'Los hermanos corsos' de Alexandre Dumas

Cuando por casualidad vi en la librería Los hermanos corsos de Alexandre Dumas, se me olvidaron completamente todos los libros que tengo pendiente en mi casa por leer. Y es que Dumas es el autor de mi obra favorita desde hace muchos años, El conde de Montecristo, una historia que a mi modo de ver lo tiene todo. Es normal entonces que cuando veo alguna novedad suya que nunca ha llegado a mis manos, me deje llevar.
Ni que decir tiene que he disfrutado muchísimo con esta novela que se lee casi de un tirón, es muy cortita. Una vez más Dumas demuestra una habilidad absolutamente extraordinaria a la hora de escribir, ¿cómo se puede escribir con tanta facilidad y tan bien? Da la impresión que está escrita como quien no quiere la cosa, en un rato de descanso.
Lo primero que llama la atención es que la historia está contada en primera persona por el propio Dumas, casi como un cuaderno de uno de sus muchos viajes. Será aquí donde nos surja la primera duda, ¿dónde empieza o acaba la realidad? Desde luego, tampoco necesitamos saberlo para que consiga tener toda nuestra atención.
Así, en ‘Los hermanos corsos’ nos cuenta sus peripecias en un viaje a la isla de Córcega en el año 1841, donde se alojará en la casa de los de Franchi. Allí se encontrará con la señora de la casa y su hijo Lucien, un chico muy extrovertido que está totalmente integrado en la isla, de donde no quiere salir.


