Las máximas novedades que encontramos esta semana en la lista de libros más vendidos son variaciones e intercambios de posiciones, tal como ha ocurrido en las últimas entregas.
Esto nos anima a retomar las cuestiones planteadas en el principio de esta serie: ¿cuál es la eficacia de las listas de ventas como herramientas de promoción? ¿dónde empieza una y termina otra si no son la misma cosa?
En el apartado de libros de ficción, intercambios de puestos apenas significativos salvo en el caso de Ruiz Zafón, que sube desde la décima a la quinta posición.
1. Los hombres que no amaban a las mujeres: Stieg Larsson mantiene un liderato indiscutible tras treinta y una semanas de permanencia en la lista de más vendidos.
2. La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina: la obra publicada por Destino se mantiene en segunda posición trece semanas después de entrar en lista.
3. El fuego: Hatherine Neville recupera la tercera posición ascendiendo un puesto con esta entrega de Plaza & Janés en su séptima semana de permanencia entre los más vendidos.

La
Seguir cada semana la lista de libros más vendidos permite, en función de la misma, detenerse en algunas reflexiones. ¿A qué se debe la reticencia de títulos permanentes cada semana? ¿Mercadotecnia, boca a boca, acuerdos previo pago entre editoriales y periódicos? ¿Imaginan cómo sería esta cuestión si en radios y televisiones se publicitaran libros? ¿Cuántos ejemplares semanales será preciso vender para acceder al puesto número diez de la lista?
Los lectores parecen mantener sus preferencias de lectura y apenas experimentan cambios las listas de títulos más vendidos durante la semana del 24 al 31 de enero.
Microblogging, nanoblogging y lifestreamig son al menos tres conceptos que se han transformado en herramientas cotidianas para quienes nos relacionamos y trabajamos en la red. Todas ellas consisten en el uso de pequeños bloques de texto compartidos en Internet y que son mensajes concentrados de sentido.
En su ensayo de 1967 Cibernética y fantasmas. Apuntes sobre la narrativa como proceso combinatorio
Pues si, la pregunta es bastante extraña, por no decir falta de toda cordura. Pero a Henry Keazor, catedrático, historiador de arte para más señas, se le ocurrió afirmar en Berlín que la famosa serie de televisión debería ser considerada una obra literaria y yo quiero tomarla como excusa para iniciar una reflexión que seguramente trascenderá este post. 
