Me viene ahora a la cabeza el éxito artístico de la mayoría de miembros de la familia Bardem; actores, escritores, directores; o de la familia Flores, cantantes, actrices, compositores. Al ser interpelada Pilar Bardem acerca del creciente éxito de su hijo Javier (mucho antes de que ganara el Oscar), expresó que su hijo se lo había ganado, que se lo había currado desde cero.
Sin desmerecer el trabajo artístico de los miembros de estas familias, sin duda (a no ser que tengamos una idea casi mística del poder de la genética) es cuando menos sospechoso que todos ellos hayan logrado prosperar artísticamente en mayor o menor medida. Lo cual hace pensar que no parten de la nada; nacer Barden o Flores es garantía de que al menos se te escuchará con más atención; también se te criticará más, por supuesto, pero partes de una situación distinta del cualquier otro artista anónimo.
Porcentualmente, dado que hay miles de millones de personas en el mundo, deben de existir cientos o miles de artistas con las mismas o incluso mejores cualidades que Javier Bardem, pero sólo hay un Javier Bardem porque sólo hay un foco informativo poderoso incidiendo en él y no en otros cientos de actores similares que se deben conformar haciendo obras de teatro amateur.

Como se prometía en
Tras el fragmento de Jared Diamond del
Muchos lectores de novela recelan de las prosas crípticas, recargadas, originales y, sobre todo, pedantes. A tenor de ello, no hace mucho me formularon una pregunta que, aunque ingenua, no me veía capaz de responder sin perderme en mil y una ideas diferentes.