
Hay libros que te sorprenden y te golpean con fuerza. Incluso siendo apenas un relato, o a lo mejor incluso por eso. A veces es una intuición o, como en este caso, el consejo de una persona en la que confías, pero hay libros que te incitan a dejar todo lo que estés haciendo o leyendo en ese momento, que te imponen la necesidad de ser leídos. Algo así me ha pasado con Paradero desconocido de Kressmann Taylor, que hizo que abandonara momentáneamente el libro que estaba leyendo para sumergirme en su historia.
1932. El alemán Martin Schulse decide volver a su país y dejar al cargo de su floreciente galería de arte a su socio, un judío norteamericano, Max Eisenstein. Comienza así un intercambio epistolar entre Munich y California, entre dos hombres que se han querido como hermanos. Sin embargo, lo que comienza como un intercambio afectuoso, pronto tenderá hacia un horror inimaginable con la nueva situación de Alemania como telón de fondo.
Escrito en 1938, ‘Paradero desconocido’ se convierte en un relato visionario y estremecedor. En apenas ochenta páginas descubrimos el horror ideológico de una Alemania subyugada por un lider carismático y terrible, el sufrimiento por ver como los seres a los que hemos querido cambian sus ideas de una manera tan radical. Una denuncia contra el nazismo que causó un revuelo inmediato. La propia autora nos habla de la situación de su país en esos tiempos:

Setenta y cinco años después de que los nazis saquearan la colección privada de libros de
Alemania se preparar para recordar este 10 de mayo el 75 aniversario de 