
Deseo que se haga cuanto sea posible para que se publique el Gatopardo (el manuscrito válido es el que figura en un solo cuaderno grande escrito a mano).
Giuseppe Tomasi di Lampedusa lo dejó bien claro en una carta testamentaria que escribió en mayo de 1957, dos meses antes de morir. Lo cierto es que no llegó a ver publicada su gran obra que, un año atrás, había sido rechazada por dos de las editoriales italianas más importantes, Mondadori y Einaudi. Finalmente fue en 1958 cuando Giorgio Bassani, novelista, le dio una voto de confianza a El Gatopardo y la publicó en Feltrinelli. Ésta fue la versión “canónica” durante diez años, la misma en la que se basó Luchino Visconti para filmar la película protagonizada por Burt Lancaster, Claudia Cardinale y Alain Delon.
Pero en 1968 el catedrático Carlos Muscetta levantó la mano para anunciar que había encontrado “centenares de discrepancias, algunas notables” entre el manuscrito original que dejó Lampedusa poco antes de morir y el texto que estaba publicado. A pesar de ello, las diferencias “no modificaban sustancialmente la obra”.

Hace unos días
A partir de hoy el Cantar del Mio Cid es más grande que nunca. La nueva edición presentada por el profesor y poeta Alberto Montaner contiene fragmentos de texto que hasta ahora se habían considerado ilegibles. Montaner ha conseguido descifrarlos aplicando una técnica de microscopio y vídeo al único manuscrito que se conserva, el de Per Abbat de 1207. Un trabajo que describe el catedrático y académico Francisco Rico como tan minucioso y exhaustivo como quijotesco y disparatado.