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		<title>Magazine - paisajes-para-despues-de-la-batalla</title>
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Blog sobre literatura, críticas de libros, internet y letras.		</description>
		<pubDate>2012-02-13 10:11:55</pubDate>

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      <title><![CDATA['El exiliado de aquí y allá', de Juan Goytisolo]]></title>
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      <pubDate>Sun, 14 Sep 2008 17:23:54 +0000</pubDate>

      <author>Paolo Fava</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" id=image4055 alt=El exiliado de aquí y allá src="http://img.papelenblanco.com/2008/09/exiliado.gif" />Y veinticinco años después resucitó, y se encontró en una encrucijada sideral en forma de cibercafé cósmico. Y el <strong>Monstruo del Sentier</strong>, hecho pedazos un cuarto de siglo atrás por la bomba-lapa de los Maricas Rojos, se acodó al teclado del extraño aparato y decidió revisitar el mundo, con un pie en el más allá y otro en el más acá. Todo al tiempo que se intercambia los e-mails más deplorables que se puedan encontrar en la red, prueba que las nuevas tecnologías sólo han servido para enconar sus pésimos vicios.</p>

	<p>La primera impresión que se llevará el Monstruo al regresar al Sentier será la misma que cualquiera que haya leído <a href="http://www.papelenblanco.com/2008/09/12-paisajes-para-despues-de-la-batalla-de-juan-goytisolo">Paisajes para después de la batalla</a> haya colegido: que sus predicciones se han cumplido con escalofriante precisión. Las barriadas mestizas parisinas ardieron, el terrorismo islamista ha llegado más lejos de lo que nadie hubiera creído, el mundo se ha vuelto una polifonía global ininterrumpida en la que se mercadea con la intimidad/identidad.</p>

	<p>Lejos de congratularse con su acierto, el Monstruo que no es tal se siente más perdido que nunca, sin un anclaje para su semivida. Decide que el modo para comprender la situación contemporánea es contactar vía internet con grupos terroristas antisistema. De este modo acaba reclutado por Alicia, un imán fundamentalista con una sólida tapadera de estrella pornográfica travestida, y el Monseñor, que mantiene una red internacional de orfanatos en los que sacia su pedofilia. Juntos traman atentados al tiempo que fingen ser un grupo ecuménico dedicado al dialógo entre religiones y la paz entre civilizaciones.<!--more--></p>

	<p>No vamos a entrar en consideraciones sobre lo adecuado o inadecuado de la sátira en <a href="http://www.papelenblanco.com/tag/juan+goytisolo">Juan Goytisolo</a>. Quién lo conozca sabrá que esas valoraciones están de más. El autor sólo se compromete con la destrucción, imperativo necesario para crear desde principios puros. Conviene recordar que Goytisolo nunca aporta soluciones, no en la ficción por lo menos. Su trabajo es ofender, mucho y a todos&#8230; o por lo menos lo fue, cuando el Monstruo todavía podía decirse vivo al 100% dentro de su mundo de ficción.</p>

	<p>Porque el Monstruo que regresa de la muerte es una sombra de sí mismo. Navega por internet desorientado, desubicado y &#8211; peor aún &#8211; asediado de todos lados. Las señoras le reconocen y le señalan como el &#8216;tipo que escribía las asquerosidades esas&#8217;. Pero es que ni la ilusión de su pederastia epistolar le han dejado, desde el momento en el que una profesora sueca reveló que en realidad todo encubría su deseo homosexual por los mostachudos mancebos del Oriente Medio.</p>

	<p>Y ni por esas. El Monstruo se enrola en el Eje del Mal con la esperanza de que Estados Unidos pruebe contra ellos la Bomba Gay, un ingenio que según el Pentágono liberaría unas feromonas que harían sentir a los soldados enemigos una improrrogable apetencia sexual unos por otros. Así pasa las horas el Monstruo, aticipando con deliquio el momento en el que el artefacto estalle entre sus bigotudos compañeros; la bomba-G nunca llega, y él muere una vez más de indignación y de pena.</p>

	<p>Esta clase de episodios son los que nos vamos a encontrar, una visión descoyuntada de la realidad en sus aspectos más insólitos y grotescos, a los que se saca punta con una ironía que no ha perdido su mordiente con el tiempo. Goytisolo nos presenta como ideal democrático contemporáneo a un híbrido entre Putin y Berlusconi, dictador mal disimulado por un lado, canalla sin disimulo por el otro. Y ambos en excelente negocio con los supuestos antisistema que les combaten.</p>

