'El arte de morir', de Émile Zola
Recién publicado por El Olivo Azul en su colección Narrativas, El arte de morir recoge cuatro nouvelles (relatos largos o novelas cortas) de Émile Zola articulados en torno a la idea de la muerte, sea ésta abordada como idea, como necesidad o, simplemente, como hecho.
Émile Zola (París, 1840-1902) es considerado el padre del naturalismo, corriente literaria cuya máxima consiste en reproducir la realidad con objetividad casi documental, tanto en sus aspectos más excelsos como en los más vulgares. Dentro de esa línea escribió la serie ‘Les Rougon-Macquart’, compuesta por veinte novelas en las que ilustró su teoría literaria a través de una saga familiar; algunos de los títulos más conocidos son ‘Nana’, ‘Germinal’ y ‘La bestia humana’.
En 1898 Zola tomó partido en el famoso caso Dreyfus y publicó su Yo acuso (una carta abierta al Presidente de la República, M. Félix Laure) en el periódico L’Aurore. En él denunciaba la hipocresía de las autoridades y de la sociedad francesa en general por su actuación en el juicio al capitán de origen judío Alfred Dreyfus. La publicación de este texto no sólo le propinó serias amenazas, sino que finalmente fue juzgado y condenado al exilio. Zola murió en 1902 en su casa de París, supuestamente asfixiado, aunque siempre se sospechó que, en realidad, fue asesinado.
Más que los datos biográficos de uno de los escritores más grandes del XIX, me propongo dar cuenta del concepto del arte (y de la vida) que poseía, elementos que influyen indudablemente en su relevancia como creador literario.