Las noches de invierno son largas y gélidas. La gente se refugia en sus casas o en bares y locales de reunión, donde tratan de apurar las horas antes de que termine el día que dará paso a otro inevitablemente igual. Olivier Adam nos presenta nueve historias invernales en las que otros tantos personajes desgarrados viven cada vez con menos esperanzas de que llegue la luz y la calidez de la primavera.
El lenguaje directo del autor nos sitúa en un momento determinado de sus vidas, en islas desiertas dentro de su existencia. Cada cuento está plagado de indicios que nos ponen en antecedentes de las situaciones que han conducido a sus personajes a un punto muerto existencial.
Así pues, bajo estos argumentos aparentemente sencillos, encontramos vidas complejas plagadas de episodios trágicos. Es imposible no evocar la prosa de Raymond Carver o los cuadros de Edward Hopper mientras leemos estos pequeños testimonios de la cotidianeidad moderna.
Con un uso inquebrantable de la primera persona, Adam nos introduce bajo la piel de sus criaturas. Personajes profundamente humanos, inseguros, imperfectos y desdichados. Todos han sucumbido ante la monotonía y la soledad, y mientras que algunos tiran la toalla, otros tratan de huir en busca de un nuevo comienzo (‘A la francesa’). Sin embargo, esta evasión no siempre es tan eficaz como para dejar atrás el invierno.