	<p>Que prediquen la paz o la guerra, las religiones son lo mismo para Goytisolo, catalizadores de poder. Que las violencias sean pro o anti sistema da exactamente lo mismo, se retroalimentan mutuamente. En la realidad alucinatoria del autor gobiernos y terroristas se reunen para planear atentados y garantizar su cobertura mediática ideal. No busquen teorías de la conspiración, que también ellas forman parte de la farsa: también hay palos para el ácido bórico.</p>

	<p>El hombre vive bajo el ojo público, sus vergüenzas espiadas, anotadas y distribuidas en tiempo real por internet. Sospechamos unos de otros, acusamos, denunciamos; pero alguien ha sabido sacar provecho de la esquizofrenia, pues sentimos su pulgar sobre el espinazo. El Monstruo entiende que no puede aspirar a mayor comprensión, una vez descubierta al desnudo la mezquindad del mundo, y se resigna a su destino evanescente de muerto.</p>

	<p>Es un extraño epílogo el que nos ofrece Juan Goytisolo 25 años después. La constatación empírica de lo que ya anunciaba su penúlrima obra, <strong>Telón de boca</strong>: que él ya no tiene nuevo que decir. Y El exiliado de aquí y allá se cierra sobre esa misma visión de la nada, tras haber compartido unos fogonazos de lucidez y unas risotadas enfermizas. No esperemos soluciones de Goytisolo, sólo constataciones: él que lo vio venir, él que lo predijo, sólo tiene para ofrecernos munición intelectual para el camino y un balcón con vistas al abismo.</p>

	<p>El exiliado de aquí y allá &#8211; Juan Goytisolo, 2008<br />
Galaxia Gutemberg &#8211; Círculo de Lectores <br />
152 páginas</p>      ]]></description>
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      <title><![CDATA['Paisajes para después de la batalla', de Juan Goytisolo]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/novela/paisajes-para-despues-de-la-batalla-de-juan-goytisolo</link>
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      <pubDate>Thu, 11 Sep 2008 20:09:45 +0000</pubDate>

      <author>Paolo Fava</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" id=image4037 alt=paisajes-despues-batalla.jpg src="http://img.papelenblanco.com/2008/09/paisajes-despues-batalla.jpg" />Tendríais que haber visto la que se montó aquella vez en el Sentier. Ahora os quejáis que si los barrios ya no se reconocen con tanta gente nueva, que esto parece Marraquech en lugar de Lavapies, pero no sabéis como se las gastaban entonces. El Sentier, os digo, era el barrio parisino más típico que se pueda imaginar. Luego llegaron los inmigrantes, claro, pero hasta ellos tenían su sitio en el sistema y mientras nadie se metiera con nadie cada cual hacía su vida. Hasta que llegó la hecatombre, todo por culpa de ese maldito tipo.</p>

	<p>No era nativo, eso está claro, aunque tampoco tan foráneo como la hornada de indios pakistaníes turcos argelinos llegadas al vecindario. No parecía tener otras ocupación que vagar todo el santo día por las calles como embobado, rondar los parques infantiles y entrar en algún cine porno (lo habían reconocido por sus indefectibles sombrero de fieltro e impermeable). Sólo después de la hecatombe se supo lo que tramaba: una mañana todos los postes, signos y rótulos del Sentier aparecieron escritos en un indescifrable alfabeto oriental. ¡Los paisanos perdidos, los de fuera tan panchos y él en medio de todos ufano como unas castañuelas!</p>

	<p>Pero ¡Si hubieran sabido lo que tramaba ese individuo, en qué poco se hubiera quedado la susodicha hecatombre! Un anacoreta, recluído en su piso esquivando el contacto humano y la imperativa acción política y social. Un degenerado que atesora cartas obscenas de la sección de contactos y las contesta con obscena fruición. Un aborrecible pederasta que seduce a las niñas con un ratoncito blanco mediante el cual las conduce a la trampa de su bragueta abierta. Un aprendiz de terrorista que amenaza y conspira en nombre del pueblo Oteka. ¡Un auténtico mostruo al que su propia esposa, encerrada en el piso de al lado, niega el trato, razón por la cual él recurre al espionaje telefónico de sus conversaciones!<!--more--></p>

