Tomé el libro en mis manos con cierta duda: esa que siempre me agolpa cuando estoy frente a un texto de moda o de demasiado éxito repentino. Uno de esos libros acerca de los cuales todos parecen hablar maravillas pero nunca estamos totalmente convencidos de que lo digan con conocimiento de causa sino, más bien, para “quedar bien”.
De alguna manera siempre me topaba “al paso” la carátula color crema con el título en letras color verde: La soledad de los números primos firmado por Paolo Giordano. La contraportada, de lectura obligatoria habla de un joven italiano de profesión físico teórico que a los 27 años se ganó el premio Strega de narrativa 2008. Desde entonces esta novela ha estado en las principales listas de los libros más leídos.
No hubo manera. Algo en este libro me invitaba a leerlo, comencé las primeras páginas en las que, en una atmósfera de thriller, el autor nos relata el episodio más importante en la infancia de la protagonista femenina: Alice della Rocca, el ángel de la nieve:
Si no hubiera niebla quizás alguien podría verla desde arriba, una mancha verde en el fondo de un barranco, por donde volvería a correr un arroyuelo en primavera y con los primeros calores crecerían fresas silvestres, esas fresas que se ponen dulces como caramelo y abundan tanto que en un día llenas una cesta.

