<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0">

  <channel>
	<title>Papel en blanco</title>
	<link>http://www.papelenblanco.com</link>
	<description>Blog sobre literatura, el arte de los libros y el apasionante mundo de la lectura.</description>
	<pubDate>Mon, 24 Mar 2008 21:33:12 GMT</pubDate>
	<generator>http://www.papelenblanco.com</generator>

	
    <item>
      <title><![CDATA[La isla en la literatura como espacio de la fantasía (II)]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/2008/03/27-la-isla-en-la-literatura-como-espacio-de-la-fantasia-ii</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/2008/03/27-la-isla-en-la-literatura-como-espacio-de-la-fantasia-ii</guid>
      <pubDate>Thu, 27 Mar 2008 07:00:47 GMT</pubDate>
      <author>Paolo Fava</author>
      <description><![CDATA[	<p><img class="derecha" id=image2909 alt=robinson-crusoe2.jpg src="http://img.papelenblanco.com/2008/03/robinson-crusoe2.jpg" />La isla como microcosmos deriva de un elemento mítico anterior: el de la simbiosis entre la isla y su dueño, o según marca el arquetipo, su dueña la maga. Se ha demostrado suficientemente en la <strong>Odisea </strong>de Homero que, en las islas en las que no se manifiesta la monstruosidad o el poder olímpico, son las mujeres las que cautivan y encierran a Ulises. Las dos magas, Circe y Calipso, y Nausicaa la princesa Feacia que tiene en su mano el retorno del héroe. A través de la magia, la isla y la maga son una.</p>

	<p>La isla adquiere un significado femenino a partir de una serie de símbolos que la acompañan: la fertilidad y la frondosidad (derivadas del mito de la isla afortunada), el espacio uterino-amniótico, las ideas de “virginidad”, de “cuevas” y “tesoros” a los que el héroe, atravesando el mar como espacio de iniciación tradicional masculino, accede en forma de naufragio o conquista. Y si en el caso de <strong>La Tempestad</strong> el mago Próspero es un hombre, debe valerse de su hija Miranda (que no ha conocido otra cosa que la isla) como seductora de los náufragos para que sus planes triunfen.</p>

	<p>En las novelas de caballería la isla es un equivalente simbólico al castillo de la dama que busca encerrar consigo al protagonista, pero permite acciones propias del régimen expansivo: en la isla de Alcina (<strong>Orlando Furioso</strong>) hay ejércitos contra los que luchar y ciudades que conquistar: un microcosmos entero que dominar, en fin, pero un microcosmos sobre-natural. En la parodia quijotesca, lo único que tiene de isla la <strong>Ínsula Barataria</strong> en la que acaba Sancho es su carácter de encerrona. Sancho nunca llega a hacerse con el control pese a sus demostrar dotes de liderazgo porque alrededor suyo se ha tejido una farsa carnavalesca que le tiene a él de bufón, manifestándose en parodias de los fantástico como los apaleamientos por enemigos invisibles que sufre el desgraciado gobernador.<a name="more"></a></p>

	<p><strong>Robinson Crusoe</strong> hace saltar por los aires las concepciones clásicas. En esta novela encontramos un acercamiento positivista a la isla en tanto que espacio natural. El primer hombre blanco que la pisa no sólo la aborda con criterios racionalistas, sino prácticos: es el primer civilizador, el usufructuario de sus bienes naturales. Se convierte así en única medida de su mundo, adquiere por la técnica lo que el mito reserva a la magia y a la conquista heroica. Con todo, en Robinson Crusoe encontramos una de las primeras muestras del uso del fantástico moderno, enunciado por <strong>Todorov</strong> como la ambigüedad entre una explicación racional o  sobrenatural, en el episodio de la huella. Robinson Crusoe se cree sólo en la isla pero encuentra una única huella de pie en la arena, lo cual le llena de terror y angustia, y produce suspense en el lector. Más tarde descubrimos que los caníbales visitan la isla: pero cómo pudieron dejar una única huella en una playa desierta, o si realmente fueron ellos los responsables, es algo que nunca se llega a explicar.</p>

	<p>La isla queda por lo tanto como el espacio de la posibilidad en el que todo cabe y se ofrece a la experimentación ficcional, abriendo los brazos de par en par a la ciencia- ficción. En <strong>La isla del doctor Moreau</strong> encontramos una inversión del mito de Circe, inexplicable sin el precedente de Robinson Crusoe: mientras que Circe transforma a los hombres en animales para dominarlos, Moreau transforma a los animales en hombres para civilizarlos. Ambos fracasan, por distintos motivos: y es que mientras Circe pertenece a un contexto maravilloso, en dónde los acontecimientos están llamados a ocurrir, Moreau se mueve en la probabilidad. Su éxito era sólo una hipótesis que, respondiendo a la visión pesimista existencial de H.G. Wells, finalmente se ve frustrada. Del mismo modo, la <strong>Isla Misteriosa</strong> de Julio Verne en la que el capitán Nemo tiene su base acabará atrapando tanto al inventor como a su creación, el Nautilus.</p>

	<p>La ciencia-ficción moderna ha extendido los atributos de la insularidad al ámbito de la conquista espacial, sustituyendo la isla por el planeta y el mar por un elemento igualmente indeterminado: el espacio profundo. Las novelas marcianas de Edgar Rice Burroughs adoptan los mismos esquemas de descubrimiento, heroicidad y conquista (de mundo y mujer) que el epicismo reserva a las islas y que se siguen sucediendo en los géneros de ciencia-ficción galáctica tales como Star Wars o Star Trek. Pero tanto la isla como el planeta quedan reservados para la experiencia de la extraneidad para el individuo, lo inefable e incluso la trascendencia. Así lo abordan películas como <strong>2001: Odisea en el espacio</strong> de Stanley Kubrick o <strong>Solaris</strong> de Andrei Tarkovsky.</p>

	<p>Como señala Mario Tomé, “Lo continental es la norma, mientras que la isla es la excepción”. Ésta no es sólo una máxima aplicable al estudio de los mitos: desde Darwin sabemos que se trata de una evidencia evolutiva. Las islas son microsistemas aparte, universos paralelos que se rigen con reglas propias derivadas de una temporalidad escindida y en dónde lo asombroso, lo monstruoso y lo diferente pueden ser norma. Ante enigmas científicos tan fascinantes como el del Homínido de Flores, el mito parece adquirir una dimensión palpable que desafía al escepticismo más empecinado.</p>

	<p>En Papel en Blanco | <a href="http://www.papelenblanco.com/2008/03/26-la-isla-en-la-literatura-como-espacio-de-la-fantasia-i">La isla en la literatura como espacio de la fantasía (I)</a></p>


 ]]></description>
    </item>
	

  </channel>
</rss>