	<p>Este angelito, alter-ego deformado del propio <a href="http://www.papelenblanco.com/tag/juan+goytisolo">Juan Goytisolo</a>, es con quién vamos a tener que bregar a lo largo de los <strong>Paisajes para después de la batalla</strong>. No hago nada por suavizarlo porque tampoco lo concede la novela: si tras los primeros capítulos nos resulta repugnante y odioso (extendiendo el juicio peyorativo al propio autor del libro, por concebir semejantes asquerosidades), vamos por buen camino. Si a pesar de todo seguimos leyendo, probablemente hayamos caído en la trampa del estilo del mejor prosista español de su generación. </p>

	<p>Goytisolo convierte la confesión de un masturbador de perros en un deleite estético. Si percibimos esto ya le vamos pillando el truco a esta aparente acumulación descabalada de mugre. Hay una finísma corriente de ironía que recorre el viaje estático de su indolente y mestizo protagonista, con sus mutaciones, identidades múltiples y universos imaginarios. El Monstruo del Sentier es un catalizador que transforma valores dignos en podredumbre, y su propia miserable existencia en un proceso de purificación. </p>

	<p>La contemplación de las fotos de niñas tomadas por <strong>Lewis Carroll </strong>le crean un heterónimo, el depredador <strong>Reverendo </strong>del ratoncito blanco, pero es él quien acaba cazado y humillado por la nínfula de su fantasía. Comprendemos que el objetivo que le ha guiado no es otro que la anulación al tocar el fondo del abismo. Valoramos entonces su sacrificio de presentarse a nuestros ojos como el ser más despreciable posible. No le perdonamos, no le compadecemos, pero entendemos que al mismo tiempo se ha liberado de todo cuanto le liga a los demás hombres. Su premio es la universalidad a través de la destrucción. Es el ideal del santón derviche del que se empapa, hacer caer todo el oprobio sobre sí mismo, pero guardar un secreto de belleza en su corazón.</p>

	<p>No adelantemos el final del camino. Entre medias cabe la sátira social y política, por supuesto. Goytisolo es enemigo de todo. Se mofa de los movimientos revolucionarios de los setenta, a los que imputa un ideal EuroDisney. Los grupos terroristas nacionalistas y religiosos son para él un confuso pastiche entre la novela negra de dos pesetas y la pura y dura esquizofrenia. El lenguaje del consumo le encanta, insertando sardónicos anuncios que animan a especular, por ejemplo, con los futuros terrenos de playa que surgirán cuando los casquetes polares se fundan. En la política, su fetiche es la figura del dictador. Los ideales son materia de arqueología. Ni el complot para recuperar España, tema central de la <strong>Reivindicación del conde don Julián</strong>, le merece ya respeto.</p>

	<p>Terminemos con la última vertiente, la metaliteraria. La novela procede a trompicones, en breves segmentos en forma de recortes, que mimetizan la actividad archivística del personaje. Es un torrente de polifonía aparentemente caótico: mensajes, consignas, relatos, fantasías. La confusión sin embargo se desvanece desde la perspectiva total de libro. Cada pasaje se imbrica en el siguiente con precisión, formando un todo consistente, un hilo que se desmadeja. </p>

	<p>Viene a la mente la <a href="http://www.papelenblanco.com/tag/rayuela">Rayuela</a> pero es para oponerse. No sólo porque Goytisolo polemice explícitamente con <a href="http://www.papelenblanco.com/tag/julio+cortazar">Cortázar</a>, señalando que su París es otro y su héroe también . Paisajes para después de la batalla se plantea como una anti-Rayuela. Si en Cortázar la narración libre abre múltiples caminos, en Goytisolo existe para acelerar la única vía posible, la que lleva de cabeza a la anulación. De lo que se deduce que Rayuela y Anti-rayuela se complementan estupendamente, una a la espalda de la otra como las dos caras de una moneda. </p>

	<p>Hay algo que me gustaría que quedara meridianamente claro para terminar esta reseña. Paisajes para después de la batalla es un libro que no concede redención. Es un libro al que justamente se le puede acusar de irresponsable, macabro, indulgentemente perverso, criminal. Y deja completamente en manos del lector decidir si realmente era necesario, si finalmente ha valido la pena. </p>      ]]></description>
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