cuentos de &#8216;Nada es lo que parece&#8217; han sido premiados en diversos certámenes literarios. ¿Consideras estos concursos como una buena forma de darse a conocer y también de ganarse un poco las habichuelas en el complicado mundo de la literatura?</strong><br />
EAV: Salvo alguna excepción que no conozco, nadie puede ganarse la vida con los premios literarios. Sí que suponen, en cambio, en los concursos más importantes, la posibilidad de que un autor se dé a conocer a los lectores y, sobre todo, a las casas editoriales. Gracias a ellos pueden iniciar una fructífera vida literaria, como fue el caso de <strong>Juan José Millás</strong> con el <strong>Premio Nadal</strong>. En lo que a mí respecta, me sirven simplemente de estímulo: son la justificación para seguir escribiendo y la comprobación de que no es que haya acertado en uno u otro cuento concreto, sino que la calidad media de mis relatos aguanta la criba de la opinión ajena; no en vano uno escribe para que le lean los demás.</p>

	<p><strong>Y nos fuimos a contar historias&#8230;</strong></p>

	<p><strong>PeB: Trabajas como periodista desde hace décadas, ¿hasta qué punto consideras que ha influido el estilo propio del periodismo en tu narrativa?</strong><br />
EAV: Ya lo he dicho antes. Yo llevo publicados miles de artículos y sigo escribiéndolos casi todos los días. Intento que sean directos, claros y contundentes. Cualquier periodista que se precie de serlo, además, si le basta usar seis palabras para contar algo no utiliza sesenta. Es lo que a mí me pasa y creo que, para bien, se nota en mis relatos.</p>

	<p><strong>PeB: Los finales de tus relatos son siempre sorprendentes y no suelen faltarles buenas dosis de humor e ironía. ¿Los tienes previstos de antemano cuando te pones a escribir o dejas que sea la propia historia la que te lleve hasta ellos?</strong><br />
EAV: Cuando voy a contar una historia tengo antes la visión completa de la misma: soy yo quien controla su desarrollo y no es éste el que me condiciona a mí. La sorpresa que dices, la busco deliberadamente. Cuando veo o imagino algo que narrar, siempre pienso cómo impactar con ello al lector, que no le resulte intrascendente y prescindible; si así fuese, no tendría sentido el escribirlo. Pero es que, además, creo que las cosas nunca son como parecen a simple vista. Por eso, la labor del escritor, del artista en general, o del intelectual, consiste en profundizar en la realidad y descubrir qué hay más allá de las apariencias. En cuanto a lo de la visión humorística de muchos de mis relatos, se trata de una característica personal: no puedo evitar el acercarme a los hechos con cierta mirada irónica. Creo que el humor es la manera más inteligente de abordar la realidad.</p>

	<p>Blog del autor | <a href="http://blogs.periodistadigital.com/enriqueariasvega.php">A contracorriente</a><br />
Más información | <a href="http://www.edicionesbeta.com/">Ediciones Beta</a><br />
En Papel en Blanco | <a href="http://www.papelenblanco.com/2008/06/11-entrevista-a-enrique-arias-vega-ii">Entrevista a Enrique Arias Vega (II)</a></p>


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